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sábado, 7 de julio de 2012

Los gatos no saben leer.

Mucho se ha escrito sobre los animales y su capacidad lectora. Que si a mi perro sólo le falta leer, que si ese otro es un ratón de biblioteca,... Sin embargo, los gatos nunca han estado inmersos en semejantes disquisiciones. Los gatos no saben leer, y punto. Y yo añado que nunca lo han echado en falta.

Al asumible reproche sobre mi aparente discriminación hacia los analfabetos felinos, replicar que la selección natural no entiende de semejantes zarandajas. Así, los mininos no hacen ascos a una leche caducada. Emplean sus sentidos y, no detectando en ella ninguna merma en su sabor o cualidades organolépticas, se la pimplan sin más. Eso es algo que nosotros, con toda nuestra cultura, no hacemos, rechazando cualquier producto que sobrepase la fecha indicada en la tapa.



Aunque no es lo mismo una loncha de jamón conservada en el frigorífico que una lata hinchada, las fechas de caducidad hay que interpretarlas en su justa medida.

PD: En la imagen, un gato joven, posible familia de azulejos, dando buena cuenta de la aprensión de los visitantes de su casa.
PD2: Y al terminar, se relamió, el muy felino.

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