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lunes, 30 de julio de 2012

Día D.

Hoy ha llegado el día D para este blog.

PD: Que dirían los romanos.

Libro de cabecera.

Mucho se habla últimamente del libro electrónico, que si en un e-book caben cientos de libros de papel, que si es mucho más versátil,... Pero creo sinceramente que nada puede sustituir a un auténtico libro de cabecera.


PD: De más de doscientas páginas, a poder ser.

viernes, 27 de julio de 2012

El viaje.



PD: Vídeo - Nieves.
PD2: Música - Just Breathe (Pearl Jam).

jueves, 19 de julio de 2012

Sobre gustos...

Algunos preferimos andar por el monte, desayunar tostadas con mantequilla y miel, coger cerezas (este año no) y fresas silvestres, y cenar sopa de fideos, huevos fritos y tarta de queso. Otros gustan de pasar el verano sin moverse y comer cualquier cosa con carne.

 Claro que no seré yo quien se lo eche en cara.


PD: Grasilla (Pinguicula Grandiflora)

miércoles, 18 de julio de 2012

Camuflaje.

_¡Mira, aita! ¡Un coche de camuflaje!
_¿Dónde? ¿Dónde?



PD: Pues sí que es bueno.

sábado, 14 de julio de 2012

Consuelos.

Si algo hay en Valdeón, para el ojo atento, son cerezos. Salvajes, de frutos rojos o negros, todos los julios la tienda está abierta; pero no este año. Hace una semana, cuando llegamos, Nieves ya lo notó al pasar por el puerto de Panderruedas:

_Mmm, algo no va bien. Ese cerezo suele estar llenito en esta época. - dijo, señalando con mano temblorosa.

En el hostal nos lo confirmaron. Una helada a destiempo había dado al traste con las flores, promesas de futuros gozos; otro año sería. Eso es cierto, si algo tiene de bueno este deambular nuestro alrededor del Sol, es que basta un año para poner la naturaleza a cero.

Pero siempre hay que buscar consuelo, y nosotros lo encontramos en una excepcional recolección de fresas silvestres. No son tantas ni tan grandes como las cerezas pero, al menos, son rojas.



PD: Y sabrosas.

jueves, 12 de julio de 2012

Dos por uno.

La huella del Hombre y el sentido de la vida.



PD: Treinta siglos de filosofía resumidos en una imagen.

miércoles, 11 de julio de 2012

El Oso de Valdeón.

El Oso está en Valdeón; el Oso vive en Valdeón.

Desde hace unas semanas, un oso pasea por Valdeón. Lo han visto por el camino viejo de Soto, dejando huellas en el barro; lo han visto por Cordiñanes, desde el otro lado del valle; e incluso lo han visto unos turistas aprensivos, aunque esto último también podía haber sido un zorro. El oso ha bajado al valle y destrozado los panales; este año no habrá tanta miel en Valdeón.


Se cuentan viejas historias del oso. De cuando de un zarpazo mató a una yegua que protegía a su potrillo contra la peña, o de la última cacería antes de la prohibición. Algunos dicen que es un oso viejo, otros que solamente es peligroso si le sorprendes; tal vez sólo esté aburrido.

PD: No hay osas en Valdeón.
PD2: Nosotros caminamos cantando todo lo que podemos.

martes, 10 de julio de 2012

Detalles.

Volvemos a Valdeón, nuestro valle de Picos de Europa. Llegamos a media tarde y descargamos los bártulos. Ya instalados, damos un paseo por el pueblo. Los sentidos nos devuelven rostros familiares, aromas evocadores, la caricia fría de la niebla de julio... De regreso para la cena, Asier baja las escaleras y se detiene frente a la puerta del salón. Le oigo saludar:

_Hola.

Se vuelve hacia a mí y comenta:

_Aita, aquí hay alguien que me suena de otros años.

Son Juan Carlos y Esther, con Pablo. Hace tres años, nos encontramos en el hostal e hicimos buenas migas. Pablo y Asier tienen la misma edad y congeniaron enseguida. Nosotros tardamos un poco más pero, compartiendo hospedaje, afición por la fotografía y amor por las montañas era algo inevitable. Fueron charlas breves, después de la cena, en la sala, compartiendo rutas y experiencias nuevas, aunque nunca salimos a caminar juntos. Pero el año siguiente coincidimos de nuevo. Intercambiamos direcciones de correo electrónico, los muchachos volvieron a jugar, nos enseñamos las fotos de la jornada,... y seguimos sin compartir cantimplora. El año pasado no pudieron venir, y los echamos un poco en falta.

Pero ahora estaban aquí. Habían venido con los padres de él y llevaban una semana trotando senderos. Nos saludamos como amigos que se habían visto hace poco. Los chicos se pusieron a jugar de inmediato y, esta vez, Aimar también se les unió. Pero se iban al día siguiente; una lástima.

Bajamos a desayunar, dispuestos a despedirnos, pero los planes habían cambiado. Pospondrían su salida hasta después de comer para hacer una pequeña ruta con nosotros; si nos parecía bien. Aceptamos gustosos. Aunque tenían un largo camino hasta su próximo destino nos ofrecían, sin saberlo, saldar nuestra deuda de años.

Recorrimos el camino del río despacio. Escuchamos las explicaciones de Juan Carlos sobre las distintas plantas, los patos del lago, los lirios del prado,... Qué fácil es escuchar a un biólogo, a un maestro, enamorado de su disciplina. Los niños andaban por delante, con sus charlas sobre técnicas de maquinitas, cromos y juegos.



PD: Llegar al mirador del tombo y volver fue el lazo que faltaba a un regalo que compartimos entre los siete.

domingo, 8 de julio de 2012

Calendario Julio.

Julio, los montes a nuestros pies.


PD: Desempolvando los caminos de los Picos de Europa.

sábado, 7 de julio de 2012

Los gatos no saben leer.

Mucho se ha escrito sobre los animales y su capacidad lectora. Que si a mi perro sólo le falta leer, que si ese otro es un ratón de biblioteca,... Sin embargo, los gatos nunca han estado inmersos en semejantes disquisiciones. Los gatos no saben leer, y punto. Y yo añado que nunca lo han echado en falta.

Al asumible reproche sobre mi aparente discriminación hacia los analfabetos felinos, replicar que la selección natural no entiende de semejantes zarandajas. Así, los mininos no hacen ascos a una leche caducada. Emplean sus sentidos y, no detectando en ella ninguna merma en su sabor o cualidades organolépticas, se la pimplan sin más. Eso es algo que nosotros, con toda nuestra cultura, no hacemos, rechazando cualquier producto que sobrepase la fecha indicada en la tapa.



Aunque no es lo mismo una loncha de jamón conservada en el frigorífico que una lata hinchada, las fechas de caducidad hay que interpretarlas en su justa medida.

PD: En la imagen, un gato joven, posible familia de azulejos, dando buena cuenta de la aprensión de los visitantes de su casa.
PD2: Y al terminar, se relamió, el muy felino.