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miércoles, 6 de junio de 2012

Plomo en los bolsillos.

¿Dónde está la famosa épica del Tour de Francia? ¿Qué es lo que tiene un deporte de hombres de piernas depiladas y trajes ajustados que atrae tanto y levanta tantas pasiones? El lunes, Ander, acompañado de Peio Ruiz Cabestany, presentó su libro "Plomo en los bolsillos" y, juntos, nos desvelaron parte del misterio.



Dos minutos y cuarenta segundos más tarde de las siete y media (hora acordada en honor de Perico Delgado y su Tour del 89), los asiduos de las blogafari, Ángel, Imanol, Jonathan, Patxi, Josema (esta vez muy bien acompañado), y yo mismo, aún esperábamos el comienzo, en una cripta de la biblioteca municipal tan abarrotada como en sus mejores tiempos de bodega.

El inicio corrió a cargo de Peio Ruiz Cabestany, héroe de la infancia de Ander, contando sus peripecias por el Tour y dejando traslucir sus ideas sobre el ciclismo actual.

Ander, tomando el relevo, confesó el origen de su pasión. Todos pudimos imaginar a un risueño chaval de nueve años, esperando acampado con su padre, el paso fugaz de su ídolo por un puerto de montaña de los pirineos. Si ese ciclista que aparece a través de la niebla, escapado en solitario, es además de tu ciudad, te ha firmado un autógrafo y te ha ayudado durante una carrera a cambiar una rueda; si en el atasco de regreso, tu coche se para junto al de Perico Delgado, recién ganada una etapa histórica; si tu padre te incita a pedirle un autógrafo y éste lo hace en tu sobada revista favorita; si esa revista, perdida durante años, aparece en manos de tu madre... hay que ser de piedra para que no te enganche ese deporte. No sólo a Ander se le ponían los pelos de punta al contarlo.

Hablando del libro, del Tour, en él desgrana, poco a poco, los orígenes de la leyenda. Y no son otros que el llevar al hombre al límite. Ciclistas sin ayuda posible, incluso para conseguir agua; etapas por zonas llenas de osos; carreteras que apenas eran sendas; historias que colocaron al Tour de Francia en el lugar de privilegio que ocupa ahora. Los capítulos pasan volando entre malandanzas, fanfarronadas, traiciones, alegrías, hazañas y sorpresas del Tour de Francia.

Ander y Peio, nos deleitaron con anécdotas cercanas, como la de Induráin y su hermano persiguiendo a un ciclista casi inalcanzable, cuya bici resultó ser a motor. U otra del propio Peio, esperando a su jefe de equipo para ofrecerle la victoria de etapa y bajar llorando el puerto de montaña.

Por último, Ander y Peio, hablaron del ciclismo de los últimos años. Triste etapa en la que las ayudas técnicas convierten al ciclista en un mero motor, perdiendo esa inteligencia de la que hacía gala Cabestany. El donostiarra era capaz de leer en las piernas, en los movimientos de cabeza, en la cadencia de sus contrarios, cuándo iba a comenzar una escapada o se iba a producir una montonera.

Son tantas las historias del libro (tres más que en la edición anterior), que no es posible contarlas. Además, para eso lo ha escrito. Ya estáis tardando en ir a comprarlo.

PD: Y un emotivo discurso de Josema, recordando una amistad forjada durante años, desde la infancia hasta la actualidad, pasando por una aventurera junventud. Según palabras textuales y temblorosas de Ander: "Josema, eso no se hace."

2 comentarios:

Ander dijo...

Gracias, Sergio, es la crónica que más me ha gustado. ¡Hay futuro para el periodismo!

Sergio dijo...

Gracias a ti, Ander. Siempre es un placer acudir a tus eventos.