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miércoles, 14 de marzo de 2012

Carteros de cumbres.

Asier tiene carta. Es un sobre blanco, con su nombre escrito (más o menos) y con un remite sencillo: "Paco". ¿Quién le escribe con tanto misterio? Toco el sobre y noto algo duro, ¿qué puede ser?

Ya lo sé.

Asier llega del colegio y coge el sobre. Lo mira curioso.

_Yo no conozco a ningún Paco, aita.
_Abre, abre.
_¡Bien!

En el sobre, cuidadosamente envuelto en papel, un pedacito de madera. Es el trozo que, hace casi dos meses, guardó con ilusión en el buzón del Sastarri. Entonces, Josean, Imanol y yo, le explicamos el por qué de los buzones montañeros y le hablamos de bonitas costumbres ya en desuso. Gracias a él, y a Paco, aquellas antiguas tradiciones retornan del olvido.



Viendo sus manos acariciar ese trocito de haya, ¿quién no querría volver al monte?

PD: Gracias, Paco. Mil gracias.
PD2: Josean, estabas en lo cierto con tus apuntes para la construcción de la memoria. Sí, la buena gente buena.

6 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Qué emoción.

iK dijo...

Grande, Paco. Tentaremos la suerte a ver si nos encontramos con él en algún buzón del territorio.

mòmo dijo...

Emocionante.

eresfea dijo...

¡Jo, Sergio!, no sabes cómo esperaba esta entrada. ¡Qué bien!

Sergio dijo...

Ander, Mòmo, ¿emoción? ¡Se oía bombear la sangre!
iK, igual despertamos la tradición.
Josean, yo también, yo también.

tia madrina dijo...

Que bonito!!!