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martes, 17 de enero de 2012

Tocando el cielo.

Pospusimos nuestra clásica navideña hasta comienzos de año. La paciencia, el saber esperar el momento adecuado, es clave en el éxito de una expedición. Cierto que más importante aún son los compañeros, pero de eso no podíamos tener mejores; aunque faltara alguno. A última hora, Aimar se vio afectado por problemas estomacales y se quedó en el campo base, calentito y expectante. Nieves lo acompañó en su penar por no poder ver la cueva.

El domingo, quince de enero, tras el intento pospuesto del día ocho, debido a las malas condiciones meteorológicas, el equipo formado por Josean, Imanol y Sergio, acompañó a Asier en su reto ochomilista (y pico). Tras Hirumugarrieta y Urkieta, llegaba el turno del Sastarri.

La expedición montañera se complementaría con otra práctica habitual de nuestras citas, la investigación espeleológica. Así, a la hora acordada, y provistos de frontal, botas, mochila y ropa técnica adecuada (algo que se lave fácil-dijo el guía-, que la cueva pringa mucho), comenzamos nuestro reto.

El camino nos dirigía hacia Ataun, pero siempre es necesario realizar la aproximación lentamente y sin prisa; el cuerpo ha de aclimatarse. Así pues, nos detuvimos en Lazkao para finalizar el proceso y nos aprovisionamos de productos locales.



Proseguimos camino, enfilando la pista forestal con el ánimo festivo. Entre ¡halas! y ¡yepas!, brincamos con el todo-terreno, acertando en todos los baches que pudimos; el gusano loco de las ferias ya nunca será lo mismo.

La entrada de la cueva está señalizada para el ojo experto; y de eso andábamos sobrados. Josean nos instruyó: "ropa, frontales, cuidado con los resbalones y gorra para las cabezas (sobre todo las peladas)"; le hicimos caso.


Durante un tiempo indefinido exploramos las galerías. Admiramos las formaciones rocosas, las coladas, el lago subterráneo; comprobamos que la Naturaleza siempre se abre paso y vimos arañas escorpión, polillas y murciélagos trasnochadores, a los que no quisimos molestar.

Salimos al calor del sol y aprovechamos para picar cualquier cosa. Mientras Josean preparaba un sencillo queso Provolone y después una txistorra de Irura, Imanol repartía unos vasos para un chocolate caliente que reconfortara nuestro espíritu. Como no podía ser de otra forma, continuamos el camino más animados.



Nuestros pies volaron y hollamos la cumbre cerca de las dos de la tarde, hora local. Asier conseguía así su tercer ochomil (y pico) y dejaba en el buzón cimero muestras de ello; muestras que quizás otro montañero nos remita en un sobre próximamente. Un hecho que nos despistó en ese momento fue la inscripción de la altura del Sastarri en el buzón; indicaba 989 metros. Luego supimos que la altura oficial son 996 m.; a un paso de los diez mil.



Las vistas sobre el valle eran espectaculares, contemplando el domo de Ataun, la cima del Txindoki y varias cumbres de un Aralar con diminutas manchas de nieve. Cerramos la ruta descendiendo por una ladera herbosa y cruzando un bosque por un camino casi borrado. También nos cruzamos con las inscripciones de varios menhires; lo único que quedaba de ellos.

Todo un lujo de día, excursión y compañía.

PD: Sastarri 9.960 dm.
PD2: Imanol, Josean, muchas gracias.

4 comentarios:

iK dijo...

Qué bueno. Hizo un día genial para ir al monte. Pena de Aimar.
Iñaki.

mòmo dijo...

Me quedo con el gesto de triunfo de la foto final. ¿Sobre qué está sentado Imanol?

IMANOL dijo...

Una seta metálica gigante, no dejeís volar mucho la imaginación...

Sergio dijo...

iK, ya nos costó encontrarlo.
mòmo, me acordé de vosotros. Con un triple casteller hubiéramos llegado a los 10.000.
Imanol, gracias por la contención.