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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Rutas pirenáicas.

Llegado el puente de diciembre (el del nueve, no el acueducto), dirigimos nuestros pasos a los pirineos, a Guasa, cerca de Jaca. Nuestros amigos ya llevaban allí unos días, y nos recibieron con los brazos abiertos y la casa caliente.

Atesorábamos en la mochila varias rutas. Durante una reciente cena, nuestro sherpa, me había comentado una pequeña selección, teniendo en cuenta el largo currículo de los montañeros del grupo: el ibón de Estanés, Canal Roya (hasta ver el ibón de Anayet) y el Pico de los monjes.

Documentadas las excursiones, el primer día caminamos hasta el ibón de Estanés desde Francia. Algunos riachuelos, un bosque de hayas, unas pocas manchas de nieve donde jugar, un par de rebecos y un regreso por campas herbosas; buen balance para poner las piernas a tono.



El segundo día reestudiamos la ruta; el canal Roya se nos iba a hacer muy largo. Hay que tener en cuenta el horario de invierno y las pocas horas de luz; el no madrugar, tampoco ayudaba demasiado. Así, mantuvimos el destino, el ibón de Anayet, pero modificamos el acceso, desde la estación de esquí de Formigal-Anayet. El cielo no se mostraba tan propicio y el valle era más angosto que el día anterior con lo que hacía más frío y la nieve pisada era más hielo que nieve. Durante varios largos, los niños fueron de la mano y el tiempo se fue estirando. Así, llegados a un punto de rocas cómodas, renunciamos cuando ya teníamos el collado a la vista. Mientras algunos comíamos y dejamos efímera constancia de nuestra presencia, otros se acercaron a un ibón cercano de nombre desconocido.



De reojo, vimos a una cuadrilla de chavales intentar bajar por las rocas heladas a las que habíamos renunciado. Cuando estuvimos de regreso en la estación, llegaron detrás nuestro. Hicimos bien, tardaron tres cuartos de hora, atascados en el paso.

El tercer día amaneció con una sobrecarga muscular de Adolfo. La ascensión al Pico de los monjes no parecía una invernal apropiada para los chavales. La opción de esperar en el ibón de Escalar (éste sí accesible) se perfilaba como aceptable pero por un lado el lesionado y, por otro, que no nos parecía correcto partir el grupo (y esperar un par de horas helándose en el ibón), hicieron que Nieves y los niños se quedaran a explorar los territorios cercanos a la casa.

Comenzamos la ruta desde la estación de Astún. El camino, aunque obvio, no estaba marcado en ningún momento. Nos cruzamos con un nutrido grupo de padres de familia con sus respectivos vástagos, descendiendo del ibón. Al llegar, pudimos ver sus rastros en la superficie helada. ¡Cuántas piedras!

Continuamos hasta el collado desde donde la vista del Midi d'Ossau nos cortó la respiración.



Seguimos subiendo. Llegados al corredor que daba acceso al pie del pico, Fitxi y Rebeca optaron por no continuar. Yo seguí con Ainhoa y Rafa pero, tras cruzar el paso helado, decidí que prefería sacar las fotos desde abajo y volví sobre mis huellas.

El resto del fin de semana fue un compensar el frugal bocadillo montañero con una deliciosa cena y disfrutar de una buena charla y grata compañía al calor de la chimenea.

PD: Espectacular el Midi del oso.

8 comentarios:

Roberto Gómez dijo...

¡Que envidia!

eresfea dijo...

¡Qué trepalaris!

Sergio dijo...

Rober, no es el paisaje, es la compañía.
eresfea, ¡eup!

iK dijo...

Se dice Midi d'Osso. Y revísale ese nudo al alpinista peludo, joé.

Sergio dijo...

No, si razón no te falta. Eso, y buscarle unos crampones redondos.

Anónimo dijo...

¿Para cuándo selección de fotos del temporal?. Este año las interesantes serían las de los imprudentes y temerarios que han terminado heridos, por metetes. Habría que publicarlas. Ay, Manolete, si no sabes fotografiar pa que te metes.
Ya me dirás cuándo te pago la lotería.
Un saludo,
Jesus

Sergio dijo...

Bueno, Jesus, este año no hay fotos del temporal. Quizá sea que las de la última vez me salieron tan bien que no creo que pueda superarlas, quizás que no había buena luz, quizás que estaba de compromisos hasta arriba y las horas buenas no podía escaparme. No sé.
En tanto a la lotería, un día que vayas a pasar por lo viejo me das un toque y nos tomamos un café (o un pintxo).

Anónimo dijo...

Pues si que es espectacular el Midi del oso: desde que tengo memoria, siempre en midi de todos los paisajes chulos.