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viernes, 30 de septiembre de 2011

No es para tanto.

Durante la temporada de mareas vivas de septiembre es cuando los visitantes de nuestra ciudad, se llevan la peor impresión. Realmente, la culpa la tienen los folletos de turismo.

La Concha: Pequeña playa urbana, tranquila y recogida,


,con la isla Santa Clara en medio de la bahía.


Hay visitas guiadas en temporada (grupos reducidos).

PD: Marquito incomparable.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Los años dorados.

Siempre hay en cada generación, unos años dorados. Unos años en los que la juventud marca para siempre nuestros mejores recuerdos. Una época que se convertirá, con el tiempo, en el azote de hijos y nietos y que, presumiblemente, atraerá la mirada condescendiente de las enfermeras de los asilos dentro de unos años. Para nosotros, son nuestros años ochenta.

El viernes, se organizaba en el Doka, "We back again!!!". Un concierto en el que tres bandas de rock donostiarras de aquellos días, volvían a reunirse para tocar, disfrutar y que disfrutáramos.



La vieja escuela, La apuesta y Squadron Club, lucharon en su día por abrirse un hueco en el mundo de la música. Y perdieron. No fueron los únicos. Muchas bandas lo intentaron con suerte dispar. Quizás Squadron Club fue quien más cerca se quedó de conseguirlo. Como dice mi amigo Juan, voz y guitarra del grupo:

_Por lo menos no me haré dentro de unos años "La pregunta":

"¿Y si lo hubiera intentado?".



El concierto fue magnífico; el sonido, la puesta en escena, .... Al escuchar las canciones, no puede uno menos que preguntarse por qué unos triunfan y otros se quedan por el camino.

Fueron unas pocas horas pero, al pensar en ello, me di cuenta de una cosa: Seremos unos abuelos muy marchosos.

PD: Aun cuando esa expresión haya sido total y completamente erradicada del diccionario del Rock.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Fechas señaladas.

Hay aniversarios que, por una razón u otra, son señalados. Cumples quince años, la niña bonita; dieciocho, mayoría de edad; veintidós, los dos patitos; treinta y tres, la edad de Cristo. También el paso de década es destacable, sobre todo los cuarenta, cuando pasas de ser treintañero a cuarentón. Pero cuando los años que cumples son recordados por un licor...



... es porque empieza una época dorada, dulce y muy versátil.

PD: Y a los 103, lo mismo.
PD2: La foto, de la Wiskipedia.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Leitzaran.

El pasado viernes, aprovechando la festividad de Nuestra Señora de Aránzazu, nos embarcamos en otra nueva aventura. Como toda buena expedición internacional, componían nuestro elenco gentes venidas de todos los rincones del planeta, en concreto, de Bilbao. Nuestros amigos, Ainhoa y Rafa, y Adolfo, traían sus bicis para recorrer la vía del Plazaola, desde Andoain hasta Lekunberri, por el valle del Leitzaran. Nosotros habíamos puesto a punto el carrito y pretendíamos completar el recorrido por primera vez; con quien mejor que con ellos.

La intendencia se antojaba complicada. Desde la última vez, los niños habían crecido (y bastante), y entre el remolque, las alforjas y todo el resto de imprescindibles, podíamos comprometer el intento o, al menos, no disfrutar del camino. Finalmente, decidimos dejar un coche en Leitza (con la ropa y demás), y viajar sólo con lo necesario; gran idea del Gran Bilbao.

Salimos de Andoain próximos al mediodía. El camino discurre junto al río con desnivel suave pero constante. Por fortuna, las piernas de mis acompañantes eran bonitas y fuertes (unas más bonitas, otras más fuertes) y se turnaron con las mías para evitar escenas agónicas.

El tramo guipuzcoano recorre aproximadamente veintidós kilómetros. Cerca ya de la muga con Navarra, paramos a refrescarnos en el río. Comimos tranquilos, mientras Nieves y los niños atrapaban un cangrejo de pinzas inmensas. No se trataba de un cangrejo americano; hecho demostrado porque nos entendimos a la perfección y lo devolvimos al agua tras charlar y jugar un rato con él.



Durante todo el camino, las fuentes nos ofrecían un placer a chorros de aguas frescas y límpidas. Mientras en la costa intentaban pelear, y perdían, contra el calor, nosotros nos deslizábamos por las sombras del bosque y de los túneles, respirando un frescor clorofílico. Los últimos siete kilómetros navarros nos dejaron en el hostal Musunzar, recién remozado y de vertiginosas habitaciones abuhardilladas (¡qué escaleras!).

El sábado salimos temprano, rumbo a Lekunberri. Sólo nos quedaban dieciséis kilómetros, pero ese no era el quid de la jornada. El túnel de Huici, de casi tres, había estado cerrado hasta este verano. Continuos derrumbes y filtraciones habían postergado la fecha de apertura. Ahora, recién reinaugurado, infundía respeto. El túnel no está iluminado más que con una serie de bombillas que marcan la línea a seguir; es imprescindible el uso de frontales...



... y de abrigo. Un aire helado nos recibió en cuanto nos acercamos a su boca, recordándonos para qué traíamos las chaquetas en el carrito. Nos las pusimos, encendimos las luces, comprobamos platos y piñones, y nos intodujimos en las entrañas de la Tierra.

En el interior, cuando dobla la pendiente, se encuentra la divisoria de las aguas. Así, a pesar del frío, parte de nuestro sudor se dirigió al cantábrico, parte al mediterráneo. Al tiempo, salimos al reconfortante sol, para terminar de pedalear hasta la estación del plazaola. Bocadillo, café, un helado.

El sofocante sol no nos espoleaba a volver, pero el tiempo pasaba y había que animarse.

De vuelta al túnel, ya pendiente abajo, una incipiente niebla impedía nuestra visión. Las luces del techo se habían estropeado y las frontales proyectaban un cono de luz que apenas dejaba adivinar el camino. Al otro lado, ya no lucía el sol; ese túnel divide algo más que las aguas.

El domingo no nos quedaba mas que regresar. Sin embargo, en Leitza se celebraba el Talo eguna, y no era cuestión de dejar pasar una oportunidad así.



Los muchachos corrían por la plaza. De las ocas, a la hilandera; de la competición de aizkolaris, al carro con burro; de los cencerros, a los talos (con txistorra); incluso nos dio tiempo a subir hasta la iglesia.



Pero llegó lo inevitable. El camino de vuelta fue más de freno que de pedal y, poco a poco, descontamos los kilómetros que tanto nos había costado ganar un par de días antes.

PD: Hay algo mágico en Leitzaran; tres días parecieron tres semanas.
PD2: Para cualquier información, partid de aquí.

martes, 13 de septiembre de 2011

Unidades temporales.

Quizás sea porque aún no diferencia bien las palabras; tal vez no estuviera del todo atento cuando se lo dijeron; puede que, sencillamente, no conozca los conceptos; pero el caso es que, Aimar, ha venido con una gran noticia:

_Aita, hoy es el último día de clase.

Descartando un agujero en el continuo espacio-tiempo, indago semejante aseveración.

_Vamos a ver, Aimar. ¿Quién te ha dicho eso?
_La andereño.
_¿Y te ha dicho que hoy es el último día de clase?
_Sí, porque somos los mayores.
_Ah, bueno. ¿Y no será que os ha dicho que sois los mayores y que éste es vuestro último año?
_....mmmm....mmmmm.... No, que ya no hay más clase.

PD: Buen intento.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cintura.

Hace unos días recibí un correo de Mònica; venía Liège. Se iba a quedar poco tiempo, lo justo para terminar de preparar su tesis y defenderla. Así pues, este pasado sábado, quedamos para hacer una de esas excursiones que tanto nos gustan.

Teníamos pensado dar un paseo por Aralar, desde el derruido Guardetxe , y luego subir al Santuario; pero la noche del viernes no anunciaba nada bueno.

El sábado amaneció lloviendo. Teníamos la esperanza de que, llegados a Lekunberri, amainara. No fue así. Sin embargo, somos gente que tiene buena cintura y nos sacamos de la manga otro plan.

En Lekunberri hay una estación del antiguo ferrocarril del Plazaola, habilitada como centro de información. La ruta une el pueblo con Andoain, pasando por Leitza. La recorrimos durante un trecho.

Tras cumplir con la parte física, pasamos a comer un bocadillo (algunos) y San Jacobos montañeros (otros). Una cafetería, para charlar, junto a una plaza, para jugar, dividió nuestro grupo hasta que fue el momento de irse.



En la imagen, puede comprobarse la gran cintura de algunos miembros de la excursión.

PD: Las roquillas de Galburu, se pusieron en fila para despedir a nuestra amiga Liège, hasta que la volvamos a ver: "Ooooooooooo".
PD2: Fruto de las prisas, olvidé la cámara de fotos (mucho estrés, mucho estrés), y Mònica me dejó amablemente la suya.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Calendario septiembre.

Sin echar la vista atrás, empieza septiembre y, aunque aún estamos en verano, la agenda empieza a rellenarse con planes, rutas y excursiones.


Pd: Adiós, Chanclas; hola, Botas.