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domingo, 24 de abril de 2011

Retazos ovetenses.

Oculto a los turistas, frente a la asimétrica fachada de la catedral, junto a la bronceada falda de la Regenta, un Oviedo particular se ofrece a nuestros pasos.

Comemos en "El ferroviario", donde mi bisabuelo, años ha, tomaba una sidra y un huevo cocido cuando bajaba del pueblo; charlamos con la estanquera de Argüelles, quien vende las cajetillas a regañadientes, no sin antes advertir que es como los antibióticos: "...máximo para 15 días, luego no te vendo más, que es malo"; paseamos por el parque de San Francisco, que ni está en los Estados Unidos, ni en París, aunque tenga un binómico arco del triunfo...



PD: Binómico, de madera y piedra.

2 comentarios:

IMANOL dijo...

Un árbol gandul o con muletas?

Sergio dijo...

Un árbol con tacones.