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sábado, 30 de abril de 2011

Slow, slow, slow.

Slow food: todo lo contrario al fast food; disfrutar de la comida, de los sabores, de la compañía.


Slow photo: lo mismo, pero relacionado con la fotografía actual, donde se obtienen cientos de instantáneas al buen tuntún. Tomarse su tiempo en encuadrar, componer, deleitarse en el hecho en si de hacer una foto.

Slow play: Bueno, algo así.



PD: Estrictamente, gana el que queda el último.


domingo, 24 de abril de 2011

Retazos ovetenses.

Oculto a los turistas, frente a la asimétrica fachada de la catedral, junto a la bronceada falda de la Regenta, un Oviedo particular se ofrece a nuestros pasos.

Comemos en "El ferroviario", donde mi bisabuelo, años ha, tomaba una sidra y un huevo cocido cuando bajaba del pueblo; charlamos con la estanquera de Argüelles, quien vende las cajetillas a regañadientes, no sin antes advertir que es como los antibióticos: "...máximo para 15 días, luego no te vendo más, que es malo"; paseamos por el parque de San Francisco, que ni está en los Estados Unidos, ni en París, aunque tenga un binómico arco del triunfo...



PD: Binómico, de madera y piedra.

viernes, 15 de abril de 2011

Lecciones de Naturaleza.

Voy a buscar a Asier al colegio; paso por el parque. En el estanque, una pata con una cantidad bárbara de patitos (unos doce), nada junto al borde, parcialmente tapados por unos helechos. Pienso varias cosas: qué gran ventaja tienen los ovíparos sobre nosotros en camadas grandes, cómo protegen del sol a sus polluelos todas las madres, cómo...


De pronto, una negra sombra pasa fugaz y, al graznido de la pata, todos sus vástagos se sumergen.

La sombra negra es una gaviota blanca. Hay varias cerca del agua, en los árboles, en una piedra. Supongo que buscan comida fácil y sigo mi camino.



Vuelvo con Asier. Le quiero enseñar que los huevos que vimos la semana anterior han eclosionado y que los patitos nadan junto a su madre desde el principio.

Nos acercamos al estanque. Varios padres están con sus hijos. Alguno tiene una piedra en la mano y la lanza contra una gaviota. El ave alza el vuelo, riéndose de él.

Las gaviotas; me había olvidado de ellas. Espero no ver ninguna escena desagradable. Aunque el mundo sea así, tampoco es cuestión de dar lecciones de Naturaleza a toda costa. Hemos venido a ver "El patito feo", y no "Bandada letal IV" o "Los pájaros II".

Asier se queda callado, contemplando la escena. Uno de los padres le explica en voz alta a su hijo: "Es que les han cerrado los vertederos y tienen que venir a comer aquí". A lo que el chaval asiente, diciendo que habría que matarlas a todas.

Otra piedra vuela y las gaviotas vuelven a partirse de risa.

_¿Ya oyes lo que dice ese señor, Asier? ¿Crees que había que matarlas a todas?
_No.
_Es que las gaviotas gaviotas también tienen que comer y...
_¡Pues que coman peces!

Y todos contentos.

PD: El lunes quedaban tres de las doce crías. El viernes siguiente, volvía a haber doce, tres más grandes y nueve recién salidos del cascarón.
PD2: La foto es de Nieves.

martes, 12 de abril de 2011

Yuri.

Hace hoy cincuenta años, que el Hombre viajó por primera vez al espacio exterior.


De siempre, el nombre de Yuri Gagarin, representa para mí, un tiempo de competición pura en la carrera espacial; una época romántica. Cierto que el trasfondo de la guerra fría lo movía todo, pero eso era algo que mi mente infantil no alcanzaba vislumbrar. Sólo veía que entre los rusos y los americanos había una noble pugna por ser los primeros.

El Sputnik, Laika y Yuri Gagarin, eran las bazas de la Unión Soviética; John Glenn, Neil Armstrong y el proyecto Apolo, las de los Estados Unidos.

Terminó la carrera con la llegada a la Luna, todo un golpe de efecto, que supuso el punto y final; pero había algo en aquel derroche de medios que me hacía ponerme de parte del más débil.

Siempre preferí el exótico Baikonur a Cabo Cañaneral (o Kennedy, según); la sencillez del Sputnik a la magnificencia del Apolo 11; y, sobre todo, donde esté un cosmonauta, que se quite un astronauta.

PD: ¡Poyejali!
PD2: La foto, de la wikipedia.
PD3: Y además había un chicle que se llamaba Cosmos y sabía a regaliz; mi favorito.

domingo, 10 de abril de 2011

Nilo.

Los muchachos se van a la cama. Tras el cuento, toca la revisión de la mochila: almuerzo, pinturas,... La de Aimar abulta más de lo habitual. ¿Traerá el mantala para lavar? No, al abrir la cremallera, una cabeza enorme asoma rápidamente, cogiendo aire.


_¡Uf, qué agobio!- dice la cabeza. ¡Vaya, hola! ¿Qué miras?

La miro con ojos ojipláticos; no consigo articular palabra.

_¿Qué miras? - repite.
_No, nada- respondo. Me ha sorprendido, no me lo esperaba.
_¿Cómo te llamas? - pregunta. ¿Eres el padre de Aimar?
_Eh..., sí, me llamo Sergio, ¿y tú?
_Soy Nilo. Aimar ha sido hoy arduraduna y me he venido con él; a ver cómo me cuidáis.
_Bueno, te cuidaremos bien, aunque no sé como.
_El fin de semana, baño.- dice tajante.
_Bueno, hoy es jueves.
_¿Sabes lo que es un arduraduna? - me pregunta.

Lo dice ladeando la cabeza, aparentando no hacerme caso. Parece que la observación anterior le ha contrariado.

_Sí, claro, cuando le toca ser "encargado".
_No, es mucho más que eso. El arduraduna se pone el primero de la fila, reparte las pinturas y, sobre todo, se encarga de la campana.
_¿Toca la campana para salir de clase?
_Con todas sus fuerzas.
_¿Y tú qué pintas en todo esto?

La pregunta le ha cogido por sorpresa; por un momento, rehuye la mirada. De pronto, una chispa ilumina sus ojos:

_Yo soy el notario de los arduradunas. Quien cuida que lo hagan bien, que cumplan fielmente su cometido y que...

Parece dudar.

_¿Y que toquen la campana con todas sus fuerzas?- le ayudo.
_Sí, eso, con todas sus fuerzas

Meto el bocadillo y cierro la cremallera justo cuando Nieves se acerca.

_¿Con quien hablas?- me pregunta.
_Con Nilo.
_¿Con Nilo?- vuelve a preguntar.
_Sí - respondo. Aimar ha sido arduraduna.
_Ah, vale.

PD: Y nos tomamos un café.

sábado, 2 de abril de 2011

Calendario abril.

Tras un día alérgico, se agradece doblemente la imagen del calendario de este mes.



PD: Esperemos que llueva pronto y le den a esos pólenes lo que se merecen. ¡Hombre, ya!