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lunes, 21 de marzo de 2011

Vacío de poder.

Es característico de los regímenes totalitarios, que el grueso de su población sufra privaciones e incluso hambre. Todo se hace en pos de un bien común, que casi nunca es alcanzado. Así, dichos regímenes, se convierten en un ir y venir de nuevas ideas que no terminan de dar su fruto y se alargan en el tiempo hasta que algo los hace fracasar.

Sin embargo, hay veces que alguno consigue el objetivo previsto. Hay ciertos indicadores que así lo señalan, creándose lo que los analistas han dado en llamar: "Vacío de poder". Cumplido el fin por el que se instauró, es perentorio buscar nuevos horizontes, nuevos métodos, modificando costumbres y arengando a dicho grueso de la población para que mantenga su buena disposición. Son habituales los fastos para celebrarlo aunque, en realidad, todo continúe igual.

El viernes, a las 14:00, los indicadores de la báscula señalaron, sin lugar a duda, que el objetivo inicial de mi régimen se había cumplido.

Por la noche, Nieves y yo, llenamos el vacío de poder, sentando las bases y objetivos para un futuro próximo.


Fue en el lugar más bonito de Donosti.

PD: Premio para el que sepa dónde.
PD2: En el texto está la pista (más fácil para los euskaldunes donostiarras).

4 comentarios:

iK dijo...

Ulía? Acuarium? .. puf, acabo de llegar del Kako, estoy medio ido...

Sergio dijo...

Politena: el más bonito.
Cerrado el Urola y Casa Nicolasa, el último restaurante de lo viejo que queda en un piso (creo).

IMANOL dijo...

Morgan?

Sergio dijo...

Que no, que no, Imanol, el Politena. Aunque si me recomiendas el Morgan, lo mismo vamos la próxima vez.