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viernes, 18 de febrero de 2011

Enredados.

El pasado sábado, tuvimos una tarde de palomitas con Enredados, la penúltima película de Disney.


Aviso: es una versión de Rapunzel, con lo que tampoco tendría que suponer mayor problema seguir leyendo. De todas formas, sería un buen momento para dejar de hacerlo.

En fin, tu verás. Sigamos.

La película está orientada totalmente al público infantil. Así como en UP, había una doble lectura niño/adulto, aquí no hay mas que lo que se ve, un remix de otras películas de Disney, Pixar y Hollywood, sobre un clásico de la literatura infantil. Otros quizás vean un homenaje o lo llamen inspiración, pero yo sólo veo falta de imaginación.

Obviando la explicación del cuento, en cuanto se ve dónde vive la protagonista con, la que cree, es su madre, ya sabemos cómo va a terminar la película. ¿Acaso los malos de Disney no conocen su destino? ¿Por qué ese ansia por vivir en sitios altos? ¿No han oído hablar de Blancanieves, Los rescatadores, La Bella y la bestia o más recientemente Up? ¿Por qué esa querencia a las alturas? Bendita gravedad. A eso añadimos la capa con la que se cubre la mala, y que no se sabe si es una copia de aquella con la que se cubría la bruja de Blancanieves o directamente es la misma, comprada en el mercadillo de segunda mano. Y el bueno... no es tan bueno. Pero con esa misma notanbondad que lucía Aladino, pues termina siéndolo del todo; como también cabía esperar.

Durante la película, para el ojo atento, también entrevemos un guiño al mismísimo Superman, rotura de presa incluida.

Pero hay algo que se salva de tanta copia y, aun siéndolo, mantiene en cierta forma, la llama del original. En la parte del viaje... esa donde los personajes se desplazan de donde se conocen a donde termina la trama (En Blancanieves, huye al bosque y se pierde;en Peter Pan, viajan a Nunca jamás; en Cars, Rayo Mc Queen, viaja a California y se extravía;en Sherk, viajan a Muy muy lejano; y no sigo). En la parte del viaje, digo, se paran en una fonda, El patito frito (pobre traducción). Allí se encuentran con lo peorcito del reino. Y aquí salta a la memoria, la taberna de La guerra de las galaxias, todo un clásico, en este caso aderezado con canciones, pero que da un tono y esperanzas a la película que luego no sabe mantener.

El resto, joven, recién cumplidos los dieciocho (qué mayores las hacen ahora los de Disney), de larga cabellera rubia que se torna de un vulgar castaño (sic) si se corta, etc etc. ¿Pero no se han dado cuenta que el 98% de los espectadores de la sala tienen el pelo de ese color? ¿No piensan que nadie se puede sentir ofendido?

En fin, Enredados no pasará a la historia como un clásico de un clásico, aunque podían haber profundizado en los problemas cotidianos de la pobre chica para hacer algo más interesante la hora y pico. Por que a mí me quedaron muchas dudas. ¿Quién le lava el pelo? ¿Lo seca con toalla o con secador? ¿Qué hace para que no se le rice? ¿A cuanto asciende la factura mensual del champú? ¿Tienen un fontanero en nómina para desatascar el desagüe de la ducha o cobra por horas?

En fin, si no hay otra, id a verla, pero la del Oso Yogui quizás sea mejor.

PD: Y que nadie busque envidias insanas entre una larga y sedosa cabellera, y lo que cubre (o no) al que suscribe. Si es caso, sentí añoranza.

4 comentarios:

mòmo dijo...

Iba a mencionar la envidia, pero ya que lo desmientes...

Sergio dijo...

Bueno, a los niños les gustó; igual es que pido demasiado.

Sergio dijo...

mòmo, a lo sumo algo de añoranza.

eresfea dijo...

Nada, nada, me fío. Yo ya no la iré a ver.