www.flickr.com

domingo, 16 de enero de 2011

Verde que te quiero verde.

El viernes, recibo un correo incitante; una invitación a comer en un restaurante vegetariano. Inicialmente, pienso en guardar unos trozos de jamón en el bolsillo, pero luego caigo en la cuenta de que habrá pan; además, no está a más de quince minutos de casa (y de mi despensa). Otro punto a considerar es que cacheen a la gente al entrar.


Llego al lugar donde mis amigos me esperan. Están fuera, fumando. Es curioso el nuevo olor que llevas a casa al salir de los bares. Un mundo de angustia se cierne sobre los nuevos afectados por la discutida ley: los que están a régimen.

_¿Dónde has estado?
_Con los amigos, fumando.
_¡Pero qué dices! ¡Si vienes oliendo a tortilla de patata y revuelto de hongos que tira de espaldas!
_Que no, cariño, que eran los demás; yo no. Ya sabes lo que se pega el olor cuando estás junto a alguien que come.
_¡Calla, mentiroso! ¡A ver, échame el aliento! ¡Si eso no es cazuelita de champiñones ya me dirás qué es!

Lo dicho, una angustia.

Pero bueno, el caso es que entramos a cenar. La decoración es sencilla, las mesas son de madera. Me fijo mejor y mis peores augurios se confirman: las camareras están delgadas; es un vegetariano de verdad.




Nos sentamos a la mesa y ojeamos la carta.

_Mmmmm.- digo yo.
_¿Qué vais a pedir? - dice Rafa.
_Mmmm.- sigo diciendo. ¡Vaya! ¡Hay revuelto de hongos!
_Pero vamos a ver. Tú a que vienes aquí ¿a comer lo más parecido a una comida normal?
_Bueno, vale.- contesto. Lo que digáis. Me lanzo a la piscina.

La piscina resultó estar llena de croquetas de verduras; "algo" con patata, cebolla y salsa curry; queso brie con hongos; berenjenas con verdura (título algo redundante, por cierto); tallarines de arroz con verduras al wok (¡delicioso!); albóndigas de arroz; y cuscús. También estaba llena de agua (algo obvio) y vino ecológico.

El resultado final no pudo ser mejor y todos los platos estaban estupendos (salvo quizás el cuscús). Quién me iba a decir a mí que, en plena temporada de sidrerías, cuando la palabra del día es "¡Txotx!", conocería un mundo en verde y que, además, me iba a gustar.

PD: De todas formas, la siguiente será en Astigarraga, donde lo único verde son los pimientos y la ensalada (opcional).
PD2: O en Usurbil, que también.
PD3: La imagen representa dos momentos: el antes y el después. Lo dicho, todo delicioso.

4 comentarios:

Liège dijo...

Aunque la carne me guste, me encantan los restaurantes vegetarianos y las verduritas.
Abrazos.

Marc Roig Tió dijo...

¡¡¡Envidia!!!

Sergio dijo...

Liège, seguro que te gustan las coles de bruselas (que están cerca).
Marc, querrás decir endivia.

Anónimo dijo...

Buenas

Aquí hay una lista de los restaurantes vegetarianos de Donostia: http://sulthien.wordpress.com/2014/02/17/vege-eateries-in-san-sebastian/

Habría que añadir el nuevo Km. 0 de Egia.