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martes, 21 de diciembre de 2010

Urkieta, en la carrera de los ocho miles.

El domingo, diecinueve de diciembre de dos mil diez, será una fecha que pasará a los anales del montañismo, al lograr Asier su segundo ocho mil (decímetros, ya sabéis).


La expedición formada por Asier, Josean, Ángel, Pilar y Sergio, se reunió de buena mañana en el refugio-bar-panadería de Leitza para discutir el ataque a cumbre. La decisión fue unánime; sería en estilo alpino. Llevarían el mínimo peso y volverían al campo base avanzado en el mismo día. Así pues, se hidrataron convenientemente y aprovecharon para tomar fuerzas con productos de la gastronomía local.


También hicieron acopio de unos preparados de harina, agua, sal y una pizca de levadura en forma de barra que los porteadores llevan en sus ascensiones a modo de comida rápida (chapati, txapata o algo así).

Dejaron sus monturas bajo la Navarorum Highway y se pertrecharon de todo lo necesario: botas, forros, chubasqueros para el viento, polainas, bastones, crema solar, piolets, cochecito de juguete (rojo),...

Las primeras rampas se hallaban cubiertas de una fina capa de hielo, por lo que caminaron por los extremos del sendero. El avance se realizaba lentamente, debido a la multitud de paradas que hicieron para evitar las avalanchas. Curiosamente, éstas no caían de las laderas sino que seguían una trayectoria parabólica y tenían forma esférica. Varias de ellas impactaron en los montañeros, por mucho que intentaran esquivarlas.

Llegaron al primer collado sin grandes dificultades y llanearon durante un buen rato. Pilar y Asier se enzarzaron en una dura disputa dialéctica encadenando palabras a toda velocidad: Hoja-avión-nieve-elefante-espada-árbol,... ; aunque no llegaron a mayores. Tras un ligero descenso, se encontraron a los pies del Urkieta.

Llegados a este punto, se adivinaba un esquivo sendero en zig zag que se aventuraron a seguir. Asier portaba en su mano derecha el piolet de Josean y lo usaba hábilmente para una de sus principales funciones dadas las circunstancias, no tener la mano vacía.

No sin dificultad, llegaron a la cima secundaria, desde donde alcanzarían la principal cresteando. Algún miembro de la expedición mostraba síntomas de falta de oxígeno, pero su metabolismo se adaptó con prontitud y recuperó el aliento contemplando las vistas del lugar.

La rampa cimera era un tramo delicado y expuesto. La nieve y el hielo cubría las rocas y, a ambos lados, el vacío (TEXTO CENSURADO PARA NO ANGUSTIAR), llegando sin problemas hasta el final. El resto no supuso ningún problema más allá de elegir el camino menos tortuoso, hollando cumbre poco antes del mediodía solar.


Sentados a descansar, los montañeros sacaron lo único que habían llevado para reponer fuerzas: las dos barras de harina horneada; cecina de cerdo; un queso normal y otro que se había podrido por el camino; unos champiñones de la aldea Eroski, que tuvieron que mal preparar con aceite de oliva, sal y diferentes hierbas a fuego lento; y tres tipos de chocolate.

Las vistas desde el lugar eran impresionantes: las Malloas, Aratz, Txindoki,... y muchos nombres más que el mal de altura impide recordar (sí, será eso).

El descenso, monte a través, deparó una pérdida importante. Uno de los guantes de Asier se extravió y, aunque lo intentaron, la búsqueda resultó infructuosa. De todos es sabido las graves consecuencias de semejante pérdida a esa altitud, sobre todo por la Nieves.

Arribando al campo base, nuevas avalanchas ralentizaron la aproximación, pero terminaron por llegar. Antes de volver a casa, se detuvieron en el caserío Berakoetxea, insigne aizkolari de los años sesenta, donde se re-hidrataron y charlaron sobre fiestas y deportes locales.

Llegados a San Sebastián, Asier fue recibido con los brazos abiertos y llevado en volandas entre vítores y gritos.

PD: "¡Tu, de aquí a la ducha!".
PD2: Urkieta 8.540 dm.
PD3: Pilar, Ángel, Josean, muchas gracias.

5 comentarios:

mòmo dijo...

¡Menuda crónica! Se está forjando un mito. (Lo de la Nieves le da un punto de miedo a la historia que...)

iK dijo...

Tremendo. La foto de cima es genial, pero ¿es la cima, seguro? Es decir, no había en los alrededores un punto más alto? (Y no me vale lo de "es que la cima es sagrada y no la quisimos pisar) ¿No haréis como Miss Oh, la coreana mentirosilla... ?

Sergio dijo...

Mòmo, la Nieves aceptó las explicaciones. Que ya le estuvieran pequeños y desgastados, ayudó bastante.

iK, el hecho de que hubiera un buzón con el nombre, nos dio bastante seguridad; el que Josean lo dijera, disipó cualquier duda.

IMANOL dijo...

Que pena, vaya día me perdí... y las palmeritas integrales de Leitza...

eresfea dijo...

Imanol, no habían sacado del horno aún las palmeritas integrales.

Sí, IK, a unos cien metros hay un punto más alto (pero no tan escarpado y sin buzón). Lo hollamos y, desde allí, emprendimos el camino de la la cres... (CENSURADO)... hasta la cima final.

Momo, a sus pies, señora.