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domingo, 3 de octubre de 2010

Tipos de lluvia.


Hasta ahora conocía los siguientes tipos de precipitaciones: sirimiri, llovizna (que sí, pero no, que no es lo mismo), chubasco, tormenta, chaparrón, tromba, orbayu (en Asturias), lluvia (así, sin más),... y seguro que me dejo alguna. Sin embargo, ayer sábado, contemplamos y sufrimos un fenómeno de la Naturaleza hasta ahora desconocido para mí: la lluvia de bellotas.

Todo comenzó el viernes por la noche.
_Vaya, anuncian viento sur para mañana.- dijo Nieves.
_Mmm, sí. Habrá que poner en marcha el dispositivo.- contesté.
_Mañana veremos.
_Sí, mañana.

Y así fue. El sábado amaneció con viento sur, el primer viento sur de octubre. El dispositivo de alerta temprana de caída de castañas se puso en marcha.

_Tirurí, tirurí (o como demonios suenen ahora los teléfonos).
_¿Sí? ¿Mari Carmen?
_¿Sí?
_¿Os apetece ir a coger castañas?
_(voz tamizada por mano en el micrófono) Aitor, ¿quieres ir con Asier a por castañas?
_(voz tamizada por magdalena en la boca) Sí.
_(voz normal) Vale, Aitor dice que sí.
_ Conforme, os recogemos a las 10:15 AM.

Y así fue, a las 10:35 en punto estábamos en la puerta de su casa con las mochilas llenas de bolsas vacías.

Llegados a los pies del Jaizkibel comenzamos el camino. Al rato, iniciamos la cuesta de los robles donde nos esperaba el fenómeno antes mencionado. El viento sur, a ráfagas fuertes, movía la copa de los árboles y las bellotas caían como lluvia intensa. La
ruta era empinada y las piernas cortas, con lo que tampoco podíamos acelerar el paso. A alguien (ejem) se le ocurrió parar para intentar hacer una foto al fenómeno, pero se mostró esquivo. Poco a poco, fue amainando y continuamos hacia nuestro objetivo inicial: las castañas.

Como es bien sabido, el mejor momento para recoger castañas es tras el
primer viento sur de octubre. Unas veces coincide a mediados, otras a comienzos, siempre cerca del veranillo de San Miguel. Si ha habido suerte, y no ha llovido antes, las castañas están limpias de gusanos y pueden recogerse sin problemas; bueno, salvo por los erizos.


La recolección de este año ha sido abundante en cantidad y tamaño. Respetando siempre nuestra filosofía de dejar la castaña de en medio para las ardillas, Aitor con sus aitas, Asier, Aimar, Nieves y el que suscribe, cogimos y recogimos, pisamos y nos pinchamos pero, sobre todo, comenzamos el otoño con una sonrisa.

PD: Moras quedaban pocas.
PD2: Digo la castaña de en medio porque en los erizos siempre hay tres castañas. La de en medio es la más pequeña. Queremos que las ardillas se alimenten, no que se pongan gordas y no puedan trepar, siendo pasto de las fieras del bosque.

6 comentarios:

mòmo dijo...

Vuestra preocupación por las ardillas es encomiable. En cambio a los gusanos, pobres, no los queréis ni ver...

Sergio dijo...

Bueno, en temporada de pesca solemos cambiar de opinión.

eresfea dijo...

¿La del medio? ¡Al enemigo..., ni agua!

leitzaran dijo...

No sabía lo de la tercera castaña, qué curioso.

Otro tipo de lluvia: el calabobos, de menor intensidad que el sirimiri. Dices: "bah, esto no moja", y terminas calado.

Liège dijo...

Echo de menos las castañas... y sobre todo a los compañeros de excursiones.
Abrazos.

Sergio dijo...

¿A qué se debe esa dureza, eresfea? ¿Acaso ellas esquilman tus zonas seteras?
leitzaran, me acordaba hoy de ti cuando volvía empapado...
Liège, algún día las repetiremos; sólo falta concretar fecha y lugar.