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jueves, 21 de octubre de 2010

Desfase horario.

A doce horas justas de aquí, los conceptos luego y mañana pierden su sentido. Mi hermano se acaba de levantar y aprovecha la señal wifi de la cafetería para hablar con nosotros. En su mesa, el desayuno; en la nuestra, la cena.


_Bueno, luego hablamos.- se despide.
_Luego, no. Mañana.- le corrijo.

Nos lavaremos los dientes, acostaremos a los niños, iremos a dormir, soñaremos o tendremos pesadillas (ese pastel de carne...), nos levantaremos, iremos a trabajar y, a eso de las diez, volveremos a hablar. Para mí será otro día, para él, seguirá siendo veintiuno de octubre.

Lo más curioso es que él dirá lo mismo que yo; pero doce horas después.

PD: Y eso que en google earth parece que siempre es de día; en todas partes.

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