www.flickr.com

lunes, 28 de junio de 2010

El tiburón.

El sábado, Asier, volvió a crecer un poco. Al principio, no lo vi. Íbamos a comprar un txanpero, ese corcho evolucionado con el que los niños juegan sobre las olas, y nos plantamos frente a una variada, colorida y estampada oferta: Bob Esponja, Hello Kitty (sí, sí, así, como suena), dibujos hawaianos, delfines y... un tiburón.

No lo dudó.


¿Dónde quedó ese precioso y juguetón delfín que cabalgaba entre las olas? Me da que el tiburón se lo merendó cuando no me dí cuenta, o quizás lo hizo mientras le sacaba la foto. "Serio, serio, sácame serio, aita", me dijo.

Ni que decir tiene que le saqué sonriendo, con su hermano, haciendo monerías,... y la última, "serio"; que es la que pongo porque así lo quiso.

PD: Por la noche, Piki, el delfín, fue el protagonista de los cuentos para dormir, y le dio una buena paliza al tiburón.
PD2: Como no podía ser de otro modo; dónde vamos a parar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo juraría que es Piki, solo que nadando a esas velocidades las aletas parecen más puntiagudas, los ojos se achinan... y para las filas de dientes puntiagudas seguro que hay una explicación. Falta de ortodoncia correctora, o algo.

Ch.

Sergio dijo...

Me da que la aleta caudal no deja lugar a dudas, aunque un esguince explicaría el giro de noventa grados.(gracias por el intento)