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miércoles, 5 de mayo de 2010

Nidos.

_Qúe nerviosos están los niños - pensó la madre. Y el motivo no era para menos, una excursión en busca de nidos, huevos y pájaros, prometía. Vaya que si prometía.

Se hizo de noche; y los niños se durmieron; y, en sus sueños, imaginaron nidos de dibujos animados, llenos de huevos marrones y pollitos amarillos, que jugaban con ellos.


_A ver si no llueve - pensó la madre. Y con ese pensamiento, también le venció el sueño.

El día amaneció lluvioso, pero la filosofía familiar se impuso. "El que quiere, puede" y "Quien se mueve, no se acatarra", dos máximas como puños que, ayudadas por jerseys y chubasqueros, les hicieron salir a caminar bajo la lluvia (abundante, pertinaz, mojada lluvia). Ángel y Josean, les esperaban en el lugar convenido y, todos juntos, tomaron rumbo a Santiagomendi. Una vez allí, comenzó el largo proceso de vestirse: botas, forro polar, chubasquero, pantalones de agua,... Los dos guías, sacaron de sus mochilas, sendas capas de super-héroe y repartieron bastones de diferentes alturas. Comenzaron a andar; los niños les siguieron.


El olor a monte bajo la lluvia se iba haciendo cada vez más intenso. Pararon.

_Fijaos ahí.- dijo Josean.Y se fijaron, pero no vieron nada.
_Más cerca, más cerca.- insistió. Y pegaron la nariz al musgo; pero no era musgo, sino un nido.

Una mano experta sacó un pollito de pocos días, aún con los ojos cerrados y, con cuidado, se lo acercó a los niños. Unos dedos temerosos, comprobaron el tacto caliente del polluelo, quien volvió a su casa sin saber muy bien qué había pasado.


La mañana fue un ir y venir por las laderas del monte. Cruzaron caseríos con perros, donde se aprende la diferencia entre el miedo y la prudencia; encontraron más nidos, sin huevos o con puestas recientes de tonos azules, rojos,...; bebieron de las fuentes; recolectaron cebollino (qué rico el revuelto con cebollino),...


Volvieron a casa y, el resto del día, fue un continuo recordar.

Se hizo de noche; y los niños se durmieron; y, en sus sueños, imaginaron nidos de ramas y musgo, llenos de huevos azules y rojos, y pollitos de ojos grandes y cerrados que jugaban con ellos.

PD: Los niños tenían tres, seis y cuarenta y un años.

4 comentarios:

mòmo dijo...

Una excursión de ensueño. Para la próxima, ¿aceptáis niñas de 5 y 31 años?

eresfea dijo...

L. Sergio Fanjul Perrault Grimm.
No sabes lo contento que está tambien el niño de 42.

Sergio dijo...

mòmo, yo soy capaz de localizar nidos de cigüeña.
Josean, lógico, son siete veces seis años.

Liège dijo...

Echo de menos nuestras excursiones.
Abrazos a toda la familia.