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sábado, 29 de mayo de 2010

iPAD y más.

Ayer, 28 de mayo de 2010, fue el lanzamiento en Europa del famoso iPAD. Y allí que nos fuimos, Asier y yo, hacia la FNAC, a ver si lanzaban alguno y podíamos cogerlo.

Pero, no, no los lanzaban, sino que los tenían atados con un cable y conectados a una alarma, así que lo único que pudimos hacer fue tocar, sobar, coger, girar y jugar con uno de ellos.


Con cuidado, dejo que Asier haga lo que quiera con el aparato y, para cuando vuelvo a mirar, ya se ha hecho con él; siento algo de vértigo.

Pertenezco a la generación que nació con televisión en casa, lo cual hizo que no fuera ninguna novedad; simplemente, estaba allí. El color ya fue otra cosa, pero tampoco fue un cambio tan grande. Mis padres aprendieron a manejar la antena, las cadenas,... se adaptaron.

Para mis abuelos, fue el agua corriente y el inodoro en casa (y no en la cuadra); también se adaptaron (fue fácil), aunque ya a una edad algo más avanzada (a mi padre también).

Para nosotros, fue el ordenador personal, allá por 1981, y el vídeo. Nos pilló jovencitos, pero aquí estamos, dando a la tecla como si nada hubiera pasado. Pero sí, fue una novedad y lo asumimos sin problemas. Nuestros padres... no tanto.

Y vuelvo al presente, a internet, al Blu-ray (bueno, ya casi no), al iPAD. Son la televisión de nuestros padres; la manejamos, la usamos, aprendemos,... pero no es lo mismo. ¿Por qué decimos que nuestros niños no valoran los avances que tienen? ¿Valoramos nosotros acaso ya no la televisión sino el agua corriente o las alcantarillas (salvando las obvias distancias)? No, lo que tenemos cuando nacemos, simplemente está allí.

Pasarán los años y algo llegará que nuestros hijos aprenderán y nos tengan que enseñar. La experiencia nos dice que no tenemos ni la más remota idea de qué se tratará, es más, la tecnología que se empleará ni siquiera se ha soñado; pero será así.

Sin embargo, aún queda una cosa que nos une con nuestra herencia; algo que sigue maravillando y atrayendo desde siempre, y que yo disfruto en los ojos y la expresión de mis chicos, la Naturaleza. Los ojos que descubren la vida en un nido, las manos que cogen y saborean las cerezas de un árbol, los pies que se mojan en las frías aguas de un río,... son los mismos que lo hicieron veinte, cuarenta, cien años atrás.

No pensemos que las generaciones venideras ya no se asombran con nada, quizás no les estemos guiando por el camino correcto. El mundo es muy grande, y no cabe en una pantalla.

PD: Y no me refiero a Google maps.
PD2: El iPAD se lanza en varias versiones. En la imagen, dos de ellas, la 6.5 y la 4.0.

5 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

¡Cuánta nostalgia! Pero que bien mirado p'alante.

leitzaran dijo...

Cuando pasas un tiempo en el campo/monte, casi sin modernismos, te habitúas un poco a un modo de vida más ancestral.

Yo, cuando vuelvo, no puedo dejar de maravillarme un poco de los adelantos a los que estamos tan acostumbrados. Y exclamo:

¡Hay que ver, lo que hacemos los mecánicos!

IMANOL dijo...

La 4.0 parece más manejable

Sergio dijo...

Pues sí, el mundo sigue.
Imanol, en realidad, la 4.0 es una copia.

IMANOL dijo...

Este domingo en la playa (no me he quedado en cual) van a volar un montón de cometas, taller de fabricación y vuelo, regalo de ellas, etc... a las cinco de la tarde. Te lo comento por tus hijos,... seguro les gusta el plan.
saludo