www.flickr.com

lunes, 24 de mayo de 2010

Érase una vez tres personas...

... a una cámara pegados.

Puntuales a la cita postergada, este sábado, Imanol, Lourdes, Mertxe y el que suscribe, fuimos a disfrutar de una mañana fotográfica por el muelle donostiarra. La excusa, sin ser necesaria, aprender el manejo de sus cámaras réflex; la técnica, los menús y algún truquillo para hacer más aparentes los resultados fotográficos.


Decir que no es fácil resumir en tres horas un curso de fotografía, y no lo digo tanto por explicarlo como por asimilarlo. Profundidad de campo, desenfoque, reglas de composición, sobre-exposición y subexposición,... estos alumnos se atrevieron con todo.

El broche de gala, la sensación de movimiento; ejercicio de cadera no apto para cuerpos anquilosados. Sin embargo, no en vano, la mayoría de los cursillistas eran aguerridos y ágiles montañeros, y demostraron una facilidad pasmosa en el sufrido arte del barrido lateral.

Ya sólo queda una cosa para rematar el curso, un rallye fotográfico por la ciudad; será pronto.

PD: La Mejillonera selló el acto.

No hay comentarios: