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jueves, 11 de marzo de 2010

Realidades.

Poco a poco, paisaje a paisaje, una descripción sigue a una foto; ahora es el altiplano; ahora el Chaco. ¡Vaya, el Titicaca me suena! Estamos en Bolivia. Seguimos. Un primer plano de un indio (¿Quechua?, ¿Aymara?), empieza a desvelar lo que será el terremoto final que nos desplazará de nuestra cándida felicidad. No somos el ombligo del Mundo; hay otras realidades en las que no sirven los valores que tan firmemente defendemos. O, al menos, no va a ser tan fácil defenderlos según transcurran los cuarenta y cinco minutos de la charla que Ander dio el miércoles, titulada "Mineritos".


Pasan las fotos; llegamos a Abigail, la niña minerita que saca un jornal imprescindible para que su familia consiga salir adelante. Y así empezamos a conocer que los mineritos no quieren bajar a la mina, aunque lo hacen. Son conscientes de la necesidad y se adaptan a ello. Pero también piden algo. Piden seguir estudiando, para poder tener un futuro; piden el apoyo y comprensión de sus padres; piden... tan poco.

La pregunta, lanzada y recogida por el propio Ander, sobre la prohibición del trabajo infantil, queda ahogada por la realidad. Es tan sencillo legislar, tan sencillo gritar desde aquí "¡Claro que sí!, ¡Cómo no!", sin entrar a valorar que la subsistencia de una familia depende del trabajo de sus miembros más débiles...

Pero eso no fue todo. De entre toda esa miseria, donde no pensamos encontrar sino gente triste y vencida, surge la alegría, la felicidad, aparecen las mujeres futbolistas. Con un respeto ganado poco a poco entre su propios maridos, entre los hombres, entre los miembros de la sociedad de la que forman parte.

Sin embargo, aún queda algo que no encaja, una vez más, con nuestra forma de entender las cosas. Y así, Ander, trae de vuelta de su viaje, una idea, un proyecto, y al intentar ponerlo en marcha choca, incomprensiblemente (para nosotros), con la desidia de la otra parte implicada. Pero Ander no se da por vencido y no ceja en el empeño. Le seguiremos atentos.

PD: Y un final de velada en compañía de amigos de Ander, alrededor de una mesa y un bocadillo.
PD2: Y de Marc, que fue de Barcelona a Pamplona dejando atrás una nevada y de Pamplona a Donosti, dejando otra por el camino.
PD3: Y una palabra que puede ser la clave para ganar el bote de un millón de euros del próximo programa de Pasapalabra. Con la "V", disciplina que estudia las banderas, pendones y estandartes.

4 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

Es una manera de sacarle partido a las tardes frías del norte. Y me volví encantado (aunque atento a la carretera, que no veas en las que me estoy metiendo).

Ander dijo...

Muchas gracias, Sergio, por la crónica y por la compañía el miércoles. Así da gusto.

eresfea dijo...

Como decía aquél: "Pena perdérselo..."

Sergio dijo...

Con lo que viajas, Marc, y parafraseando una vieja película, un día pensarás al levantarte: "Hoy es jueves, así que estoy en Lezo".
Ander, gracias a ti, no sabes lo que te agradezco las invitaciones.
eresfea, pena, sí, pero me da que habrá más.