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domingo, 17 de enero de 2010

La venganza.

Tantas veces le habían robado las ruedas de la bici; tantas veces había descubierto, en medio de la lluvia, que tenía que volver andando a casa; tantas veces había notado arder en su interior sentimientos que no le gustaba albergar; tantas veces...

Lo estuvo madurando mucho tiempo y, por fin, encontró la solución.

Por la noche dejó la bici en la calle y se fue a la cama; esperando; disfrutando con la frustración del ladrón al no encontrar ruedas que robar.


Por la mañana, le faltaba el sillín.

PD: El sábado, en la calle San Marcial; y sin cadena.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Al ser estática, creía que algún desgraciado le pondría ruedas.

Sólo por fastidiar.




Chalkiria.

ik dijo...

¿Cuántas bicis como esa aparecerían en Donostia una mañana cualquiera, si todos los que tienen una sólo para usarla como perchero, decidieran la misma noche bajarla a la basura?

(Y qué bonita palabra de verificación: "concizi")

eresfea dijo...

¡Jo!

(A ver cuándo dejan una elíptica...).

Sergio dijo...

A alguno le quitaría un peso de encima, Chalkiria, medio kilo al mes, en dos tandas diarias de tres días a la semana.
ik, no creas, siguiendo la filosofía bici-perchero, bajarla a la basura también supone un esfuerzo. No creo que estén por la labor.
eresfea, descuida, la primera para ti.

Ander dijo...

Muy bueno. Mi abuela se sacó de la manga un palabro buenísimo para la bici estática: le llama "la biciquieta".

Sergio dijo...

Muy buena, Ander, me la apunto.