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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Erizos del aire.

Erizos de mar, erizos de tierra, erizos del aire; poco tienen que ver entre ellos. Los tres comparten el nombre; dos de ellos los hemos comido; y sólo uno vamos a cogerlo todos los otoños.

Esta vez fuimos con Aitor y sus aitas, Pedro y Mari Carmen, a nuestro lugar secreto. Aún no había soplado el viento sur de octubre, y los árboles permanecían con un delicioso color amarillo, ocultando sus frutos, promesa de aromas invernales.


Con todo, el suelo estaba cubierto de una suave alfombra espinosa, que pisamos sin contemplaciones para conseguir las preciadas castañas; suficientes como para llevar al límite las ansias infantiles y los riñones adultos.

Dejamos, como siempre, su parte a la ardillas y volvimos a la borda para el merecido refrigerio. Bocadillos, tortillas, batidos,... todo menos barritas energéticas, que no estamos para tonterías.
El monte se mostró muy generoso con nosotros, y también llenamos nuestras mochilas con higos, manzanas y moras. Bueno, las moras no llegaron a las mochilas , quedándose en la boca de los niños (y en sus dedos, cara, camisetas, gorras, pantalones, ...).

Los mayores también tuvimos nuestros momentos de relax, mientras los chicos imaginaban mil aventuras en su club secreto. Club en forma de tienda de campaña, de esas que se despliegan en dos segundos y que se pliegan con un máster en geología.


Por la tarde, una merendola en la sociedad fotográfica, con la excusa de los cumpleaños infantiles, terminó de redondear la jornada.

PD: Y nuestra cintura.

7 comentarios:

mòmo dijo...

Ya decía yo que a mi cubículo "bibliotequil" llegaban sabrosos aromas del mundo exterior... ¡Provecho!

Anónimo dijo...

la foto de los niños es genial!!
y en cuanto a las moras...a mí también me pasa...es que empiezas y ya no puedes parar, son buenísimas!!
bettyboop

iK dijo...

Yo aun no diferencio entre las buenas y las pilongas. El otro día en Gristina Enea llenamos un tupper de alguna de las dos variedades.

Sergio dijo...

mòmo, a vuestra salud.
bettyboop, los caramelos de la naturaleza. No he visto a Aimar comer los "chuches" con más ganas.
iK, cualquier ex-alumno de Mundáiz te las sabrá diferenciar, son las mejores para lanzar. Pero concretando, el erizo de la pilonga no pincha, no tiene púas alargadas (ver la foto) sino relieves puntiagudos; hay una en lugar de tres; y la base clara es mucho más ancha. Para diferenciarlas sueltas, son redondeadas en tanto que las "buenas" tienen uno o dos lados planos (por compartir erizo con otras dos). De todas formas, en los parques no se plantan mas que castaños de indias, así que no encontrarás castañas comestibles en los árboles de la ciudad. (espero que no sea un problema, que no creo. Je, je).

Marc Roig Tió dijo...

Al final, todo es márketing. Mejor que las barritas energéticas, las castañas; mejor que los geles de glucosa, las moras; y mejor que las bebidas energéticas, la cerveza (según los últimos estudios).

Así que estás listo para arrancar a correr.

Sergio dijo...

¿Correr? No comment.

leitzaran dijo...

Sergio, gracias por la lección castañil, no sabía todo eso.

Otra aplicación de los erizos de aire es pichar las ruedas de las bicis (real como la vida misma).