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lunes, 21 de septiembre de 2009

Aromas.

Hay en mi memoria una imagen recurrente a lo largo de mi época colegial, mi cumpleaños en los primeros días de clase. Dos o tres días después de comenzar el colegio, celebraba mi cumpleaños. Con suerte, coincidía en fin de semana, pero lo doloroso era que quedaba fuera de lo que llamábamos verano, y que no tenía nada que ver con fechas, ni calendarios. El verano termina el veintiuno de septiembre a los ojos del mundo, salvedad hecha de los estudiantes.

Es por eso, entre otras cosas, que el regalo de este año de Asier me ha gustado tanto. Conjuga en un sólo objeto, la esencia del verano más puro y el espíritu del madrugón más temprano, el aroma del cantábrico y del café recién hecho.

PD: Evocador; sublime.

4 comentarios:

IMANOL dijo...

Para las sopas de pescado... Muy chula le ha quedado al chaval, no será la nueva pretecnología del Artola?

Anónimo dijo...

viva Asier! es verdad, esa taza es muy animante! Los niños siempre saben quitar las espinas clavadas!
bettyboop

iK dijo...

Precioso.

Sergio dijo...

Buena idea, Imanol. Creo que sobra un mejillón para que haga de cuchara. Y no, no es eso que dices; lo hizo rápido, bien y porque quiso.
bettyboop, lo hacen, en efecto, lo hacen.
iK, gracias. Todavía quedan conchas, anima a los tuyos.