www.flickr.com

lunes, 3 de agosto de 2009

La niebla.

Amanece. La mañana está brumosa y una densa niebla lo cubre todo. Apenas se ve a un palmo. Escucho el silencio característico de este tipo de días. No hay pájaros, no hay grillos, tampoco oigo las gallinas o los cencerros de la granja cercana. Tanteando, me acerco al baño, abro el grifo del agua fría y me lavo la cara.

La niebla se va por el desagüe, junto a mis legañas. Sigo sin oír los grillos, ni las gallinas, ni las vacas; estoy en casa; vuelta al trabajo.

Intento centrarme y olvidar las vacaciones. Sin embargo, en la cocina, mi cerebro me juega otra mala pasada.


Yo he vuelto, mi mente bajará del monte en breve.

7 comentarios:

Ander dijo...

Pues nada, en cuanto te despiertes te metes un pico.

iK dijo...

Es que la Cordillera Cantábrica marca mucho...

Sergio dijo...

Ander, ya me gustaría, pero están reservados.
Qué razón tienes, iK.

Como acertijo, ¿A qué hora está hecha la imagen de la tapa? (No mi foto, la de la tapa)

iK dijo...

Respondería, pero me da vergüenza.

Sergio dijo...

A las doce del mediodía, hombre, que se ve a Helios en todo lo alto.
(Lo siento, era una paranoia de última hora)

eresfea dijo...

Te estás poniendo alpino y vertiginoso.

Sergio dijo...

Al pan, pan y alpino, pino.