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martes, 11 de agosto de 2009

El olor de la madera.

Ya comenté que siento una cierta debilidad por los objetos de madera y por la artesanía en dicho material. Un bisabuelo ebanista quizás tenga la culpa, pero como los niños lo que tienen son dos tatarabuelos con dicho oficio no pusieron pegas. Y allá que nos fuimos, al olor de la madera, a la feria de la plaza Zuloaga, de paseo dominical.

Sin embargo, amén de filigranas en otros materiales, nos encontramos con un escultor de madera que no empleaba cepillos, escofinas, ni buriles.


Virutas sí que había, y en profusión, así como grandes trozos de madera que Asier cogía en cuanto le dejábamos.

_Hijo, por lo menos espera que pare la moto-sierra para acercarte... - le decíamos.
_Vaaaaale - nos contestaba; mirándonos con un ojo mientras que con el otro vigilaba al resto de niños para que no le arrebataran el pedazo más grande.

Aimar, menos dado a la recolección de materiales para inventos, gustaba de jugar con las virutas, pero demostraba de manera fehaciente que el oficio de sus ancestros se está perdiendo, y no quería ni oír hablar de los nuevos métodos.


PD: Hoy en día no hay quien se meta con los ebanistas.
PD2: Gasolina, el nuevo olor de la madera.

5 comentarios:

Liège dijo...

No quiero ser misoneísta, pero a veces añoro las antiguas tradiciones y modos de hacer las cosas. Aunque, si el resultado es bueno, vale la pena experimentar nuevos métodos.
Abrazos a toda la familia. Os echo de menos.

Sergio dijo...

Estoy contigo Liège, y te lo dice uno que sigue haciendo fotografía en blanco y negro con carrete y líquidos pero que para la mayoría de sus fotos usa una cámara digital.

El sentimiento es mutuo, Liège. Septiembre se postula como buena fecha para quedar. Le pido tu correo a Mònica y quedamos todos.

PD: Aprovecho para decirte que desde hace tiempo tu blog rechaza mis comentarios.

eresfea dijo...

Este fin de semana vi Up. Me he acordado de golpe ante la camiseta en 3D con ese Spiderman enrollado.
Maravillosa (para mí). ¿Qué opinan tus hijos?

Sergio dijo...

Aún retumban los muros de casa al recordar el fatídico día de la fotografía anual del colegio, cuando Aimar se pringó por completo con el desayuno y se la tuvimos que cambiar.
Asier sí pudo lucir la suya y así quedó reflejado para la posteridad.

PD: Si lo que preguntabas era la opinión sobre la película, lo siento, aún no la hemos visto (je,je).

eresfea dijo...

Sí, esperaba la opinión de tus hijos a propósito de Up. Pero prefiero la historia de la camiseta.
Abrazo,
Josean.