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lunes, 13 de julio de 2009

La gata tuerta.

La gata de mi leñera es tuerta. La gata tuerta de mi leñera ha tenido cachorros. Dicen, que un gato pardo que pasaba por allí, confundió su tara con un gesto de seducción, y el resto, es historia de colores.

La gata tuerta de mi leñera es blanca, negra y caramelo. Sus cachorros, blanco, negro y pardo. El gato pardo del pueblo, cuando nadie se da cuenta, mira con orgullo a uno de los gatitos. No mira al blanco; tampoco mira al negro.

El gato pardo del pueblo no quiere saber nada del asunto. La gata tuerta de mi leñera no contesta y fija su mirada ciclópea en quien se acerca demasiado. Si su ojo verde te mira, más te vale ir de buenas. A la gata tuerta de mi leñera le falta un ojo, pero conserva todas las uñas.


PD: La gata tuerta de mi leñera ha tenido cachorros; y les gusta el chorizo.

5 comentarios:

eresfea dijo...

Es que si no les gusta el chorizo... no pueden ser gatos de tu leñera, sean tuertos o tricolores.

Ander dijo...

Qué bueno, Sergio.

Sergio dijo...

Josean, los gustos por lo bueno se aprenden desde la infancia.
Gracias, Ander.

Tia madrina dijo...

mmmmmm.....quien fuera gata de leñera.....ñam,ñam,ñam....(estoy de operacion bikini)

Sergio dijo...

No lo digas tan a la ligera, acaba de parir tres cachorros así que este año no creo que haya bikini para la gata.