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miércoles, 29 de julio de 2009

Los gamberros leen blogs.

Efectivamente, a esa conclusión he llegado cuando me he encontrado el buzón que vi en abril de la siguiente guisa, o más bien, cómo no me lo he encontrado.


Hace un tiempo, eresfea también constató la desaparición del montañero del Txindoki, aunque en ese momento no lo relacioné.
Sin embargo he ido atando cabos y recuerdo otra desaparición mencionada en el blog de Leitzaran (aunque en este caso fuera un equipo de gamberros).
¿Casualidad? ¿Persecución en la blogosfera? ¿Los gamberros se documentan en nuestros blogs para saber dónde actuar? No lo sé, pero tal vez sea el momento de preparar una trampa para que caigan como incautos.

Y antes de que se me olvide, ¿os he dicho que Juanito Oyarzabal ha colocado en su último ochomil un buzón igualito igualito al que desapareció en el Txindoki?

domingo, 26 de julio de 2009

Crónicas de Valdeón (M31).

Salvo una que despejó brevemente, todas las noches que pasamos en Posada de Valdeón, estuvieron nubladas. Ya podía transcurrir el día con el cielo más azul que, indefectiblemente, llegado el ocaso, la niebla bajaba al valle.

La víspera de nuestra partida cayó un chaparrón a media tarde que vaticinaba el peor de los augurios de la bruja de la Farfada: "El cielo de Valdeón no es para extraños".
Sin embargo, después de la cena, el espectáculo nocturno era impresionante. Salí a montar el telescopio tras el hostal, rezando para que no se cumpliera la maldición, cuando Miguel se acercó a curiosear. Miguel es hijo de Pedro y Maite (y hermano de María), dueños del hostal y nuestros anfitriones todos los veranos desde hace unos catorce años. Pero lo más importante es que Miguel es también hijo del valle, con lo que nuestra buena suerte estaba asegurada. También se acercaron nuestros vecinos de habitación, con su niño de la edad de Asier.

El resto es un breve paseo por los vericuetos del firmamento: galaxias, cúmulos globulares, constelaciones, la estrella polar,... sólo nos faltó un planeta para redondear el asunto. Tampoco es menos cierto que los niños jugaron más que miraron por el ocular pero les dejaremos el doctorado para otro momento.


Yo me quedé hasta las cuatro y aproveché para hacer la foto de esta entrada. La galaxia de Andrómeda, M31 en el catálogo Messier; el objeto más lejano visible por el ojo humano y que dista de nosotros... pero había dicho que iba a dejar el doctorado para otro momento.

PD: Como la he procesado con el portátil quizás no se vea bien todo el detalle de la galaxia, pero tenerlo, lo tiene.

jueves, 23 de julio de 2009

La puerta.


Desperté sobresaltado y empapado en sudor en aquella habitación de hostal. Era esa hora en la que se unen la noche y la madrugada. Los niños y mi mujer dormían despreocupados, pero yo sentía una presión angustiosa. Aún tenía en mi cabeza la pesadilla claustrofóbica que me había despertado e intentaba quitármela de encima sin conseguirlo.
Me levanté y, sigiloso, arrastré mis pies hacia la puerta. Así el picaporte con la mano e intenté girarlo. Nada, como en mi sueño. Lo intenté varias veces, e incluso me mordí el labio para ser consciente de que me movía en el mundo real. Siguió sin girar. Busqué infructuosamente una percha, una ganzúa con que abrirla, pero sentí un escalofrío al pensar si, tras ella, no encontraría algo que sería mejor no ver. Tal vez, quien la hubiera cerrado sólo quería protegernos; quizás los dueños del hostal.
Mi mente iba a una velocidad inusual.
Me asomé a la ventana intentando ver luz en la casa de enfrente, donde ellos vivían, pero sólo recibí una fría brisa en la cara.
No aguantaba más esa presión, la ansiedad era insoportable. Pensé en tirar la puerta abajo. Dudé entre dar una patada o golpear con el hombro, y busqué el mejor sitio para hacerlo. Recordé a los "duros" de las películas; patada sería lo mejor, junto al pomo. Mi viejo Clint.
Justo en el momento en el que levantaba la pierna y apretaba los dientes para asestar el golpe certero, vi mi mochila de monte. Recordé el sacacorchos de la navaja y la busqué en el bolsillo de siempre.
Allí estaba. Nadie solía llevar botellas con corcho al monte así que estaba más de adorno que de otra cosa. Lo intenté sacar, pero la falta de uso había endurecido el muelle. Probé con ambos pulgares y lentamente se abrió.
No hizo falta insistir mucho. Al segundo intento el pestillo saltó y la puerta cedió. Me asomé y no vi a nadie.
Suspiré aliviado.
Volví a cerrar la puerta con cuidado y regresé a la cama.
_Cariño, ¿qué era ese ruido?- preguntó mi mujer en un duermevela.
_Nada, nada, sigue durmiendo, corazón. Pero si vas al baño, ten cuidado, que el pestillo se cierra solo.

miércoles, 22 de julio de 2009

El viaje.

Dicen que un auténtico viaje, te cambia; que las experiencias que te van sucediendo, hacen poco a poco mella en tu carácter; que lo que antes te importaba, ahora te deja indiferente; que tus ojos ven como nunca lo de siempre; que lo que ayer te daba miedo, hoy lo asumes como natural.


Y añado a lo ya dicho que la edad no influye en el resultado.

PD: Corroboro el hecho con la imagen de la nueva joya de la corona de Aimar, un kakalardo (escarabajo) encontrado muerto.
PD2: Y recuerdo al que no le conociera, su pánico a cualquier tipo de insecto (moscas sobre todo) hace ahora una semana.

lunes, 20 de julio de 2009

Cuarenta años del Hombre en La Luna.

Los norteamericanos celebran el cuarenta aniversario de la llegada del Hombre a La Luna.

En España, en la localidad de Fresnedilla, mundialmente conocida por su decisiva e imprescindible aportación al éxito de la misión (extracto del NO-DO de la época), se ha celebrado el evento, reuniendo a los más altos mandatarios del país.

En un momento de relajamiento del protocolo, los políticos han departido con los lugareños que vivieron tan histórico acto. Jacinta, vecina octogenaria de la localidad, ha respondido a sus observaciones con un lacónico :

"No, si lo dificil no es subir, si lo dificil es no quedarse, que hay algunos que aún no han bajado..."

La comitiva cerró sus actos con la suelta de unas palomas blancas y el hermanamiento con la ciudad de Fresno.

Nota: Algún periodista asegura que la frase de Jacinta terminó con un "... y no miro a nadie"; a lo que los cargos públicos respondieron con sendas carrasperas.

domingo, 19 de julio de 2009

Crónicas de Valdeón.

Llevamos casi una semana en el Valle de Valdeón. En breve, cuando volvamos a una zona de conexión rápida de internet, irán apareciendo las crónicas de esta semana que ha cundido, y mucho.

Desde la lluvia causada por la bruja de la Farfada, pasando por los holandeses errantes, los esperados encuentros con desenlace inesperado, la inexplicable y exasperante escasez de lagartijas, la caza del saltamontes gigante (tiembla King-Kong, llega un competidor a tu altura), las nubes anti-telescopio, los atracones de cerezas...


Una deliciosa semana en familia, con mucho monte; buena comida; bocadillos y siestas en el bosque, río, campas; y la firme promesa de aprender las puntuaciones de los bolos leoneses, esta vez sí que sí.

PD: Para el lector curioso, comentar que la otra mano estaba igual. Las cerezas del camino están para chuparse los dedos, los diez.
PD2: En este caso, eran negras.

martes, 14 de julio de 2009

Pobre de mí,...

Ante la avalancha de cogidas en los recientes encierros de Villa Playmobil, la alcaldesa titular ha declarado a los medios:

"Unas fiestas recién organizadas como éstas, requieren una cierta puesta a punto. El año que viene, además de controlar que los corredores no entren en el vallado, bebidos o drogados, haremos todo lo posible para que, por lo menos, tengan rodillas."

Escenas como las que ilustran esta entrada, y en las que se ve cómo "Arrastrao", un caracol de tremendos cuernos al sol de la ganadería Muhura, alcanza a un corredor, babeándolo con saña, han sido habituales en los primeros encierros de Sanfermines de Playmobil City (Villa Playmobil).

Las ambulancias no han dado abasto y muchos de los babeados han tenido que ser trasladados a sus centros sanitarios en el barco pirata.

Ultima hora: Se solicitará también contar con, por lo menos, un codo para el correcto manejo del periódico-despistador.

lunes, 13 de julio de 2009

La gata tuerta.

La gata de mi leñera es tuerta. La gata tuerta de mi leñera ha tenido cachorros. Dicen, que un gato pardo que pasaba por allí, confundió su tara con un gesto de seducción, y el resto, es historia de colores.

La gata tuerta de mi leñera es blanca, negra y caramelo. Sus cachorros, blanco, negro y pardo. El gato pardo del pueblo, cuando nadie se da cuenta, mira con orgullo a uno de los gatitos. No mira al blanco; tampoco mira al negro.

El gato pardo del pueblo no quiere saber nada del asunto. La gata tuerta de mi leñera no contesta y fija su mirada ciclópea en quien se acerca demasiado. Si su ojo verde te mira, más te vale ir de buenas. A la gata tuerta de mi leñera le falta un ojo, pero conserva todas las uñas.


PD: La gata tuerta de mi leñera ha tenido cachorros; y les gusta el chorizo.

jueves, 9 de julio de 2009

Menos es más, siempre es más.

Ahora que empiezan las campañas de tráfico, la operación salida y las palmaditas por lo bien que se hacen las cosas, una pequeña reflexión matemática sobre el tema: La gente no somos números.

Desarrollemos.

Obviaré las estadísticas y su interpretación, como aquella que dice que el 22% de los muertos en carretera del pasado año no llevaban el cinturón de seguridad puesto, y de la que se deduce que es mucho más seguro no llevarlo (un 78% sí lo llevaba); y me centraré en la frase que se repite una y otra vez, alabando el buen hacer de los responsables : "Este año ha habido terentaytantos muertos menos que el año pasado".

Lo siento, Señores, pero no, los muertos nunca son menos, siempre son más. Los que el año pasado murieron, no han vuelto a resucitar y este año se han salvado. No. Quizás la gente los haya olvidado, pero no son un número. Si el año pasado fueron doscientos (números ficticios) y este año son ciento ochenta, no se pueden restar. No se puede decir que son veinte menos. Somos conjuntos disjuntos, no tenemos nada que ver.

No voy más allá, no me rasgaré las vestiduras, ni señalaré acusadoramente a nadie, ni me quejaré de lo que se hace o deja de hacer. Somos responsables de nuestros actos hasta donde la Providencia nos deja. Simplemente dejar claro que, cada vez que salimos a la carretera, los que jugamos la partida, somos los que quedamos.

domingo, 5 de julio de 2009

El payaso.

El payaso del circo contaba dos historias. Con sus ojos, una triste de amigos perdidos y tiempos mejores; con sus piruetas, una alegre de felicidad desbordante. Los niños, ciegos a la primera, aplaudían y reían; los mayores, disfrutamos de una actuación completa.


PD: En el circo de Senda Viva, donde fuimos con Aitor, Pedro y Mamen a pasar un fin de semana en la Ribera (Navarra, no Maya ni francesa).
PD2: Y de regalo, una amigdalitis (de amígdalas pultáceas) con 39ºC de fiebre, de la que todavía no me he recuperado.