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viernes, 1 de mayo de 2009

Reflexiones.

Parecen existir unas reglas no escritas sobre cómo comportarse en el mundo virtual. Una de ellas es recordar la fecha en la que se inició el blog al cabo de un año. Como mis padres me enseñaron a ser educado, hago los honores y me pongo a escribir esta entrada.

Pero, una vez hecho , me pregunto si he de seguir las normas al pie de la letra si, como he dicho, tampoco es que estén escritas. Si así fuera empezaría a agradecer a los que me leen, a los que escriben comentarios, a la gente que he conocido en persona, a los que me han animado, a mis inspiradores; seguiría por hacer un resumen de los motivos por los que escribo y me lamentaría de lo difícil o sencillo que me es hacerlo; continuaría por mencionar a la gente o los blog que sigo habitualmente y les agradecería su existencia o me justificaría por no comentar más en ellos; terminaría poniendo sobre la mesa mis futuras intenciones de dejarlo, de volver, de continuar, de buscar nuevas temáticas.

Pero he decidido ir más allá.

Una vez diluido el humo de la primera vela es un hecho patente que consideramos a los blog como reflejo de una realidad. Celebramos los cumpleaños de las personas, celebramos los aniversarios de las asociaciones, celebramos. Nos alegramos de que existan y fijamos una marca sobre la que apoyarnos. Nuestra unidad es el año, así que a partir de ese instante, se dirá que tenemos tales o cuales años; vivió hasta los noventa, es una empresa de cincuenta años de antigüedad, la asociación de enfermos de juanetes lleva veinte años con nosotros...

Pero un blog no está vivo, no tiene una entidad, no es nada al margen de nosotros, pero nos sobrevivirá.

Si todo evoluciona sin sobresaltos (que ya es decir en el mundo virtual), muchos años después de que nosotros ya no andemos por el planeta, nuestro blog seguirá brincando por la web. Nuestros tataranietos se reirán de la pinta del tatarabuelo y de las cosas que decía, alucinarán con las fotos del bisabuelo y del tío-bisabuelo, y de todos los antepasados a los que tengan acceso. Hay un vértigo en esa situación, un hálito de responsabilidad. Quizás dentro de unos años, junto al testamento en el que expresamos nuestras últimas voluntades y que dejamos en manos de los que se quedan, junto a la decisión de terminar como alimento de gusanos o relleno de ceniceros, esté la de cerrar y borrar nuestro blog.

Hoy es el día en el que los hechos suceden al contrario, y miles de blogs ya han muerto y su autor les sobrevive. Pero lo antes dicho, terminará por ocurrir y serán los blogs los que permanezcan. Algunos terminarán siendo referentes, otros serán objeto de burla; yo no tengo decidido qué hacer con éste, al fin y al cabo, sólo tengo un año y todavía no sé ni ponerme en pie.

Así que si tú que estás leyendo esto eres descendiente mío, antes de reírte o burlarte de mí, ten en cuenta que un porcentaje de mi sangre corre por tus venas y quizás no seamos tan diferentes (si eres hombre ya sabes de quién te viene quedarte calvo a los treinta). Así que un respeto a tus antepasados y ojito con lo que escribes.

PD: Bueno, venga, yo tampoco puedo librarme así que gracias a los que me leéis, aunque no sepa muy bien por qué las doy.

7 comentarios:

Jonathan dijo...

Enhorabuena por el blog, que a mi me parece que está muy vivo, y estoy seguro que tus descendientes lo leerán con agrado e interés.

Por cierto, en mi familia hemos sido Calvos de nacimiento desde hace milenios.

Un saludo

J M C dijo...

Me ha entrado un ataque de responsabilidad al leer tu comentario. Espero que se me pase pronto.

Sergio dijo...

Gracias Jonathan, es de agradecer tu familia haya llevado un registro tan exhaustivo durante tanto tiempo.
JMC, descuida, que tarde o temprano se te terminará pasando; aunque tarde cien años.

Ander dijo...

Muy bueno, Sergio. Pronto habrá cementerios de blogs.

Sergio dijo...

En las tumbas de los blog se escribirán e-bit-afios.

eresfea dijo...

¡Feliz cumpleaños!

mòmo dijo...

Gracias a ti, Sergio. Y feliz cumpleaño.