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martes, 21 de abril de 2009

Bienvenida.

Volvemos a casa. Han sido dos semanas de vacaciones (con momentos de trabajo) y los cuatrocientos kilómetros pesan en los brazos, los ojos, el ánimo. El coche va lleno; un cofre en el techo, aunque sin tesoros; un telescopio en el maletero; y dos niños recién despertados pidiendo alimento como los pájaros de un nido, boca abierta y reclamo constante.

Cogemos la entrada del barrio del Antiguo. Mucho tráfico, al cual yo aporto mi coche. Ya casi estamos, volvemos a nuestra ciudad.

De semáforo en semáforo, vamos parando en todas las luces rojas que encontramos en nuestro camino. Parece que algo nos impide cumplir nuestro sueño.

De pronto, nos damos cuenta. Los semáforos no retrasan nuestra llegada, sino que nos dan la bienvenida de todo corazón.


Llegamos a casa.

PD Lo veréis hasta que lo limpien en la avenida de Tolosa.

2 comentarios:

IMANOL dijo...

Muy original el detalle, espero que no lo limpien. A ver si me fijo cuándo salga de la "ofi" camino a casa ,(paso casi todos los días por la avenida de Tolosa); solo que los rojos los trato de evitar a toda costa y acelero. Hoy trataré de pillarlos en rojo.

Sergio dijo...

En el fondo esperaba que lo hubieras pintado tú.