www.flickr.com

martes, 28 de abril de 2009

Excursiones asturianas (IV).

Paseando cerca de Arriondas, subiendo en dirección al Mirador del Fitu, nos encontramos con un uso ya olvidado de los buzones.


Aunque consultando la wikipedia, veo que hay un par de acepciones que se les escapan; ésta misma y otra más montañera.

sábado, 25 de abril de 2009

Marido ausente.

_¡Pum!, ¡Pum!
Los golpes en la puerta sonaban inquietantes a esas horas de la noche.

_¡Pum!, ¡Pum!, ¡Abran!, ¡Policía!
La voz, amortiguada por la puerta, se oía clara y no dejaba dudas sobre lo que había que hacer. Ella se levantó, se puso una bata y abrió despacio.

_¿Qué quieren?- dijo con acento foráneo.
_Abra señora, inmigración - la voz hablaba con un tono intimidante.

Ella abrió del todo y los policías pasaron; el inspector, un sargento y un cabo.
_¿Dónde está su marido? - dijo el inspector.
_No lo sé - respondió la mujer, mirando al suelo. Hace tiempo que no le veo; mucho tiempo.
_A ver, cabo, mire en la habitación.

Nada mas decir esas palabras, un hombre se asomó por la puerta. El cabo y el sargento echaron mano al cinto pero el inspector les tranquilizó.
_¿Es ese su marido?- preguntó a la mujer.
_No - dijo ella.
_¿Y quién diablos nos quiere hacer creer que es?- replicó.
_Es mi nueva pareja- balbuceó. Ya le dije que hace mucho que no veo a mi marido.

El inspector dudó.
_¡Sargento!- gritó. Deme la foto. ¡Enseguida!
_Lo siento, inspector, no tenemos ninguna foto - dijo el sargento, queriendo que se lo tragara la tierra.
_¡JODER! ¿Cómo quieren que hagamos nuestro trabajo si no sabemos a quién tenemos que detener?
_Tengo la descripción.
_Venga, venga, ya tarda.
_Varón, mediana edad, metro ochenta, pelo castaño con entradas, complexión atlética...
_¡LA LECHE! No me toque las narices, sargento, esa descripción podía ser la mía.

El sargento y el cabo se miraron pero evitaron reírse. El sobrepeso del inspector era más que evidente, las entradas eran una calvicie cubierta con un ridículo peluquín y el metro estaba más cerca del sesenta que del ochenta.

En ese instante, una puerta se abrió al fondo del pasillo y dos niños pequeños se asomaron frotándose los ojos.

_Son mis hijos- dijo la mujer, arropándolos con sus brazos.
_Vosotros, mocosos,¿es ese vuestro padre?- espetó a los niños, señalando al hombre, que hasta el momento no había abierto la boca.

Los niños no dijeron nada. El inspector iba a chillarles cuando el sargento le interrumpió.
_Es inútil, señor, seguramente ni siquiera hablan nuestra lengua, no creo que le entiendan; además, son menores y podía darnos problemas.

Los niños entendían el idioma perfectamente, pero habían aprendido tanto a hablar como a callar.

_Vale, vale- dijo con un gesto de fastidio. Dejémoslo estar. Cabo, busque un álbum o algo por ahí. Tiene que haber alguno, así veremos quién es este tipo.

El cabo encontró rápidamente una caja de zapatos repleta de fotos, y se pusieron a revisar.

Al cabo de quince minutos de mirar y remirar, el inspector soltó un bufido y dijo:
_Es inútil, no aparece en ninguna, vámonos.
_Y qué pongo entonces en el informe- preguntó el sargento.
_Ponga "Marido ausente"; lo siento señora, buenas noches.

Y se fueron como habían venido, aunque con menos ruido. La familia se abrazó y volvió a la cama, al día siguiente había que trabajar.

PD: La andereño de Aimar nos ha pedido, para un trabajo de clase, una foto de la familia en la que estemos los cuatro, solos. He tenido que remontarme diez meses atrás, unas dos mil fotos, para encontrar una.

martes, 21 de abril de 2009

Bienvenida.

Volvemos a casa. Han sido dos semanas de vacaciones (con momentos de trabajo) y los cuatrocientos kilómetros pesan en los brazos, los ojos, el ánimo. El coche va lleno; un cofre en el techo, aunque sin tesoros; un telescopio en el maletero; y dos niños recién despertados pidiendo alimento como los pájaros de un nido, boca abierta y reclamo constante.

Cogemos la entrada del barrio del Antiguo. Mucho tráfico, al cual yo aporto mi coche. Ya casi estamos, volvemos a nuestra ciudad.

De semáforo en semáforo, vamos parando en todas las luces rojas que encontramos en nuestro camino. Parece que algo nos impide cumplir nuestro sueño.

De pronto, nos damos cuenta. Los semáforos no retrasan nuestra llegada, sino que nos dan la bienvenida de todo corazón.


Llegamos a casa.

PD Lo veréis hasta que lo limpien en la avenida de Tolosa.

jueves, 16 de abril de 2009

El faro más listo del mundo.

El jueves, tras visitar Lastres, dudábamos en visitar su conocido faro. En un primer momento pensamos desistir, pero unas ovejas nos vieron y gritaron: "Ve,ve", así que, a pesar de la mala conjugación verbal, fuimos (hubiera sido más correcto "id, id").


Queríamos ver de primera mano lo que, se dice, es el faro más listo del mundo. Le preguntamos a un caballo que corría por un prado cercano pero no nos dijo ni mú, todo lo contrario que un rebaño de vacas que pastaba allí mismo.

Llegados al lugar corroboramos la afirmación y descubrimos que, además de saber dar luz, el faro de Lastres sabe dar sombra, y fresquita además, lo que lo convierte en el faro más listo del mundo.

PD Nos comimos unos bocadillos de chorizo y jamón al fresco de tanta sapiencia, y sacamos algunas fotos.

martes, 14 de abril de 2009

M51

Se hace de noche y los claros del cielo prometen. Monto el telescopio. Hace tiempo que no lo hago, pero los gestos se vuelven mecánicos, equilibrado, centrado,... casi como montar en bicicleta.

Asier sale abrigado de la casa dispuesto a pegar el ojo.

_¡Uaaalaaa! - exclama cuando mira por el ocular. ¿Esta es esa estrellita de allí, aita?
_Sí - le digo. ¿Y esas tres, te acuerdas cómo se llaman?
_Sí, las tres marías - dice, sabiendo y acertando.

Para algunos, los árboles son sólo árboles, para otros, robles, hayas, castaños; para algunos los perros son sólo perros, para otros, mastines, labradores, border collie; para algunos las setas son sólo setas, para otros hongos, rúsulas, amanitas. Para nosotros, las estrellas no son sólo estrellas, sino las tres marías, júpiter, la osa mayor...


La foto la hice el domingo, es la nebulosa del remolino, M51 en el catálogo Messier, pero bueno, tampoco nos pasemos.

lunes, 13 de abril de 2009

Excursiones asturianas (III).

Tras la visita a los Lagos de Covadonga, la del Santuario de Covadonga, con tres perlas que comparto:

_Un vestigio de la discriminación a un oficio ya desaparecido; con lo difícil que es quitar las manchas de cal de los lavabos.


_Un aviso que rezuma consecuencias amenazadoras (atentos a las gracias entre paréntesis).


_Y una tienda con un producto muy solicitado;


yo me compré un recuerdo de haber subido al Naranjo de Bulnes en cordada con Juanito Oyarzabal, a bastante buen precio. Pero lo barato sale caro y ya casi se me ha olvidado.

domingo, 12 de abril de 2009

Excursiones asturianas (II).

Esperábamos encontrar nieve al subir a los lagos de Covadonga pero sólo encontramos gente. Tampoco nos molestó, también somos gente, así que añadimos cuatro a la multitud. Ahora, eso sí, íbamos equipados para hacer monte y no con tacones y rebequitas, como otros.


Un clic en la panorámica para ver la nieve en las cumbres (unión de seis imágenes).

PD A los dos días volvió a nevar.

sábado, 11 de abril de 2009

Excursiones asturianas (I).

Eran lógicas nuestras dudas cuando, el viernes, revisábamos el mapa de Asturias para decidir una nueva excursión.

_¿Villaviciosa?- dijo Nieves.
_Sí, porqué no – contesté. Está cerca y suena conocido.
_Hombre, por sonar no suena precisamente recomendable, pero bueno, vamos.

Así pues, preparados para visitar la Sodoma y Gomorra asturianas partimos rumbo a VillaViciosa.

Y hete aquí que la ciudad en cuestión, o villa o pueblo, es conocida en la zona por sus pasos de Semana Santa e incluso alberga un museo abierto todo el año (fuera del verano, sólo grupos). Además, en su puerto es donde, ya hace unos años, desembarcó Carlos I (ese que en Alemania quedó 5º), pisando por primera vez sus posesiones españolas, y quedándose varios días en el lugar. Esto último lo pregonan con orgullo los “villaviciosos”, aunque seguramente se debiera más a un asunto de comunicaciones que a otra cosa (ver actualización).

Hay muchas cosas más para ver en el pueblo. Un curioso bar motero, ruta 66, cerrado en horario diurno (como debe ser), pero cuyo dueño pudimos ver entrar a media tarde; un hombre de mediana edad con bigote y perilla, botas de cuero y tacón, chupa a juego y gafas de nomemiresmal. Para el que le guste, promete.

Y destacar asimismo el floreciente mercado de intercambio de cromos de Lamincards. Os dejo la imagen pegada en la panadería local con los números que faltan y la tasación actual.


Advertiréis que la cotización ha subido de 0,10 a 0,15, es decir, un 50% de incremento. Pienso que las Lamincards pueden ser un valor-resguardo para todo aquel que quiera invertir en fondos asegurados en estos momentos de crisis. Sean lo que sean, y valgan para lo que valgan, las dichosas Lamincards.

Cerramos el día con un chocolate con churros (chocolate, bien; churros, no tan bien).


Por no alargar la entrada, me quedan en el tintero unos deliciosos calamares y unas urnas ad hoc para la semana santa pero que dan bastante miedo. Lo dejamos para otro día.

jueves, 9 de abril de 2009

Recordatorios.

De camino a nuestra excursión por Lastres, un ejemplo de la sencillez asturiana. Si bien la señal parece ser más un recordatorio para los conductores noveles que hacen la línea de la costa, que para los lugareños que saben perfectamente dónde y cuándo, pasa y para, su transporte a la capital.


PD Aunque ampliéis todo lo que queráis no veréis los horarios.

sábado, 4 de abril de 2009

Padre de familia.


Conozco a Paco desde que estudiamos juntos en la Universidad. Me cruzo con él de vez en cuando y charlamos. Nada trascendental, amigos comunes, trabajo, rutinas. Últimamente, los temas han cambiado, pañales, comidas, educación infantil.
Paco tiene una niña de dos años, Paula. La penúltima vez que nos encontramos, deambulaban por los puestos de la feria del libro de la plaza Gipuzkoa. La pequeña tenía uno entre las manos y jugaba con él. Les saqué una foto; orgullo en la mirada, placidez en el gesto; Padre de familia.
El viernes nos encontramos de nuevo, estaban en un céntrico edificio con librería (obviaré el nombre) y descubrimos un tema nuevo del que hablar, libros.
Suele pasar con la niña todas las semanas, es un hábito y les gusta. Le hablo de la biblioteca infantil, donde voy con Asier y Aimar, los libros que prestan, el placer de pasear entre los tomos, tocarlos, cogerlos, tirarse en el suelo a leerlos,... Me comenta que es una idea que le lleva rondando un tiempo por la cabeza. Nos despedimos y seguimos nuestro camino.Al llegar a casa, le mando un correo con la dirección de la bebeteca.

Hoy me contesta que se han apuntado y que ha estado con Paula una hora, disfrutando.

Bien por Paco; bien por Paula; y bien por el nuevo retoño que tendrán pronto en casa.

PD: Me dice que me he ganado un pintxo.
PD2: Paco y yo, estudiamos Física, él en una rama más teórica que yo. Siempre se leyó mucho en Física (hasta mediados del siglo XIX, Filosofía Natural).
PD3: En casa de Paco hay un gato; se llama Tales.
PD4: Digo hay porque los gatos no se tienen.

viernes, 3 de abril de 2009

Siete motivos para no llevar a tu hijo en un viaje en el tiempo.

Quién no ha soñado alguna vez en la vida con viajar en el tiempo, conocer otras épocas, otros paisajes, revivir momentos históricos. Según avanza la tecnología, quizás dentro de no mucho podamos hacerlo. En ese caso comenzarán a organizarse viajes a precios populares con diversas ofertas y descuentos: niños gratis, 2x1 y cosas así.
Los viajes en el tiempo tienen una gran ventaja, no duran nada. Por ejemplo, te mandan al Renacimiento, vives allí un tiempo y vuelves a este mismo momento. Conclusión, no pierdes jornadas laborales ni consumes tus vacaciones "clásicas".
Pero hay un problema, los viajes familiares. Veamos las siete razones por las que no conviene llevar a un niño (hablemos de cinco años) en tu viaje en el tiempo, supongamos que a la Europa de la Edad Media:
1._ VESTUARIO.
Puedes tener tener todo el cuidado del mundo para elegir una ropa que no destaque. Olvídate del velcro, las cremalleras, los botones y las gomas elásticas; y olvídate de tejidos modernos y colores chillones. Realmente tampoco es tan importante. Seguro que en aquella época había viajeros de otros lugares con ropajes extraños para los lugareños, con sedas de oriente o algodones árabes, con lo que eso tampoco sería problema. El problema es otro, piojos y pulgas. Seguramente no quieras llenar a tu hijo de esos bichos, o incluso te sea imposible encontrarlos en cantidad suficiente. En ese caso, si le ven demasiado limpio sospecharán de brujería y.... HOGUERA.
2._ LECTURA.
Tu hijo ya sabe leer. ¡Ojo! En esa época sólo el clero era poseedor de ese don. Si ven a tu retoño leyendo : "PA-TI-BU-LO", "TA-BE-ER-NA", "BI-BLI-A", lo considerarán cuando menos hijo de un cura e irá directo al orfanato.
Ni se te ocurra decirle que lea en voz baja, eso estaba alejado del alcance de cualquiera y sólo unos pocos elegidos sabían hacerlo. Seguramente sería considerado posesión demoníaca, así que HOGUERA.
3._COLOR DE PIEL.
Seguramente tu hijo no esté moreno, o al menos no como en aquella época en la que se vívia de sol a sol en el campo. Probablemente, para sus ojos sea incluso albino con lo que, HOGUERA de nuevo (o con suerte al circo).
4._ DENTICION.
A esta edad empienzan a perder algún diente, amén de tenerlos blancos. En la Edad Media ya tendrían un tono de camuflaje y le faltarían media docena; golpes, malnutrición,... mil motivos. Si no quieres que parezca el hijo de un Rey, y tú su secuestrador, por cierto, tendrías que arrancarle cinco o seis antes de emprender viaje. En caso contrario, tras tu ajusticiamiento, él permanecería el resto de su vida en unos calabozos, esperando que sus captores localizaran al rey a quien le falta el heredero.
5._SALUD.
No me refiero a que el niño esté sano, quizás los hubiera, aunque llamaría la atención. Pero al estar vacunado, no cogería ninguna de las enfermedades de la época, incluido el sarampión. Estar rodeado de niños enfermos y no contagiarse.... posesión diabólica de nuevo y, eso es, HOGUERA.
6._ACTITUD Y CONOCIMIENTOS.
Tu hijo es sonriente, bien; habla con los mayores, si les trata de usted bien, si no azote, pero bien; tu hijo sabe cosas, uyyyyyy. Si se pone a decir que la Tierra es redonda, que la sangre circula por el cuerpo y que el Sol no gira alrededor nuestro, breve juicio de la inquisición y otra vez a la pira.
7._MALAS ENSEÑANZAS.
Tu hijo se porta bien, es obediente, no pega a los demás niños, no roba,.... Jo, no dura ni un minuto. Si no es capaz de defenderse y no se cuela debajo de las mesas para robar un trozo de pan, tiene todos los boletos para no sobrevivir más de una semana. Si se te ocurre protegerle o darle de comer, volvemos a las sospechas de ser el hijo secuestrado de un rey, con las consecuencias antes mencionadas.

Así pues, si tenéis el deseo de viajar a otra época, dejad a la familia en casa, que total no se van a enterar. Eso sí, no os llevéis la cámara de fotos para traerles recuerdos si no queréis volver hechos carboncillo.

miércoles, 1 de abril de 2009

Los payasos que no fueron.

Txirri, Mirri eta Txiribiton, actuaron para nosotros el martes final de marzo. Nosotros eramos, Aitor con Mamen y Pedro; Asier y Aimar con Nieves y conmigo; y toda la sala del Kursaal abarrotada de niños, padres, abuelos y demás familiares.


Animada reunión vespertina, en la que no faltaron actuaciones, melodias infantiles, piezas clásicas y las versiones de canciones actuales, como Dragostea y su kafea-bai-kafea-ez-kafea-bai-kafea-ez-ez. Mención aparte merece Status Quo y su Whatever you want, que los adultos recibieron con el síndrome del pie inquieto.


Al final, terminada la actuación, invasión del escenario y peleada foto de los moñoños.

Una última pregunta: ¿Por qué se tapa los ojos Aimar?


El malvado Kakusain tuvo la culpa, aunque el pobre sea más sucio que malo.

Kakusain, ura ta jaboia !*

*¡Kakusain, agua y jabón! (gritaban los niños).

PD (muy larga):

Txirri, Mirri y Txiribiton, llevan más de treinta y seis años sobre los escenarios, pero nunca fueron los payasos de los niños que nosotros fuimos. Los nuestros eran "Los de la tele", nos sabíamos sus canciones, merendábamos con ellos, nos reíamos con sus trastadas. Ayer, los niños de entonces , llevamos a los niños de ahora a verles.

Reconozco en sus canciones, la primera que aprendí en euskera cuando tenía la edad de Asier, "Pintto, Pintto", en aquel entonces recién compuesta por Juan Inazio Ansorena. Y veo en los ojos de mi hijo, la ilusión atemporal de la magia de los payasos.

Con su ropa vistosa, su maquillaje de colores, su nariz roja, el payaso es un eterno niño grande por quien no pasa el tiempo y, cuando lo volvemos a ver, nos devuelve a esa infancia en la que fuimos felices, no hace tanto tiempo.


Transmutando a Asier en mí y viajando treinta y cinco años atrás, me permito extraer un fotograma del programa de televisión al que nunca fui.