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jueves, 19 de marzo de 2009

Estampida.

Paseo por un limbo de sueño. Oigo por el pasillo un trote acelerado, parece una estampida. ¿Qué hacer?, ¿dónde está John Wayne cuando se le necesita?
De pronto, el ruido se detiene y, en su lugar, noto sobre mis costillas dos volúmenes inquietos que levantan la sábana. Unos lametazos húmedos y sonoros salpican mi cara. Abro un ojo, luego el otro; los lametazos son besos y los volúmenes, Asier y Aimar brincando y gritando "Felicidades"y "dadesh", respectivamente; en sus manos, dos paquetes.

_¡Aita, abre el mío primero! ¡Feliz día del padre! - dice Asier mientras cruza mi cara un sobre morado. ¡Pero lo abro yo!
_Vale, vale - respondo, confirmando lo innegable.


_Ahora el de Aimar - continúa Asier, mientras el propio Aimar ya se ha puesto manos a la obra y, rompiendo el papel, me ofrece su marcapáginas.


Asier lo mira inquieto. El marcapáginas que me hizo cuando tenía la edad de Aimar es el que empleo en mis libros y está muy orgulloso de ello.

_Aita, ¿qué vas a hacer con el viejo?-pregunta.
_El tuyo no es viejo, Asier, es el que más me gusta para mis libros favoritos.
_¿Y el de Aimar?
_Pues para las revistas, ¿vale?

Sonríe y responde que vale. No puedo menos que preguntarme qué harán los padres de familias numerosas, marca-fascículos, marca-folletos de publicidad, marca-prospectos de medicinas,...

Tras otra sesión de besos y abrazos, la estampida está controlada y se dirige al salón; John Wayne estaría orgulloso.

PD Limbo de sueño: esa sensación que se siente por las mañanas cuando el límite entre la consciencia y el mundo de los sueños no está definido. Puedes abrir y cerrar un ojo, ver el despertador y cuando lo vuelves a abrir han pasado diez minutos o media hora.
PD2 Es curioso, pero Asier dice que hoy es el día del padre y no el día del aita. Qué cosas.

4 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

Nunca se me había ocurrido poner un marcapáginas en una revista; será cuestión de acostumbrarse, no?

Sergio dijo...

A mí tampoco, hasta ayer.

Ander dijo...

Ay, Sergio. ¿Ese plato con el pez es muy grueso? Es que hace unos días vi en el telediario que unos narcos venezolanos pasaban la cocaína en el interior de unos platos clavaditos al de Asier. Prueba a ver, antes de comerte una sopa en ese plato.

Sergio dijo...

Eso explica muchas cosas, Ander. Como que los fideos de la sopa que me comí en él se convirtieran en serpientes o que el pez del fondo me pareciera apetitoso.