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lunes, 12 de enero de 2009

Hurgando en el baúl de los recuerdos.

El sábado fuimos a Aralar con Aitor y sus aitas, Pedro y Mari Carmen. Paramos en el Guardetxe dispuestos a todo; a vivir nuevas aventuras con el pirata Garrapata, de quien vimos su refugio de verano (un puesto de observación a la altura de la copa de los árboles); a conocer la casa de Olentzero, que una vez más tampoco estaba (y van...); y a ver los lobos y osos que pueblan esos hayedos, como lo demuestran las abundantes deposiciones caninas y las ramas rotas de los árboles. Anduvimos un breve camino pero dejamos para otro día llegar a Pagomari.

Y surgió la sorpresa. Pedro atesoraba en el maletero de su coche dos "txamperos" de madera, versión arcaica de los actuales de "porexpán" que emplean los niños para cabalgar sobre las olas.
Habiendo dormido más de treinta años en el baúl de los recuerdos, los lavó, lijó y barnizó hasta dejarlos completamente nuevos. La única modificación al diseño original, una cuerda para agarrarse en el descenso.


Antes de que los despistados padres empezaran con los sermones y amenazas, de cuidados y castigos, Aitor y Asier ya habían subido a lo alto de la cuesta y se deslizaban, sin instrucciones previas, a velocidad de vértigo. Y así estuvieron tiempo, y tiempo, y tiempo,... ¿quien dijo cansancio?


Los adultos conseguimos que nos dejaran bajar, por lo menos una vez, con los trineos voladores y tras hacer el muñeco de nieve más grande de mundo, compartimos tortillas, termo de chocolate, embutidos y pan, con un sabor que para sí quisieran los más renombrados restaurantes de la guía Michelín.

A la vuelta, paramos en Fonda Iñaki, que tan bien regentan Iñaki y Mari Carmen en su piso de Amara. En tanto que los niños jugaban con Amaia y Xabier, nosotros saboreamos otro chocolate caliente y un bizcocho de almendras del que estaría orgullosa la rama repostera de su familia.

Al día siguiente, eché un breve vistazo a las fotos y me entró una duda. ¿Qué recordaría Asier, en el futuro, de tan inopinada jornada? ¿Serían sus recuerdos parecidos a los míos? ¿Guardaría su mente infantil las mismas sensaciones que yo intentaba atesorar? ¿Qué fue lo que más le gustó de todo lo que hicimos? Quizás el tesoro de txutxes, o los descensos a tumba abierta, o los chocolates calientes, o... Soy demasiado curioso, no quise esperar tanto y se lo pregunté.

_Las chispitas de nieve que me daban en la cara al frenar - me contestó.


PD: ¿Para qué liarse tanto si basta con preguntar?
PD2: Aun a riesgo de parecer unos glotones (cosa que somos), también nos tomanos el obligado café con leche y chorizo en el Guardetxe.
PD3: Aimar no estaba por la labor y se dedicó a la vida contemplativa.

14 comentarios:

mòmo dijo...

¡Qué envidiable cara de alegría! Preciosa foto, y crónica, y día.

Ander Izagirre dijo...

¡Qué maravilla! ¿Adoptaríais algún hijo treintañero?

Sergio dijo...

Ha quedado una entrada algo larga pero es que nos pasaron tantas cosas... y tan buenas... Precioso día, sí.

Ander, somos un grupo muy exigente. Te tiene que gustar el chorizo, el chocolate caliente, la tortilla de patata y el monte. Si cumples los requisitos, adelante.

Tia Madrina dijo...

Me parece que de raza viene el galgo (habla una tia con el babero puesto) tan arriesgado descenso para un niño de 5 años recien cumplidos requiere una estabilidad que muchos adultos carecen de ella. Tendre que abrir un blog para contar mis experiencias de niñez.
Aupa Asier!!de aqui a las olas de gros o a los descensos en Formigal.

iK dijo...

Qué envidia, me quedé con las ganas, la verdad. ¿Me chivas el lugar de la txanpa para ir la siguiente vez?
Conocemos a Iñaki.

Sergio dijo...

Querida Tía madrina si lo de la estabilidad de los adultos lo dices porque has visto el resto de la serie ...

iK, ¿conoces a Iñaki? Se cierra el círculo.
El lugar no es ningún secreto, suele estar lleno de gente. A unos cientos de metros antes de llegar al Guardetxe hay una recta larga que tiene aparcamiento a los dos lados (marcas de pintura). Es a mano izquierda y allí mismo, no tiene pérdida. Quizás sin nieve esté más difícil de localizar pero nevado te aseguro que no.
"Sigue el camino de los txamperos amarillos."

He obviado como se llega al Guardetxe ¿Hace falta decirlo?

eresfea dijo...

Las chispitas. Joderjoderjoder...
Sólo con ver las fotos se disfruta.

iK dijo...

Gracias por la informazione. No, hasta Guadetxe ya se llegar, gracias. Ciao.

leitzaran dijo...

Campas de Albi

Sergio dijo...

Gracias por el dato.

Anónimo dijo...

¡Qué envidia! Nosotros íbamos allí en el 82 - 83 con un trineo algo más sofisticado y nos lo pasábamos pipa. Luego un caldito en el bar para acompañar las tortillas y filetes empanados... Que sigáis pasándolo así de bien. Aunque tendréis que subir y bajar andando por la ladera varias veces para quemar las calorías. Saludos de Juana Mary (tía de Aitor)

txe dijo...

nos llamamos casi igual y tenemos un blog con el mismo aspecto.

qué cosas

Sergio C. Fanjul

maria jesus dijo...

Que día más estupendo pasasteis. A lo mejor tu hijo, más adelante, no recuerda los detalles, pero si sabrá que ha tenido una infancia feliz.

Sergio dijo...

Muy buenas, Txe. Reconozco que ya sabía de ti gracias a San Google y a una curiosidad inonfesable, pero nunca me atreví a destaparme. Tenemos más cosas en común de lo que crees. Y hasta aquí puedo escribir.