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viernes, 28 de noviembre de 2008

Porque otros hicieron ...

Muchas viejas botas en la proyección del pasado jueves en el salón de actos de Oquendo. Jesus Mª Alquezar, presidente del club vasco de camping (organizadores del evento), presentó, a quien no le conociera, a Antxon Iturriza, autor de la trilogía, Historia testimonial del montañismo vasco.


Agradecido el panegírico, llegó el momento de las proyecciones, dos en lugar de la única prevista. Antxon Iturriza comenzó con una hermosa colección de imágenes de los Alpes, donde estuvo dos meses entre verano y otoño de este año. Pero no fueron unos Alpes de cumbres agrestes y rutas escarpadas, sino unos Alpes adecuados al verdadero significado de la palabra. "Alpe" se refiere a los verdes pastos que crecen en la base de las montañas, y donde los pastores dejan pacer tranquilo al ganado. Y así, las fotos recorrían de Francia hasta la frontera de Suiza con Austria, caminos y refugios desde donde se contemplan bosques, ibones, cascadas, y los Cervino- Matterhorn, Eiger, Drus... montañas que pueblan los sueños.
Vistas las preciosas "Postales de los Alpes", titulo acertado de la serie, fue difícil, aunque fuera por unos instantes, no desear estar allí en las próximas vacaciones.

Sin tiempo para nada más, comenzó el segundo vídeo. Una conocida narración del final de la guerra civil, "... cautivo y desarmado el ejército rojo...", dio paso a un resumen del segundo volumen de su trilogía ; quizás el volumen más hermoso y doloroso de los tres.

El primer tomo habla de los comienzos del montañismo vasco desde más allá de la memoria hasta el comienzo de la guerra civil, es pues refugio de historias recopiladas en hemerotecas, diarios,... El tercer tomo, comenzando en la época posterior a la expedición de Martín Zabaleta al Everest y terminando en los primeros años del presente siglo, es lugar para las conquistas, los logros, las vidas truncadas, el reconocimiento a nivel mundial ... Pero el segundo tomo es diferente.
El segundo tomo habla de una época difícil, dura, donde la montaña es una vía de escape, una puerta a la libertad; tiempo de victorias efímeras, derrotas constantes, luchas contra la montaña y contra el llano.
Pero la verdadera diferencia del segundo libro es que sus protagonistas aún están aquí, con nosotros, Loli López, Paco Iriondo,... y muchos otros de los que no conozco su nombre. Son esas viejas botas, nuevas en las imágenes que Antxon nos ofrecía, las que lucharon y ganaron algunas veces, lucharon y perdieron las más, pero siempre lucharon de una forma u otra. Muchos ya no están pero para los que quedan, este libro es un precioso homenaje que no hay que dejar pasar.

En el turno de preguntas, Josu Iztueta, recordó una antigua idea de un museo donde botas de clavos, tiendas de lona y piolets de madera, recordaran nuestra historia, pero Antxon le respondió que aquella propuesta no prosperó.

Entresaco una frase de la charla, "Porque otros hicieron, nosotros somos". Con esa frase me quedo, no sólo para la montaña sino para la vida.

PD Antes de la proyección me volví a encontrar con Josu Iztueta y me presentó a Paco Iriondo, quien fuera presidente durante muchos años de la federación vasca de montaña. Más tarde vino Ander ,a quien le agradezco hablarme del evento, y entramos juntos en la sala.
PD2 Esta vez no hubo ni comida ni bebida de por medio.

4 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Las dos proyecciones fueron una maravilla. Antxon merece un monumento: un tipo que se tira diez años escribiendo la historia de nuestro montañismo, del que estamos tan orgullosos, y que no cobra un duro; mientras Kepa Junkera, por ejemplo, se lleva 700.000 euros para sus proyectos musicales.

Sospecho que el verano que viene los Fanjul tirarán hacia los Alpes, si las nieves (y la Nieves) dan el visto bueno, claro.

Sergio dijo...

Ya veremos cuándo le llega el reconocimiento a este hombre, aunque con esa rara habilidad que tenemos de organizar homenajes póstumos ...

Respecto a lo segundo, empezaré por comprar un mapa.

Sergio dijo...

La falta de reconocimiento a las personas que lo merecen es el mismo defecto que nos hace no concretar ideas como la que mencionó Josu. Dejamos morir nuestra memoria para luego quejarnos.

Ander Izagirre dijo...

Eso es lo que tenemos alrededor: cada vez más queja y menos arranque.