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jueves, 18 de diciembre de 2008

Luces de Navidad.

Salgo del trabajo; está oscuro; hace frío.

Voy paseando por el barrio de gros rumbo a casa. Los escaparates lucen adornos navideños, algunos más, la mayoría menos. Las calles, sin embargo, se mantienen prácticamente como siempre, un escueto alumbrado de diminutas bombillas se alterna con las farolas. El ayuntamiento ha decidido reducir costes y la ciudad permanece triste como un cuento de Dickens.

Leo durante estos días cartas y quejas en la prensa local referidas a este tema : "Nos roban la Navidad", "En esta época de crisis cuando más necesitamos animarnos nos hacen esto", "No hay derecho a jugar con la ilusión a los niños"...

Cruzo el puente y llego a la plaza Gipuzkoa, un viento helado congela mi frente, despejada hasta la nuca. El aire me trae algo más que desasosiego; a ráfagas, un olor a castañas penetra por mi nariz, pero no se detiene ahí y continúa hasta lo más profundo.

No puedo menos que detenerme y, avergonzado, me oculto en un soportal para disfrutar del poder evocador del olfato. Cierro los ojos y me dejo llevar. Escenas de mi infancia pasan y se agolpan durante unos instantes.

Vuelvo a la realidad y continúo mi camino. La Navidad de mi niñez me acompaña y entro en casa. El bullicio infantil lo empapa todo y su ilusión inocente se mezcla con mi memoria. Con un gesto agarro a Asier y a Aimar, y les doy un abrazo y un beso como aquellos con los que, recuerdo, me achuchaba mi madre.

_¿Aita, qué te pasa en los ojos? - pregunta Asier.
_Nada, hijo, que hace mucho frío.

Cojo la bolsa de basura y bajo de nuevo. El aire ya no me parece tan frío, ni la aceras tan tristes, y una extraña claridad se extiende por toda la calle. Miro hacia arriba y veo, a los dos, saludarme desde la ventana.

Las dos luces de mi casa alumbran toda la ciudad.

10 comentarios:

iK dijo...

Mira, Sergio, esta entrada "me viene" muy bien, porque hoy me ha llegado de parte de un conocido la típica presentación power point "navideña", "bondadosa" o "piadosa", y tras verla, no he sabido qué responderle. Sin embargo, un texto como el tuyo me llega, me es cercano por su credibilidad y cercanía, mientras que los que llegan por internet son tremendamente impostados, y no me transmiten nada especial. Enhorabuena, por tanto.

Sergio dijo...

Sólo es un trocito de nuestra vida que comparto con vosotros.

IMANOL dijo...

Es curioso lo de este Ayuntamiento, en época de "crisis" le ha dado por recaudar hasta el extrangulamiento y llenar la ciudad de obras faraónicas (atascos faraónicos), y además dejarnos a oscuras. Si te fijas, no sólo no hay decoración navideña, sino que la intensidad luminosa de las farolas ha disminuido (menos watios??), las luces de las calles y carreteras se encienden más tarde y se apagan más pronto (yo voy a oscuras al trabajo y salgo a oscuras de él), pero es lo que la mayoría ha votado en esta ciudad triste y senil.

mòmo dijo...

Sí que alumbran, Sergio. Llegan hasta la biblioteca. Joana y yo también os deseamos una feliz Navidad. Abrazos desde el quiosco.

Sergio dijo...

Imanol coincido en que vivimos en una ciudad ciertamente melancólica (dejémoslo ahí), y que tenemos el ayuntamiento que nos merecemos. Pero dicho esto, mi Navidad es otra cosa distinta a tener más o menos iluminación (como tanto se quejan en el diario), son mi familia y sois mis amigos. Y eso dura todo el año.

Mònica, si me subo a una silla y miro al sur, yo también veo una luz cerca de Pamplona. Abrazo.

J M C dijo...

Qué gran texto: es tan bueno como reconfortante. Felices Navidades.

eresfea dijo...

Amor recibido, amor dado. Es una cadena sólida.

Sergio dijo...

Bonita palabra, reconfortar. Feliz Navidad a ti también JMC, y a todos.

Así es Josean, espero añadir otro eslabón.

iK dijo...

Si nos atenemos al encabezamiento del blog, "hoy es tu día"; así que a disfrutarlo.

Sergio dijo...

Buen ojo, la foto la hice hace un año precisamente para la feria de Santo Tomás. Nos vemos por la calle, llevaré txapela.