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lunes, 6 de octubre de 2008

Menú marroquí.

Más consecuencias de la cena marroquí del viernes pasado (ya cunde, ya).

El sábado, viendo las fotos con Nieves, llegamos a la imagen de Josean degustando con fruición un enigmático bocadillo, y recordé sus explicaciones. Entre salivación y salivación me confesó los ingredientes, pan de pita, patata cocida, huevo duro y chorrito de aceite de oliva; Imanol asestó la puntilla, veinte céntimos de euro cada bocadillo.

Decidimos intentarlo.

Estaba claro que una txapata o un "bollo-bimbo", no podían suplir la excelencia del pan de pita para el plato en cuestión. Estábamos vencidos antes de empezar. Pero no, un sorpresivo giro del destino hizo aparecer, en un supermercado de La Bretxa, seis bollos seis de pan de pita; precio de la unidad, veintiún céntimos de euro. El resto de los ingredientes los teníamos en casa, ciento cincuenta gramos de patata, nueve céntimos; un huevo, diez céntimos; un chorrito de aceite de oliva, tres céntimos; fogonazo para cocer huevo y patata, otros tres céntimos.

Total del bocadillo marroquí, cuarenta y seis céntimos de euro; algo alejado del precio en origen, pero aceptable al fin y al cabo.



Recordé el método de preparación, confesado como un secreto de cocinero a cocinero : "Se machaca la patata y el huevo, y se le echa un chorrito de aceite. Nada más."
Aplasté los ingredientes entre mis manos y rocié el conjunto con aceite de oliva. Lo probé.

Era obvio que faltaba algo. ¿Qué podía ser? ¿Se habría guardado Josean algún ingrediente secreto o quizás fuera el cocinero original el que no mostró todas sus cartas?
¡Eso era! ¡El cocinero marroquí! Ahí estaba el misterio y la solución. Recordé la escena : de noche, todos los puestos llenos de gente y un hombre sudoroso que no da abasto aplastando entre sus manos tantas patatas y huevos.

Añadí una pizca de sal (natural, no humana).

Eso era otra cosa. Quedamos muy contentos con el resultado y dimos buena cuenta de dos bocadillos por algo menos de un euro.

8 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Muy buena. La opción más afinada para acertar con el ingrediente secreto consistía en frotarse el pan en la sobaquera unos segundos.

(¿Dónde compras las patatas a 60 céntimos el kilo?).

IMANOL dijo...

sal y pimienta negra (salpimentar). Ander, que desodorante usas?

Sergio dijo...

Todo-Todo de Gros patrocina este comentario y recuerda a sus clientes, amigos y lectores que tienen la bolsa de tres kilos de patatas a un euro con ochenta céntimos durante tiempo limitado. Corran, corran, que nos las quitan de las manos.

¡Pimienta negra! ¡Claro! En la foto parecían mosquitos. (Ya decía yo que teníais mucha hambre...)

Ander Izagirre dijo...

Imanol: uso el mismo desodorante que el cocinero marroquí.

eresfea dijo...

¡Vosotros sois la sal de la tierra!, dijo.

Minerva dijo...

Josean sabe aprovechar las ofertas. Pregúntale qué más junta entre las montañas, además de hongos.

IMANOL dijo...

Ya te iremos pasando las rebanadas por la "sobaquera mora", Ander.

Ander Izagirre dijo...

Acabo de volver a casa tras dos días de paseos por el valle de Aézcoa: media docena de ascensiones y paseos, chaparrones por fuera y sudadas por dentro, noche en la furgoneta. Te aseguro, Imanol, que puedo condimentar rebanadas como para dar de cenar a toda la Djemaa el Fna, incluidas hordas de suizos.