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martes, 7 de octubre de 2008

Los pimientos de Jesus.

Muchas cosas he dicho estos días sobre la cena marroquí y quizás diga alguna más, pero una que me gustaría reseñar aparte son los pimientos de Jesus.

A Jesus lo recuerdo del colegio y, como me pasa con Josean, nunca compartimos clase. El rigor del orden alfabético nos tuvo siempre separados y, aunque mi F y su G, estuvieran juntas en el abecedario, la abundancia de Fernández y Garcías, siempre fronterizos, fueron un muro infranqueable.

Más tarde, cuando las orientaciones preuniversitarias rompieron esos muros y los apellidos empezaron a mezclarse, seguimos sin compartir pupitre. La pureza de sus Letras y de mis Ciencias fueron el motivo.

Y así pasamos los últimos veintidós años.

Hace poco, una comida de antiguos alumnos nos hizo reunirnos y compartimos mesa, también con Imanol, que me habló de su blog e hizo renacer la ilusión por retomar y reorientar el mío.

Ahora, con Imanol y los blog de por medio, vuelvo a charlar con Jesus; un mantel vuelve a estar presente y confirmo la impresión de persona sincera y amable, que recuerdo del colegio.

Jesus compartió con nosotros los pimientos que su padre compró, asó, peló, frió y guardó el año pasado. Dimos buena cuenta de ellos y nos supieron a gloria.


En la imagen, los protagonistas de la cena por orden alfabético, Ander, Angel, Champis, Christine, Ensalada, Imanol, Iñaki, Jesus, Josean, Josema, María, Patxi, Pimientos, Pollo, Ricardo, Sidra y yo (que aprieto el botón).

PD : "Por sus actos les conoceréis".

3 comentarios:

IMANOL dijo...

Esos pimientosssss...........

eresfea dijo...

Y ese hombre... Muy grande, Jesus.

Ander Izagirre dijo...

Buah, qué pimientos, buah. Todavía lloro algunas noches, al recordarlos. Si Jesús es la mitad de bueno que ellos, menudo hombre, sí.