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jueves, 30 de octubre de 2008

¡No es un meteorito, es un cilindro ...

... y hay algo ahí dentro!

Hoy a las 6:05 T.U., una oleada de cilindros marcianos ha llegado a nuestro planeta. En medio de una tensa espera y rodeados de una muchedumbre expentante, poco a poco, las naves se han ido posando en las ciudades más importantes de la Tierra.
Al rato y al unísono, de todas ellas han surgido voces en diferentes idiomas, reclamando para sí el dominio del mundo y amenazando con una destrucción total si no se accedía a sus peticiones.

En San Sebastián, al ver que el cilindro en cuestión no pertenecía a ninguna campaña publicitaria y no repartía obsequios de ningún tipo, la multitud se ha dispersado y ha vuelto a sus quehaceres cotidianos. Unicamente unos jubilados del barrio de Intxaurrondo y un buen número de colegiales de un instituto cercano, se han quedado observando cómo un policía municipal buscaba en el cilindro un parabrisas donde poner una multa por aparcamiento indebido. El grupo ha aplaudido cuando la grúa se lo ha llevado al depósito municipal entre los gritos y aspavientos de los tentáculos marcianos.

_¿Viñeta?, ¿O.T.A.? Hemos recorrido más de sesenta millones de kilómetros por todo el sistema solar y nunca hemos tenido problemas de este tipo - se han quejado los propietarios del cilindro a este medio informativo.

Preguntado el jefe de policía por el trato recibido por los visitantes, éste se ha limitado a responder que : "el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento, y eso vale aquí y en Marte", dando por zanjado el asunto.


Hoy se celebra el setenta aniversario de la dramatización radiofónica que Orson Welles hizo de la novela de H.G. Wells, "La guerra de los mundos".

PD En el cilindro de la imagen, unos tentáculos no terrestres de los que daremos buena cuenta en la cena de esta noche.
PD2 No terrestres = marinos.

martes, 28 de octubre de 2008

Periodismo ingenuo.

Veo en la televisión la noticia : "Álava restringe a dos kilos la recogida de hongos, setas y frutos silvestres".


Me vienen a la mente varias imágenes, Josean dándole a setas, hongos, castañas, endrinas y todo lo que cuelgue o salga del suelo, y nosotros y nuestras excursiones castañeras.
La información continúa diciendo que la cantidad se refiere a persona y día, con lo que yendo acompañados estamos de nuevo dentro de la ley, aunque el antes mencionado, en sus paseos solitarios, quizás se tenga que saltar algún control.

Pero lo mejor viene al final. Una ingenua reportera, se acerca a dos curtidos aldeanos pillándolos de sorpresa ( o eso cree ella).

_¿Qué les parece la nueva norma de la diputación de Álava de restringir la recogida de setas?, ¿Han recogido muchas hoy? - les inquiere micrófono en mano.

_No nos importa demasiado, por aquí ya no hay muchas setas. - responden muy serios los lugareños, con su cesta colgada del brazo.

_Ya ven ustedes - concluye la reportera dirigiendo su mirada a la cámara. Este año la restricción no va a tener gran repercusión porque con el tiempo que ha hecho, ya no hay muchas setas en el monte.

Al fondo se ve a los hombres alejándose y me los imagino dentro de poco en el bar, charlando con la cuadrilla.

_¿Quién era esa de la cámara? - preguntará el compañero de mus.
_De la tele, a ver si hay setas en estos montes. - responderá uno de los entrevistados.
_¿Y qué les habéis dicho? - les dirá otro con el ceño fruncido.
_Pues que casi no quedan, a ver si te crees que soy tonto y se nos llena esto de giputxis el domingo que viene - responderá el aludido, tajante. A ver, sácate unos vinos y échame estos hongos a la sartén - concluirá, quitando el trapo que tapaba la cesta, y dejando a la vista dos kilos con cincuenta gramos de hongos negros.

PD Al primer setero que hizo del dominio público los mejores lugares de recolección le colaron en la cesta una amanita phalloides disfrazada.
PD2 Los libros de medicina y los de setas son los únicos que no hay que comprar en su primera edición, mejor la segunda, con las erratas ya corregidas.
PD3 En la foto, una seta de nombre (y sabor) desconocidos para mí.
PD4 La entrevista es real.

ACTUALIZACION:
Coprinus comatus, alias coprino, alias barbuda.
Gracias a eresfea (ver comentarios), sólo el sabor sigue siendo desconocido para mí.

viernes, 24 de octubre de 2008

Oficios para el recuerdo.

Repaso con Asier su libro de lectura. En su método, cada letra es un personaje, con carácter y personalidad propios.

_¿Quién es éste? - le pregunto.
_El rey "U" - contesta.
_¿Y éste otro? - continúo.
_El panadero "P", y éste el bombero "F" - prosigue solícito.

Vaya - pienso yo - ¿será la "F" de "fuego"?, ¿Porqué no el bombero "B"? Un poco más adelante, veo que la "B" es la de la barquera.

_¿Y ese del bigote? - le digo cuando pasa de página.
_El lechero "L" - responde.

Me doy cuenta de que conozco a casi todos los personajes, un rey (no en persona, sino de las monedas), un panadero, varios bomberos (hacemos una visita todos los años en la jornada de puertas abiertas con Aitor, Pedro y Mamen), pero un lechero y una barquera ...


Espero que este año vayamos de puente con nuestros amigos a la zona del Roncal o a algún sitio próximo, donde pueda llenar ese vacío lácteo. Respecto a la barquera lo tenemos más fácil, un día de estos nos vamos a Pasajes y cruzamos la bocana del puerto en la motora.

PD: Un lechero... ¡Jo! Toma ya un oficio para el recuerdo.
PD2: El pueblecito de Asturias donde solemos ir, Collía, está cerca de la fábrica de quesos Arias, pero si lo llevo allí, pensará que el lechero es el conductor del camión de la leche.
PD3: El de la imagen, no es un barquero sino un remero "R" de la Antiguako Ama de Ondarroa.

jueves, 23 de octubre de 2008

Mò y su gentil princesita.

Estreno nuevo acceso directo desde mi paseo matutino hacia el blog de Mònica y Joana. Un quiosco de malaquita donde la segunda dicta y la primera escribe, historias familiares, aventuras de descubrimiento, escenas de educación mutua y alguna que otra reseña gastronómica.

En lugar de una fotografía, ilustra la entrada un cuento de Rubén Darío para una Margarita (y una Joana).

A Margarita Debayle

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,

un kiosco de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: -"¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?"

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
-"Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad."

Y el rey clama: -"¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar."

Y dice ella: -"No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté."

Y el papá dice enojado:
-"Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver."

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: -"En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí."

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

***

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

lunes, 20 de octubre de 2008

Desde Santurde a Donostia.

Así nos fuimos, cantando una nueva versión de la conocida canción, siguiendo la orilla del río Oja, rumbo a Santurde. Tres coches, cargados de niños, bicis, tortillas y galletas, salimos de Donosti a pasar el fin de semana en el apartamento de Iñaki y Mari Carmen, compartido con Amaia (Amayita) y Xabier (Xabi). Pedro y Mari Carmen (Mamen, para evitar la bigamia) con Aitor, completaban el grupo junto a nosotros cuatro; elenco de una obra de teatro en tres actos que improvisamos con agilidad.


Sin entrar en detalles, resumiremos los tres actos de la siguiente manera :

Primer acto : Las bicicletas.
Amayita, con su flamante bici de dos ruedas, no en vano Iñaki es un gran ciclista; Aitor y Asier, con cuatro ruedas (cada uno); Xabier, también con cuatro, pero más pequeñas; y Aimar, con tres, buscaban y encontraban cualquier hueco o despiste para montarse y dar una vuelta alrededor del jardín de la urbanización e incluso fuimos en busca de una casa donde vendían miel haciendo las funciones de coche escoba.
Dos o tres veces les quitamos las ruedas "de ayuda" a Aitor y Asier para que anduvieran como Amaia, y dos o tres veces se las volvimos a poner; por lo que se ve, Pedro y yo, no somos tan buenos ciclistas.

Segundo acto: Las comidas.
Milagrosamente, los niños se lo comieron todo sin casi problemas (es un "casi" obligado, tampoco nos llevemos a engaño); Iñaki cocinó para todos y los platos limpios fueron su premio.
Ningún menú tuvo un plato de más de dos ingredientes.

Tercer acto: Las camas.
Habitación principal o de matrimonio, con Iñaki y Mari Carmen; Habitación segunda o de los niños, con literas para Amaia y Xabier, cuna para Aimar, cama supletoria para Asier y colchoneta hinchable de Spiderman para Aitor; Salón o dormitorio comunitario, con sofá-cama para Nieves y para mí, y colchoneta hinchable para Pedro y Mamen. Cupimos todos, aunque no se viera una baldosa libre.
A la aparente facilidad del reparto, hay que puntualizar que la colchoneta hinchable (anunciada en T.V.), no tenía hinchador y un secador de pelo fue improvisado como solución, amén de un par de pulmones aportados por un voluntario (atjum, atjum). El hecho de que estuviera ligeramente pinchada añadió un giro inesperado e incómodo a la situación.

Epílogo:
Unos paseos por el pueblo y sus alrededores, y una visita a las gallinas de Santo Domingo de la Calzada, redondearon un divertido fin de semana.

PD Ilustra la entrada una foto sacada en una chopera cercana, sin procesado digital, ni filtros, ni trípode, únicamente empleando un circense giro pélvico.
PD2 Chopo y álamo son sinónimos, aunque no veo a John Wayne protagonizando "El chopo".

viernes, 17 de octubre de 2008

Apocalipsis V .

Los cuatro jinetes del apocalipsis (muerte, guerra, hambre, peste).
Los cuatro magníficos (el hombre elástico, la mujer invisible, antorcha humana, la cosa).

Por lo que se ve, todos los amigos van de cuatro en cuatro, cuadrillas al fin y al cabo. Sin embargo, hace poco se celebró el día de los Santos Arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, y me faltaba uno.

Lo encontré en la obra, escondido en un contenedor de escombros.


¿Quién recuerda uno de sus múltiples nombres y que rima con los otros tres?

PD: Yo conozco a un Gabriel, a dos Rafaeles y a varios Migueles (entre ellos mi hermano, ¡Hola Miguel!).

jueves, 16 de octubre de 2008

Flores, zampazar y piratas.

Continuamos nuestra excursión rumbo a la Ermita de Guadalupe. Nieves y Mònica intercambiaban impresiones mientras Asier le enseñaba las flores de cicuta a Joana y le avisaba que no tocara las ortigas porque picaban.


Llegamos a la zona del fuerte, ya muy próximos a nuestro destino, y nos asomamos a la valla.
_¿Ahí viven los piratas?-preguntó algo preocupada Joana.
_Sí- contestó Asier. Pero si salen les damos así ¡Pum!
Pero no pareció convencerle mucho.

Paramos a comer y según desplegábamos bocadillos, botellas y demás, oímos campanas de boda en la ermita. Sonreímos, pero evitamos acercarnos. Al fin y al cabo, no habríamos pasado desapercibidos. Sin embargo, al rato, las campanas se transformaron en cencerros.

_¿Qué es eso?- preguntó alguien.
_¡Son los zampazar!, ¡Vamos!

Nieves quedó en retaguardia, con Aimar y las provisiones, y Mònica salió disparada de la mano de Joana y Asier; Liège y yo, les perseguíamos cámara en mano. Aparte de los zampazar, al fondo aparecieron también unos gigantes que fueron asociados inmediatamente a los cabezudos. Era obvio (o no), que unos cabezudos no pintaban gran cosa en una boda, por mucho que me habría gustado verlo, pero los niños tenían sus dudas, y Joana suspiró al no verlos.

_¿No hay kilikis?- preguntó.
_No, no hay kilikis- respondió Mònica.
_Bien- dijo sonriendo.

Una curiosa hilera de zampazar comenzó a despojarse de sus vestiduras mientras Joana y Asier los contemplaban curiosos. Los gigantes comenzaron a hacer lo mismo, no sin antes ser investigados profundamente, metiéndose bajo sus faldas (acto que espero no se convierta en costumbre).


Volvimos a comer y fue imposible (¡Ja!, como si lo hubiéramos intentado...) mantener a los niños quietos. El dúo dinámico se acercó a un árbol, y se quedó charlando y buscando hormigas.


Enseguida se les unió Aimar, cansado ya de mochilas y comidas y, juntos, treparon a los árboles, arrasaron la flora local e incluso uno de ellos dio un paseo, cabalgando en una bonita montura.



Llegaba el momento de la visita a la casa de los piratas y, muy formales por lo que pudiera pasar, los niños dieron la mano a la protectora más cercana. La verja estaba cerrada, por triplicado; decepción. De pronto, sin saber de dónde, aparecieron las pistas para encontrar un tesoro que el pirata garrapata había dejado escondido cerca de allí. En cuanto lo encontraron, dieron buena cuenta de la tableta de chocolate.


Nos acercamos a la ermita. La puerta estaba abierta y pasamos. Los exvotos, en forma de barcos de pesca, seguían allí, donde siempre, y recordamos otras excursiones con el mismo final pero hace muchos años, cuando fuimos desde Donosti a Fuenterrabia por el cordal de Jaizkibel (mucho antes de conocer la existencia de la ruta de la costa). Contemplamos la bahía de Txingudi y comprobamos cómo, a simple vista, no se ven las líneas que separan los países en el mapa.

Volvimos, amenazaba lluvia, e hicimos el regreso rápidamente (la cuesta abajo también ayudó un poco).

La despedida fue corta; un sencillo recordatorio del camino de vuelta y un hasta pronto, que habrá que cumplir en breve.

Como reflexión final, un interesante comentario de Liège durante la comida. Cómo una gente que tiene contacto por internet, queda para conocerse y se van a recoger castañas. Hay algo ancestral en ese hecho, algo que nos une con nuestro pasado o quizás, sencillamente, es que nos encanta ir al monte.

martes, 14 de octubre de 2008

¡Hola, Sergio!

_¿Qué tal Mónica?, ¿Habéis encontrado bien el camino?

Así comenzó el sábado, viendo asomarse tres decididas montañeras por el sendero que sube a nuestra borda, y saludándonos como si unos viejos amigos se volvieran a ver tras un par de semanas.

Realmente, la aventura se había ido definiendo desde hacía unos días. Una receta de Mònica , intercambiada por una ruta secreta para coger castañas, hacían un perfecto trueque.

Así pues, Joana (primera, como no), Mònica y Liège (la fotógrafa oficial de la expedición), se acomodaron en nuestro campo base y comenzó la organización.

Joana y Asier, protagonistas de la marcha, y quienes marcarían el ritmo de la misma, se relajaban charlando y dando buena cuenta de la enorme bolsa de pistachos que habían traído.


Liège acariciaba a los caballos del vecino que apreciaban su gesto metiéndose hasta la cocina, y Mònica dejaba chubasqueros y cámara, definiendo con Nieves cantidades de agua, bocadillos y chocolates, necesarios para la marcha. Aimar comenzaba a despertarse y estiró un rato las piernas antes de subir a la mochila, dispuesto a ser el más alto del grupo.

Antes de comenzar la excursión, la pareja estrella, intercambió puntos de vista sobre el potrillo y su madre, que no oí, pero que me consta habrían dejado perplejo a cualquier biólogo.


Joana y Asier, en comandita, comieron las últimas moras, huyeron del humo, escaparon de los perros y llegaron, frescos como una rosa, a la zona secreta.


Nosotros, subimos, paramos, cargamos, descargamos, charlamos, aprendimos antiguas tradiciones (caga tiò), reimos, sudamos y llegamos a la zona secreta, frescos como ..., bueno dejémoslo en que llegamos.

Poco importó que ya hubiera pasado la mejor época para la recolección. A los ojos infantiles, un mar de castañas se extendía bajo sus pies. Joana aprendió a pisar los erizos para abrirlos y también que no hay que esquilmar nunca los frutos que el bosque nos regala, dejando siempre una de las tres castañas para las ardillas. Aimar y Nieves se alejaban prudentemente del alborozo infantil, mientras Mònica se multiplicaba para que no rodaran cuesta abajo y, Liège y yo, colaborábamos con una mano en tanto que con la otra, sacábamos fotos y más fotos.
Incluso Oinatxo, futuro protagonista del calendario navideño, hacía sus pinitos emulando a eresfea, encontrando una seta que no le cabía en la mochila y que dejó en su sitio.


Tras la visita a la segunda zona secreta, con el ánimo más relajado, un hada del bosque convirtió a Joana en pájaro y le enseñó a volar con alas de castaño; Asier le rompió una "porque tenía un bicho", y se la repuso por otra.


Era temprano y decidimos seguir hasta la ermita de Guadalupe.

¿Qué nos encontraríamos?, ¿Estarían las porterías de fútbol y los columpios en el sitio prometido?, ¿Las lagartijas caerían en las manos que intentaban cazarlas?


(continuará)

viernes, 10 de octubre de 2008

La vez.

Ricardo y Rosa venían a comer a casa, así que pasamos por La Bretxa a comprar algo de paté y el consabido pollo (si te invito a comer a casa, más te vale que te guste el pollo; al menos hasta que crezcan los niños y retomemos el gusto de cocinar).

Pollo bueno, pollo rápido, pollo sencillo.

Nieves aprovechó para hacer unas compras más, lechugas, tomates,... y yo me fui a Prontxo a hacer cola; los sábados hay mucha gente.


Prontxo es uno de los pocos puestos que no tienen el, ahora habitual, "contador de clientes" (esa especie de ruedita roja de la que coges números), así que miré cuántas clientas me precedían y esperé mi turno.

Al rato llegó Nieves.

_¿Quién es la última? - me dijo.
_Eh... pues yo - respondí.

Me sonrió.

_Ah, vale, esa de negro ... creo - le dije. Lo cierto es que no me importaba demasiado, en cuanto hubieran atendido a todas las que me precedían, me tocaría a mí. Sin más.

Se dirigió a la mencionada y cruzó unas palabras con ella. Las demás se acercaron en corrillo y comentaron algo. Según discurría la conversación, demasiado lejana para escuchar nada, me dirigían miradas subrepticias y se sonreían. Nieves también me miraba y se reía.

Cuando acabó mi radiografía, volvió a mi lado y me dijo :

_Bueno, sí, dicen que el último es el "chico de la gorra" (yo), pero como no ha pedido la vez ...

¡LA VEZ!, ¡Dios mío! De pronto recordé los tiempos de mi abuela Cándida, de cuando iba con ella y pedía la vez.

Cuando se llegaba a un puesto había que hacerlo, en caso contrario corrías el peligro de que no te atendieran. La vez se pedía y la última hasta entonces te la daba, tú se la pasabas a la siguiente que la pidiera, y así hasta el infinito. Si llegabas y no lo hacías, no tenías turno. Podía llegar otra mujer y pedirlo, de manera que, aunque estuvieras antes, no te tocaba, no existías.
Recalco lo de mujer porque esa era la única excepción posible, la única excusa para no seguir las normas, ser hombre.

Los hombres estaban exentos de las "normas del mercado", no pedían la vez, no hacían siquiera cola, pues el pedido era siempre para una sociedad y previamente se llamaba por teléfono. Al llegar, siempre estaba preparado; el hombre se acercaba al mostrador, había un rápido intercambio de bolsas y dinero, y nadie decía nada.

Pero yo no era un hombre, yo era "el chico de la gorra" y, como tal, no tenía los derechos adquiridos de los verdaderos hombres. De nada valía que tuviera a dos fieras danzando a mi alrededor, de las cuales por lo menos una se parecía a mí (el pobre), demostrando que era el padre ; eso no me elevaba de la categoría de "Chico". Nieves tenía la posibilidad de quitarme la vez, si así lo decidía; las demás le apoyarían en bloque.

La verdad es que es una costumbre que creía perdida y, de hecho, no es muy habitual verlo, pero si bajáis un día a La Bretxa, y os acercáis a un puesto donde estén esperando unas señoras de "una cierta edad", probad a pedir la vez.

No os arrepentiréis ... o quizás sí.

Para desquitarme me cogí un trocito de paté del bueno.


PD : Ayer, hace cinco años, mi abuela Candi se fue; al mes, vino Asier.

In Memoriam.

jueves, 9 de octubre de 2008

Brigadoon-ostia (con perdón).

Hoy me he levantado temprano, he mirado por la ventana y no habían puesto aún las calles...


... ni los árboles, ni los edificios, ni los autobuses,...

¡Jo, qué niebla!

PD : Como no me salió bien ninguna foto, pongo una imagen de lo que se veía (más o menos).
PD2 : Quien haya visto Brigadoon sabrá a qué niebla me refiero.
PD3 : Preciosa película.

martes, 7 de octubre de 2008

Los pimientos de Jesus.

Muchas cosas he dicho estos días sobre la cena marroquí y quizás diga alguna más, pero una que me gustaría reseñar aparte son los pimientos de Jesus.

A Jesus lo recuerdo del colegio y, como me pasa con Josean, nunca compartimos clase. El rigor del orden alfabético nos tuvo siempre separados y, aunque mi F y su G, estuvieran juntas en el abecedario, la abundancia de Fernández y Garcías, siempre fronterizos, fueron un muro infranqueable.

Más tarde, cuando las orientaciones preuniversitarias rompieron esos muros y los apellidos empezaron a mezclarse, seguimos sin compartir pupitre. La pureza de sus Letras y de mis Ciencias fueron el motivo.

Y así pasamos los últimos veintidós años.

Hace poco, una comida de antiguos alumnos nos hizo reunirnos y compartimos mesa, también con Imanol, que me habló de su blog e hizo renacer la ilusión por retomar y reorientar el mío.

Ahora, con Imanol y los blog de por medio, vuelvo a charlar con Jesus; un mantel vuelve a estar presente y confirmo la impresión de persona sincera y amable, que recuerdo del colegio.

Jesus compartió con nosotros los pimientos que su padre compró, asó, peló, frió y guardó el año pasado. Dimos buena cuenta de ellos y nos supieron a gloria.


En la imagen, los protagonistas de la cena por orden alfabético, Ander, Angel, Champis, Christine, Ensalada, Imanol, Iñaki, Jesus, Josean, Josema, María, Patxi, Pimientos, Pollo, Ricardo, Sidra y yo (que aprieto el botón).

PD : "Por sus actos les conoceréis".

lunes, 6 de octubre de 2008

Menú marroquí.

Más consecuencias de la cena marroquí del viernes pasado (ya cunde, ya).

El sábado, viendo las fotos con Nieves, llegamos a la imagen de Josean degustando con fruición un enigmático bocadillo, y recordé sus explicaciones. Entre salivación y salivación me confesó los ingredientes, pan de pita, patata cocida, huevo duro y chorrito de aceite de oliva; Imanol asestó la puntilla, veinte céntimos de euro cada bocadillo.

Decidimos intentarlo.

Estaba claro que una txapata o un "bollo-bimbo", no podían suplir la excelencia del pan de pita para el plato en cuestión. Estábamos vencidos antes de empezar. Pero no, un sorpresivo giro del destino hizo aparecer, en un supermercado de La Bretxa, seis bollos seis de pan de pita; precio de la unidad, veintiún céntimos de euro. El resto de los ingredientes los teníamos en casa, ciento cincuenta gramos de patata, nueve céntimos; un huevo, diez céntimos; un chorrito de aceite de oliva, tres céntimos; fogonazo para cocer huevo y patata, otros tres céntimos.

Total del bocadillo marroquí, cuarenta y seis céntimos de euro; algo alejado del precio en origen, pero aceptable al fin y al cabo.



Recordé el método de preparación, confesado como un secreto de cocinero a cocinero : "Se machaca la patata y el huevo, y se le echa un chorrito de aceite. Nada más."
Aplasté los ingredientes entre mis manos y rocié el conjunto con aceite de oliva. Lo probé.

Era obvio que faltaba algo. ¿Qué podía ser? ¿Se habría guardado Josean algún ingrediente secreto o quizás fuera el cocinero original el que no mostró todas sus cartas?
¡Eso era! ¡El cocinero marroquí! Ahí estaba el misterio y la solución. Recordé la escena : de noche, todos los puestos llenos de gente y un hombre sudoroso que no da abasto aplastando entre sus manos tantas patatas y huevos.

Añadí una pizca de sal (natural, no humana).

Eso era otra cosa. Quedamos muy contentos con el resultado y dimos buena cuenta de dos bocadillos por algo menos de un euro.

domingo, 5 de octubre de 2008

Endeudamiento feliz.

Muchas cosas ocurrieron el viernes, antes, durante y tras la cena marroquí. Una de ellas es que por fin saldé mi deuda con Ander y pagué el precio convenido.


Otra es que me volví a endeudar con un regalo no esperado y estoy dándole vueltas a cómo pagarlo.

PD: Plomo en los bolsillos, un libro dedicado con un título visionario : no pude levantarme hasta que lo terminé. Gracias Ander.

sábado, 4 de octubre de 2008

Marruecos directo.

Ayer viernes, Don Imanol Errazkin y Don Jose Antonio Pérez Aguirre, ofrecieron en los locales de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa, una interesante conferencia sobre su reciente viaje a Marruecos.


Amenizada con una vistosa colección de imágenes, los conferenciantes fueron describiendo, con afilado ingenio, las diferentes vicisitudes en las que se vieron inmersos (alguno de ellos hasta el cuello) a lo largo de una intensa semana.

Narradas prácticamente en tiempo real, el aprovisionamiento nocturno de agua, la apertura de nuevas rutas, las relaciones internacionales con miembros de la confederación helvética, las diferentes construcciones marroquíes, los variados menús, el duro aprendizaje en el mundo del regateo y una poco conocida relación entre los vatios de potencia y la llamada al rezo, dieron paso al turno de preguntas, centradas en su totalidad sobre la hora de salida.

"Kasbah", "petit, te he pedido petit", "toma tus tres dirham", "Tri-trí", "Eres tú el que me tiene que pagar a mí", son frases que quedarán indisolublemente unidas a una experiencia memorable.

Es de reseñar que a la conferencia acudió una nutrida asistencia (bien nutrida cabría decir).

miércoles, 1 de octubre de 2008

El filo mellado.

Cronología de mis ascensiones a las catorce montañas de más de ocho mil metros.

_6 de mayo de 1996 : Kangchenjunga, 8.586 m.
_25 de abril de 1998 : Dhaulagiri, 8.172 m.
_29 de abril de 1999 : Annapurna I, 8.091 m.
_25 de abril de 2000 : Manaslu, 8.163 m.
_23 de mayo de 2001 : Everest, 8.878 m.
_23 de mayo de 2001 : Lhotse, 8.516 m.
_16 de mayo de 2002 : Makalu, 8.463 m.
_19 de julio de 2003 : Gasherbrum II, 8.035 m.
_26 de julio de 2003 : Hidden Peak, 8.068 m.
_5 de octubre de 2003 : Cho Oyu, 8.201 m.
_26 de julio de 2004 : K2, 8.611 m.
_10 de octubre de 2004 : Shisha Pangma, 8.046 m.
_21 de julio de 2005 : Nanga Parbat, 8.125 m.
_20 de julio de 2007 : Broad Peak, 8.047 m.

Como en todas las expediciones, cada uno tuvimos nuestro cometido, unos subiendo a la cima, otros en el campo base, yo desde el sofá de mi salón.

Muchos años de ilusión, disfrutando de unas montañas para mí inalcanzables; nunca fui mero espectador y compartí, no sólo la alegría de los que hacían, o intentaban hacer, cumbre, sino también la angustia de los que quedaban en el C.B. hasta que los veían de vuelta, y las lágrimas de los que dejaron allí amigos para siempre. Amigos para siempre.

Ayer supe que no habrá más expediciones, no más sueños, no más gloria efímera. Ayer supe que "Al filo de lo imposible", no volverá a la montaña. Su alma, Sebastián Álvaro, ha sido despedido por la empresa que le contrató, pagando la indemnización correspondiente y zanjando legalmente el asunto.

Nosotros seguiremos yendo al monte, a nuestros montes, pero aquellas montañas que llegamos a tocar con los dedos, hoy vuelven a estar un poco más lejos, son un poco más altas.


Me permito recordar las palabras de Maurice Herzog que, en cordada con Louis Lachenal, coronó la primera cima de más de ochomil metros, el Annapurna :

" El Annapurna, hacia el que hubiéramos ido todos con las manos vacías, es un tesoro sobre el cual viviremos... Con esta realización, una página se dobla... Una nueva vida empieza.
Hay otros Annapurna en la vida de los hombres..."

PD No sé que me da, que a Sebastián Álvaro le va a faltar tiempo para engrasar sus botas antes de volver a la montaña.
PD2 RTVE, te has lucido.
PD3 En la imagen, Oinatxo hace cordada consigo mismo para superar una roca en Aralar.