www.flickr.com

sábado, 13 de septiembre de 2008

...y se fue.

Hace unos meses reconocí en la ciudad las verdaderas señales de la llegada del verano; pero el tiempo pasa y el verano se fue, dando paso al otoño.

Sin embargo, durante unas semanas, esa frontera estuvo difusa, se podía ir a la playa un día, al siguiente sacábamos el paraguas ...

Por mucho que digan los expertos, no será el 21 de septiembre cuando cambiemos de estación; ha sido este viernes, día 12, cuando ha entrado el otoño; las señales han sido claras.

En primer lugar ha caído una lluvia de esas que lo encogen todo, sobre todos los hombros, haciendo correr a la gente como si no tuviera cuello.

En segundo lugar, las calles a las siete y media de la tarde, llenas otrora de turistas cenando, han vuelto a quedar desiertas; demasiado pronto para el poteo local.

En tercer lugar, en La Viña, el revuelto de hongos ha vuelto a sus proporciones habituales, el pastel de pescado me ha tocado con gamba y Mikel me ha servido la bebida como siempre (con mucho hielo y sin limón).

Me gusta el otoño en Donosti.

Y este domingo, regatas; Jo, qué bien.


PD En la imagen de hoy sábado, otra señal, un buen número de animados nadadores han celebrado su particular bienvenida al otoño dando un paseo por la bahía.

PD2 Prefiero mis señales; sobre todo la tercera.

2 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Y arranca la Liga y las ovejas entran a las Bardenas y el chaparrón del otro día me cayó encima durante 40 minutos sin otra protección que una camiseta y canté bajo la lluvia tralarí tralará que viene el otoño y me comí unos higos.

(¡Jo, qué foto!).

Sergio dijo...

Gracias Ander, me alegra que te guste la foto.
Buen momento lo de las ovejas para estrenar una cámara de fotos, espero ver alguna junto a su crónica correspondiente.

Mojándome con mis amigos,
me comí unos buenos higos,
tralará tralarí
el otoño ya está aquí.