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martes, 12 de agosto de 2008

El manzano.

Al hilo de un comentario de eresfea, sobre métodos de educación, un cuento.


Paseando por un pueblo, los discípulos preguntaron a su maestro por el mejor método para educar a un hijo. El maestro calló un momento y les respondió, señalando a un prado cercano:

_Fijaos en los niños que están junto a ese manzano.

Los discípulos siguieron sus indicaciones y observaron en silencio.

Bajo el árbol, había cuatro niños que querían coger manzanas.
El primero, subió a por ellas, pero no sabía agarrarse, se cayó y no cogió ninguna.
El segundo, se quedó debajo, temeroso, y mirando por si caía alguna; tampoco consiguió nada.
El tercero , también temía encaramarse. Se fue a por una vara y rompió una rama de las de abajo, que cayó con un par de manzanas; las recogió del suelo y se las comió rápidamente.
El último, empezó a trepar y, con cuidado, cogió todas las que pudo, las mejores. Con las manos llenas, pidió ayuda a sus compañeros y las dejó caer. Luego bajó y las repartió entre todos.

_¿Cómo han educado los padres a esos niños y cuál es el mejor método? - preguntó el maestro.

Ante el silencio de los discípulos, continuó hablando :

Al primero de ellos, sus padres le han enseñado a ser independiente y decidido, pero no le han enseñado a subir a los árboles y no ha podido coger nada.
Al segundo, lo han protegido en exceso y le han procurado de todo, pero cuando ha tenido que actuar por su cuenta, no ha sabido qué hacer.
El tercer niño, es consciente de sus limitaciones; le han enseñado a pensar y ha buscado una solución a su problema, pero no ha sido capaz de ver más allá de sus propias necesidades y no le ha importado el daño que pudiera hacer para conseguir su objetivo.
Al último , sus padres le han dado confianza en si mismo y le han enseñado a trepar, pero también a pedir ayuda cuando lo necesitaba y a compartir lo que tenía.

Así es la educación de los niños, si les dejamos que aprendan solos o los sobreprotegemos, se encontrarán perdidos; si les enseñamos a pensar y a actuar únicamente por su cuenta, solucionarán sus problemas pero serán egoístas, y no dudarán en hacer lo que sea para conseguir sus fines; si por el contrario, les ayudamos a buscar su camino, y les enseñamos a pedir ayuda cuando lo necesiten y a compartir lo que tienen, les habremos dado lo mejor que se pude dar a un hijo : independencia, humildad y generosidad.

PD La foto no es de un manzano, es de un cerezo de Collía (Asturias), que en primavera estaba en flor. Para cuando volvimos no quedaban mas que huesos a pie de árbol.
PD2 El cerezo es más difícil de trepar que el manzano.

1 comentario:

eresfea dijo...

Sergio, ¡qué juego los manzanos y cerezos!
Me ha recordado aquella enseñanza de Aita Barandiaran, cuando él hablaba contra el orgullo y se refería a una rama de manzano cargadita de manzanas. Cuanto más tiene, cuantos más fruto carga, más se doblega (a propósito de la humildad que deben tener los que están sobrados de dones).