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sábado, 5 de julio de 2008

La X marca el lugar.

Varios son los motivos por los que, en un momento u otro de vuestra existencia, podáis querer haceros un tatuaje. Me refiero al actualmente típico tatuaje con el nombre de la pareja, un animalito, un símbolo celta o similar.
No hablo del tatuaje marinero tipo "AMOR DE MADRE", o un ancla enorme (enoooooorme). Para estos últimos no hay duda, se tienen que hacer y se hacen. Si hay que demostrar lo duros que somos y acrecentar nuestro fiero aspecto, tan importante en las habituales peleas portuarias o carcelarias, nada mejor que uno de los antes mencionados para hacerlo. Así pues, si estáis a punto de embarcar o entrar en prisión, no lo dudéis.

Pero los primeros, esos de apariencia inocente, pueden ser marcas que nos amarguen el futuro.


Los motivos pueden ser los siguientes:

_Imposibilidad de donar sangre durante un año.
Es la parte romántica, la otra, la transmisión de otro tipo de enfermedades, la dejamos en paz si lo hicierais en un sitio con todas las garantías sanitarias.
¿Habéis visto las cortinas que separan la sala de espera de la de tatuajes? ¿Son de un dudoso color verde-quirófano? Pues eso, que parezcan robadas de un hospital, no hace la sala estéril.

_Simbología.
Quién os dice que dentro de un año o dos (o los que sean, no olvidéis que es para toda la vida), aparezca una secta neo-nazi, satánica o adoradora del pantalón campana, cuyo símbolo diferencial sea ese delfín que elegisteis o esa bonita cruz celta tan chula.
Si queréis volver a la playa sin que la gente diga : "Mira ese, es uno de esos adoradores satánicos de hamburguesas. Sí, sí, dicen que se las comen poco hechas", tenedlo en cuenta.

_Cambio de nombre de la pareja.
"¡No, imposible, siempre querré a María!", "¡Nada ni nadie hará que mis sentimientos cambien hacia ella!", "¡Aunque me abandone siempre la amaré!", argumentaréis.
Bien, vale, muy loable por vuestra parte, pero ¿y por la suya?
¿No habéis pensado en la posibilidad de que sea ella la que se cambie el nombre? Miren* , por ejemplo.
Dejemos la otra opción en la recámara, digamos sólo que también se lo podía cambiar por Mario (¿entendéis?)
*Miren : María, en euskera.

_La última posibilidad es la variación en la tensión de la piel.
¿Váis a la playa? ¿Véis a las señoras y caballeros de una cierta edad? Pues atentos a cómo puede acabar ese precioso unicornio de vuestra nalga con semejante descuelgue de piel. (Ver National Geographic, número especial de otoño 2004, "El rinoceronte en su hábitat".)

Eso es todo, vosotros veréis lo que hacéis, pero recordad, si al final os decidís, por lo menos acudid sobrios a la cita, no sea que al final elijáis uno de esos que aparecen en la página seis del catálogo (ejem, me han dicho).

PD : Se me olvidaba, ojo si sois marineros y os tatuáis el típico mapa del tesoro en el cuero cabelludo para que luego vuestra melena lo tape y mantenerlo escondido. Si yo lo hubiera hecho, en este momento ya se me vería hasta la equis.

Recordad, la equis siempre marca el lugar.

1 comentario:

Ander Izagirre dijo...

Aquel que llevaba en el pene un tatuaje con las letras "Recopla", que en circunstancias felices se desplegaba hasta "Recuerdo de Constantinopla".