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lunes, 7 de julio de 2008

La edad del recuerdo.

En breve dirigiremos nuestros pasos hacia los Picos de Europa. Unos días por Arriondas y otros por el recóndito valle de Valdeón.

Somos, lo que podría decirse, asiduos de la zona. En su día la recorrimos a pie, con mochila y tienda de campaña o refugio; más adelante seguimos llevando la mochila, aunque esta vez la cargamos con Asier en lugar de la tienda, y cambiamos el refugio por el Hostal; últimamente, Aimar ocupó el lugar de Asier en la mochila y éste empezó a dejar su huella en el camino.
Este año, Aimar también comenzará a dejar su huella, aunque seguiremos llevando la mochila, y Asier la dejará de nuevo , muy posiblemente, también en las mariposas, el río, los peces, las abejas, las flores, las cerezas y todo lo que encuentre a su paso y se deje (las abejas creo que no).

Días de excursiones, tardes de paseos, noches de telescopio;
coger cerezas del árbol, tirar piedras, perseguir mariposas;
arañazos con las zarzas, balonazos en la plaza, chichones jugando a perseguirse.


Aimar y Asier.
Dos y cuatro años.
El primero quizás no, el segundo seguro que sí.

La edad del recuerdo.

PD: La edad del recuerdo es la edad a la cual comenzamos a recordar cosas.
Cuando de mayores rememoramos la infancia, suele ser alrededor de los tres años, la época más temprana que recordamos. Coincide aproximadamente con el comienzo del habla; por eso lo de Aimar, que ya empieza a querer expresarse, y lo de Asier, que ya no calla.

3 comentarios:

mòmo dijo...

A mí también me gusta tu blog, Sergio. Me pareció más lógico comentártelo aquí, ya que vengo a menudo, aunque me deje leer poco.

Ander Izagirre dijo...

¡Planazo! A disfrutarlo.

Minerva dijo...

Pronto dejará los mojones (o piedras) que marcan el camino de otros caminantes. ¡Qué orgullo!