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domingo, 29 de junio de 2008

Tolerancia.

El modélico padre de familia paseaba por la calle con su prole. Tres niños, de unos doce, diez y ocho años, cogidos de la mano, le rodeaban; otras dos niñas, gemelas de unos cuatro, caminaban detrás con su mujer, quien a su vez empujaba un carrito de bebé.
Los niños iban formales junto a su padre, con una formalidad poco propia de su edad. Los había educado bien, al menos eso pensaba él, y estaba haciendo de sus vástagos unos hombres de provecho. En cuanto a las niñas, bueno, eso era cosa de la madre.

Caminaban por la avenida principal y los niños empezaron a jugar a qué querían ser de mayor.

_Yo de mayor quiero ser piloto- dijo el pequeño- y quiero volar por todo el mundo.
_Pues yo, cazador de leones y voy a ir a la selva a matarlos a todos - dijo el mediano, con los extremismos propios de la edad.
_Pues yo voy a ser futbolista- dijo el mayor- del Real Madrid.

El padre les escuchaba atento. Sabía que eran cosas de chiquillos, aunque con el mayor ya tenía que tener cuidado porque estaba llegando a una edad en la que debía centrarse en los estudios para, en el futuro, hacer derecho y entrar con él en su bufete de abogados. No le había costado tanto trabajo sacarlo a flote como para que ahora, sus hijos, se disiparan por ahí. Le gustaba parecer tolerante a los ojos de la gente, pero todo tenía su límite.

Al llegar a la avenida principal, se encontraron con el mejor cliente del bufete, Don Julián.
Don Julián era un hombre de una cierta edad y de lo que en otra época se llamaba, moral laxa. Se murmuraba que le gustaban los jovencitos, pero eso era una cosa que nunca se comentaba en el bufete; moral y trabajo no tenían por qué estar juntas. Cuando trataba con él, se ponía la máscara de tolerancia y se tragaba sus convicciones.

_¡Hombre, Carlos! ¡Cómo te va! -dijo el hombre.
_Pues ya ve, Don Julián, paseando con la familia; venimos de misa y nos íbamos a casa, a la comida familiar- respondió el padre, todo corrección.
_¿Y estos chicarrones?, ¿Qué tal chicos?, ¿Qué queréis ser de mayores?-les preguntó el tal Don Julián.

En ese momento, se empezó a escuchar una música festiva que se acercaba por una de las bocacalles, pero nadie le dio mayor importancia.

_Yo, piloto - dijo el pequeño.
_Bien, bien - pensó el padre.
_Yo, cazador - dijo el mediano.
_Así, así, bien educado, buen chico - siguió pensando.

El mayor no dijo nada.

_Este maldito mocoso, a ver si me va a dar el día... - volvió a pensar, empezando a enfadarse.

_¿Y tú no dices nada?- le dijo Don Julián- Tu serás abogado, como tu padre ¿verdad?

El padre sonrió, con esa sonrisa amplia que dominaba tan bien.

El niño no contestó, se limitó a mirar hacia donde venía la música, sin hacer caso de lo que le decían.

_¡Andrés!, ¡Contesta al señor! - dijo el padre, aunque procuró limitar el tono.

Tolerancia, tolerancia- pensó.

_Este quiere ser futbolista - dijo el padre, contestando a la pregunta, en vista del silencio de su primogénito.
_No, ya no quiero ser futbolista, quiero ser policía ...-respondió el chaval.

El padre sonrió aliviado, en el fondo quedaba mejor policía que futbolista y, sobre todo, mejor que el silencio. Miró a Don Julián y vio que sonreía. Eso era bueno.

_...policía como esos, para bailar como esos.

Y señaló a la carroza que, cargada de música y orgullosos gays, disfrazados de policías y bomberos, se había acercado hasta su altura por la calle vecina.

El ruido apenas se oyó, pues la música de Mónica Naranjo atronaba por los altavoces de la carroza. Sonó como un ¡PLAF! Podía pensarse que fue el ruido de la bofetada que el niño recibió inmediatamente, ante la mirada asombrada de Don Julián, pero quizás fue más como el ruido que una careta hace al caer contra el suelo.

Tolerancia.



PD : Pedro y Pablo, tienen en su armario trajes de enfermera, bombero, indio,... pero ayer escogieron el de policía para subirse a la primera carroza que desfila por San Sebastián en el día del orgullo Gay.

5 comentarios:

IMANOL dijo...

Muy bueno el relato, cargado de contenido, y además me ha hecho gracia.

Anónimo dijo...

El respeto brilla por su ausencia muchas veces. Existe realmente la "tolerancia"......????? cuando interesa.

Sergio dijo...

Muchas gracias Imanol, me alegra que te haya gustado y me gusta que te haya alegrado.

eresfea dijo...

Sergio, qué buen relato.
(Estoy de acuerdo con el anónimo).

Sergio dijo...

Te extiendo el agradecimiento, Josean; y a los que no os guste también; tolerancia.
Pero no todo es tan fácil, ¿hay que ser tolerante con los intolerantes?