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jueves, 19 de junio de 2008

El butrón.

Venían del Este y eran los mejores en lo suyo.

_Un butrón- les había dicho su jefe- en una noche.

Sin que nadie los viera, bajaron en sigilo y se pusieron a trabajar.
Sabían lo que se hacían; el muro de hormigón iba cediendo a su empuje.
De repente, pararon; ruidos por encima suyo, movimiento, luego nada.
Volvieron al trabajo.

Entradas las seis de la mañana, el muro cedió y, ante ellos, el objetivo cumplido.


El acceso al garaje quedó abierto; las horas se pagaron como extras; los piquetes dejaron de gritar; el trabajo estaba hecho.

Los esquiroles se fueron a buscar otra obra.

PD : El ayuntamiento de Donostia está realizando un nuevo acceso a los garajes del Boulevard y Oquendo. Ha sido necesario derribar una de las paredes de hormigón para dar acceso a la nueva rampa.

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