www.flickr.com

martes, 20 de mayo de 2008

La cabina.

Perdida en la penumbra de la Avenida de la Zurriola, sobrevive "La cabina".


Una cabina hecha y derecha, aunque más bien sería hecha y deshecha. Un anacronismo en esta época de móviles y cabinas sin paredes, aunque de éstas también quedan pocas, después de que Euskaltel retirara las suyas por no ser rentables.
Las puertas, desaparecidas, bien por vandalismo, bien por intentar facilitar el acceso, si bien no a minusválidos, si al resto de los mortales.
Todavía me acuerdo de esa puerta doble-corredera dura como la piedra, que te obligaba a contorsionismos si querías cerrarla; cosa que todo el mundo hacía para que los demás no supieran lo que estabas contando. En esto también han cambiado los tiempos, así como que hablabas hasta que el saldo se agotaba; más o menos como ahora, pero en cada llamada de cinco, quince o veinticinco pesetas.
En fin, qué corta y aburrida hubiera sido la película de Jose Luis López Vázquez en esta época.
Vaya, parezco el abuelo porreta contando sus batallitas ... y dale.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que bien dicho, cerrabas sus puertas para que nadie te escuchara cuando ahora te enteras de hasta a que hora le ha dicho a la empleada de hogar debe de poner la lavadora, si señores, la lavadora, porque estaba yo el otro dia en el aeropuerto y habia una señora dandole instrucciones de como, donde, y porque tenia que hacer las cosas, enfin, que le salio mas cara la llamada que pagar por horas a su asistenta....venditas cabinas, que secretos ocultaban.....