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martes, 1 de septiembre de 2015

Calendario septiembre.

Dicen que, haberlos, haylos.


PD: Aunque nosotros no recolectemos.

sábado, 29 de agosto de 2015

La canción del verano.

Esta tarde cantamos nuestra última canción del verano.


PD: A partir de ahora, todo lo que venga será un Bonus Track.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Del revés (Inside Out).

Sí, hemos visto Del revés (Inside Out), la nueva creación de Pixar. Aunque Pixar y Disney están asociadas, aún se nota una importante diferencia entre ambas compañías a la hora de enfocar sus películas; y se agradece. La doble lectura de muchos de sus largometrajes, como por ejemplo, Toy Story, Cars y, sobre todo, Up, hace que sean aptas tanto para un público infantil como para uno adulto. Ambos pueden ver la misma historia e interpretarla según un punto de vista adaptado a su edad.

Con todo, las películas de Pixar siguen estando orientadas a un rango de edad infantil muy amplio. Tanto la historia como los personajes y la acción hacen las delicias de pequeños y jovencitos. Sin embargo, "Del revés", reduce el rango de edad y lo enfoca a un público infantil preadolescente, aparte del adulto. La historia de los sentimientos y el vértigo de crecer sí pueden ser captados por niños a partir de, digamos, nueve o diez años, pero el enfoque de la acción queda diluido por el mensaje que los adultos entendemos como principal trama de la historia. A partir de los diez años, los chavales ya pueden interpretar los acontecimientos como la esencia de la película.

El desarrollo de los personajes es espléndido y su forma de actuar hace las delicias del público menudo. Los secundarios y los golpes de humor también están muy bien llevados y salpican el hilo principal de una manera sublime. Son esos los detalles que los niños disfrutarán gratamente a lo largo de la película, como la hilarante repetición de la cuña televisiva. La trama de la historia es difícil que la recuerden pero ¿qué importa?, al cine se va a disfrutar.

En definitiva, muy buena y recomendable película para niños y mayores. En realidad, hay un último detalle respecto al tema de los mayores. Los padres con niños que ronden los once años, interiorizarán la película de una forma diferente al resto de adultos. Todos pueden verla pero, si es vuestro caso, no podéis dejar de hacerlo.

PD: Fantástico alegato de la familia.
PD2: Índice emocional (lágrimas): Cantidad 3/10; Intensidad 8/10.

martes, 25 de agosto de 2015

Felices sueños.

Llegando a Baraibar, luchamos por no dormirnos en el coche.


Pd: Lo peor es ponerse a contar las patas.

lunes, 24 de agosto de 2015

Responsabilidad montañera.

Volvíamos de nuestro vivac cuando, saliendo de la zona de Igaratza, un par de montañeros nos pararon.

_¿Sabéis por dónde se va a Irumugarrieta?
_Bueno, seguís la pista y no os desviéis en el cruce. Luego... bueno, hay un vallecito...
_Ah, vale, vale. Ya veo, gracias.

El caso es que iban preparados, así que imagino que subirían a Errenaga y desde allí tirarían hacia algún monte que les pareciera alto. En fin, cosas veredes.

Seguimos caminando cuando, pasado Pago Mari, nos cruzamos con una familia. La mujer iba delante. Llevaba unas zapatillas deportivas y se cubría con un sombrero de ala ancha, de esos blanditos, tipo safari. Detrás iba el hijo adolescente, vestido igual que si fuera al cine o a dar una vuelta con los amigos (manos en los bolsillos y gesto indolente incluidos). Algo más rezagado caminaba el padre. Me fijé en que calzaba unas zapatillas nuevas de trekking (reconozco que era difícil no hacerlo). Ninguno llevaba agua aunque, tal vez cabía un botellín en el bolso de la madre. Cuando llegó a mi altura, el hombre se detuvo a preguntarme:

_Hola, ¿sabes adónde se va por este camino?

Reconozco que estuve en un tris de decirle que a Roma, pero me controlé a tiempo.

_¿Cómo que adónde va? ¿A dónde queréis ir?
_No sé, ¿adónde lleva este camino?
_Pues si quieres seguirlo, podéis ir hasta los refugios de Igaratza. Es un lugar muy bonito y tienes vistas sobre el corazón de Aralar. Además tenéis una fuente, y tiene agua.

Había guardado a posta lo de la fuente y el detalle de que tenía agua para el final, en vista del calor que hacía y su aparente falta de previsión, pero ni se inmutó.

_¿Pero va todo por esta pista?
_Sí, sí, no tenéis pérdida.
_No, si digo si por aquí no hay ningún sendero.

Me estaba empezando a calentar un poco; sería el sol.

_Bueno, por senderos por aquí hay un montón.

Algo debió notarme porque aclaró.

_Digo señalizados.
_Sí, sí, por aquí hay un montón de senderos señalizados, pero no te puedo decir de coger ninguno porque os podéis perder.

Apartó la mirada, torció el gesto, nos dio las gracias y siguieron su camino.

PD: Al día siguiente revisé las noticias.
PD2: Al hilo de esto, ayer estuve recordando batallitas sobre la niebla.

domingo, 23 de agosto de 2015

Un restaurante con vistas.

Comenzamos nuestra ruta hacia Uarrain dadas las once de la mañana. A Asier le molestaban un poco las cinchas a la altura de la cadera pero enseguida entramos en calor y caminamos con soltura hasta Igaratza, donde tomamos un pequeño refrigerio.

En eso estábamos cuando un par de chicos se acercaron a nosotros agarrando las riendas de sus caballos y nos preguntaron algo en euskera. Yo recurrí a Asier, quien contestó:

_Pixka bat (un poco).

Ya en castellano el chaval volvió a preguntar.

_No, que si sabéis si hay un pesebre cerca.

Entendí que se refería a un abrevadero y le indiqué uno que estaba al final de los refugios.

_No, no, uno que haya por aquí. ¿De dónde venís?
_De Guardetxe, pero no hemos visto ninguno. El que conozco más cercano es ese.
_Vale, vale, gracias.

Y se fueron a dar de beber a sus monturas.

Cuando se alejaron le pregunté a Asier.

_¿Pero qué te habían preguntado?
_No sé, yo les entendí que si había mucho polvo por el camino. Como iban a caballo igual les molestaba.

La verdad es que tenía un asento serrado serrado.

Seguimos ruta y nos fuimos acercando a Uarrain. Ya teníamos el collado de Irazusta a la vista cuando vimos un zigzag que acometía la cumbre de frente. Comprobé el altímetro y echamos el resto parando infinidad de veces para contemplar el paisaje y hacer fotos. Vídeos no pongo porque se ha metido un ruido como entrecortado y agónico en la grabación.


Asier iba mejor aclimatado que yo y me adelantó ligeramente en el último tramo. Al poco, llegué yo también a la arista cimera.


Buzoneamos, comimos y contemplamos las campas de Alotza, el Txindoki, Ganbo-txiki,... Las vistas desde la cumbre eran espectaculares. La temperatura era agradable, no soplaba el viento y la hora no suponía un problema porque dormiríamos allí. Nos demoramos todo lo que quisimos disfrutando del momento.

Ya de nuevo en marcha, en lugar de desandar el camino, descendimos hasta el collado para retomar la ruta. Llegamos poco más tarde de las cinco a nuestro lugar reservado y estuvimos echando unas partiditas de cartas y contando batallitas hasta dieron las siete y media. Montamos la tienda, calentamos la cena y comimos contemplando la puesta de sol desde nuestro restaurante con vistas.


Recogimos y nos acostamos temprano. Entre historias y cuentos, el sueño nos atrapó recién dadas las diez de la noche.

Pd: El sueño fue plácido.
Pd2: Por si acaso me asomé a las dos pero no vi ninguna estrella fugaz.

sábado, 22 de agosto de 2015

El asunto cruasán.

Estábamos pendientes de las previsiones meteorológicas para el vivac con Asier. La lluvia de estrellas  con Aimar había estado pasada por agua. Ahora, una semana después, las lágrimas de San Lorenzo ya se habrían secado, con lo que podíamos esperar al momento adecuado. Fue el miércoles.

El día comenzó bien: nos despertamos temprano, preparamos la comida rápido, tuvimos que cargar gasolina pero no tardamos mucho... Íbamos con ganas de nuestro merecido redesayuno en Lekunberri cuando, al llegar, nos encontramos que habían arrasado con todos los cruasanes.

_¿Queréis otra cosa?- preguntó la dependienta.

Y yo, mirando de soslayo la tortilla de patata y viendo los ojos de pena de Asier, contesté:

_No, gracias.

Y salimos, a lo Indiana Jones, en busca del cruasán prometido.

Nos acercamos a Albi, la cafetería de la plaza. En esta ocasión solo entré yo y vi, como no, otras tres tortillas recién hechas y una napolitana de crema, pero nada de cruasanes. Salí como entré. Entonces recordé Galburu, la panadería en la que antes nos abastecíamos cuando íbamos a Aralar. La teníamos algo abandonada pero nos recibió como se recibe a un amigo que hace mucho que no ves: con alegría y un regalo.

Me llevé el último cruasán.



Ya podíamos ir al monte.

PD:La foto es de archivo. Fuimos demasiado rápidos.
PD2: Ningún cruasán sufrió en la redacción de este post.