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jueves, 19 de septiembre de 2019

Y uno

Y uno una vez más, y van cuatro. Veintiuno, treinta y uno, cuarenta y uno, y cincuenta y uno (obviamente los once no cuentan). Entro de nuevo en una edad insulsa. Y con insulsa quiero decir que los cincuenta (como antes los cuarenta, los treinta, etc.) son edades cuyo número se celebra como el paso de década, donde los amigos te llaman "viejo" (certeza cada vez más evidente) y que se cumple lleno de ilusiones y con cierto vértigo. Los "y uno", no. No los cincuenta y uno.

Ya no es medio siglo; ya te has pasado. Ya nadie te pregunta qué se siente; lo dan por sentado. Ya nadie te dice que aún eres joven; saben que has tenido tiempo para darte cuenta de que no.

Pero no todo es así.

Celebro los cincuenta y uno sabiendo que esta década que recorro no está nada mal, que quienes me rodean son la mejor compañía que uno pueda desear, que las arrugas del rostro se compensan con el avance de la presbicia (sabia esta Naturaleza) y que cuando vuelva a cumplir otro tanto habré superado el ciento uno.

PD: Nos vemos entonces.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Calendario septiembre

Bueno, comienza la vuelta.


PD: Y ya, si eso, vamos viendo.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pardarri (13.960 dm.)

Ya habíamos pasado por todas las situaciones climáticas posibles en nuestra tradicional cita con la lluvia de estrellas de San Lorenzo así que, pudiendo elegir, pospusimos la fecha. Cierto que no tendríamos lluvia de estrellas pero tampoco de agua. Lo que no sabíamos era que sin lluvia no nos íbamos a quedar.

Las previsiones para los días once y doce de agosto eran agoreras. El mapa de nubes no cambiaba y, ya con todo preparado, retrasamos unos días nuestra excursión para aprovechar la ventana de buen tiempo del viernes dieciséis. Aprovecharíamos la jornada para coronar Pardarri (13.960 dm.); siempre acampamos a sus pies y nunca lo habíamos ascendido. Era el momento.

Llegamos a Lekunberri y nos detuvimos para el tradicional redesayuno. Se notaban las fechas de agosto porque, aunque no era tarde, el Ogiberri lucía sus baldas con unos exiguos restos de hojaldres y galletas; ni rastro de cruasanes. Los lacitos de hojaldre, con y sin chocolate, cumplieron su función y nos acercamos a Guardetxe.

Que los chavales han crecido es algo obvio. Las mochilas no parecen pesarles como antes y nos adentramos en Aralar a paso vivo. La ruta, por conocida, se va haciendo más corta pero seguimos parando donde siempre lo hacemos y disfrutamos de unos bollos con chocolate fundido como si fuera la primera vez. Llegamos sin novedad a Errenaga y nos comimos unos bocadillos tempraneros. Llenamos las cantimploras para el resto de la jornada y nos dispusimos para la ascensión.

En una cena reciente, nuestro guía favorito nos dio un esbozo del camino a seguir. Hay muchas formas de subir a Pardarri y la que nos indicó nos pareció la mejor. Así, iniciamos el ascenso buscando la senda por las lomas herbosas plagadas de caballos (nunca vimos tantos como este año) y, tras superar una de ellas, intuimos la ruta por la ladera este.

La huella se desdibuja a ratos pero el objetivo es claro. La cima de Putreaitz está mejor indicada que cualquiera de las de Aralar y no tuvimos ninguna duda de que íbamos por buen camino.


(Para cuando hice la foto, unos veinte buitres ya habían alzado el vuelo)

La pendiente es fuerte pero tampoco excesivamente prolongada. El peso de las mochilas añadía cierta épica y llegamos a Putreaitz punta sin llegar a coronarla. Pardarri se nos ofrecía a la vista y el calor apretaba. Descendimos el collado antes del repecho final y me adelanté para poder ir haciendo la foto al buzón. Me acercaba tranquilo cuando apareció una nube inesperada y la consabida lluvia.



Una densa nube de insectos me rodeó. Eran negros, pequeños y no zumbaban. No podía ver lo que eran y me alejé dando manotazos, quitándome la gorra y tapándome la cara con el pañuelo. Se acabó la épica y comenzó un baile absurdo al estilo de... Cuando me recompuse me di cuenta de que eran hormigas voladoras. La nube se disipó cuando los demás llegaron a la cima y pude ver su cara de incredulidad ante mi reciente danza frenética. Apenas empezaba a explicarme cuando la lluvia volvió y nos envolvió a todos. Nieves, en un alarde de valentía, dejó la nota en el buzón y descendimos dando brincos pero no de alegría. Aún nos quitábamos hormigas de las mochilas cuando enlazamos el camino de Alotza.

Disfrutamos de la cálida tarde de agosto, de unas partidas de cartas y de una cena de macarrones con salchichas antes de montar la tienda y disfrutar de la puesta de sol. Rondaban las diez y media cuando nos acostamos y dormimos tranquilos con la luna llena iluminando el interior de nuestro refugio.

PD: Esta vez casi sobraban los sacos.

martes, 20 de agosto de 2019

Tradiciones montañeras

Ver ponerse el sol en mitad del monte, dormir bajo un manto de estrellas (o nubes), contemplar cómo el amanecer lame las cumbres cercanas ,...


PD: Benditas tradiciones.

jueves, 15 de agosto de 2019

Malentendidos

El Sr. Mac Donald y el arquitecto del nuevo restaurante comedero de La Bretxa están dentro del local ultimando los detalles antes de la inauguración:

_Sr. Mc Donald: Quiero que la entrada sea con puertas de cristal correderas para que la gente lo vea y se anime a entrar. Así, limpias, sin nada más.
_Sr. Arquitecto: Vale pero...
_Sr. McD.: ¡Pero qué!
_Sr. A.: Va a quedar un poco expuesta por la noche. Ya sabe, los gamberros y todo eso.
_Sr. McD.: Pues le pone por detrás una verja metálica y punto.
_Sr. A.: Será por delante.
_Sr. McD.: ¡Cómo por delante! No, por delante no, por detrás. ¿Acaso no lo entiende?
_Sr. A.: Perfectamente, lo que usted diga.



PD: ¿Por detrás según se mira desde dentro o por delante según se mira desde fuera?
PD2: "El cliente siempre tiene la razón."

domingo, 11 de agosto de 2019

Calendario agosto

Ahora que las temperaturas se suavizan es momento de encender el ordenador, que si no se calienta mucho la casa.


PD: Aunque hemos pasado a los chaparrones de agosto y tampoco es eso.

martes, 2 de julio de 2019

Calendario julio

El tiempo pasa, como el cóndor, como la palabra del programa.




PD: Realmente, tempus fugit.