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martes, 4 de febrero de 2020

Calendario febrero

Que con este calor se me había pasado subir el calendario.


PD: Aunque ya se ha pasado.

sábado, 18 de enero de 2020

Dulce memoria

Guardo en mi memoria (y en algún recóndito lugar de mi cintura) un dulce recuerdo de las pastelerías que fueron y ya no son en Donosti.

La primera que fue y ya no es fue la pastelería Maiz, en la esquina de la calle Urbieta con San Marcial, junto al también extinto Mercado de San Martín. Era Maiz algo más que una pastelería. En los, también para mí, lejanos tiempos de gloria de San Sebastián fue salón de té y guardaba de aquel entonces unas mesas de mármol y unas incómodas sillas de madera. Aquella estética elegante ya se había convertido en kitsch en los años de mi infancia y recuerdo la impresión que me producía el uniforme negro con delantal blanco de las dependientas, muy al estilo de aquella época lejana. No guardo sin embargo gran recuerdo de sus dulces; sí de su chocolate, aunque con matices. En contadas ocasiones, y coincidiendo con la Semana Grande, íbamos a Maiz a tomar un chocolate caliente y recuerdo mi frustración por no poder acompañarlo con unos churros o un cruasán. En la categoría de Maiz no tenían cabida aquellas delicias y el bollo suizo era el sustituto; llegué a odiar aquel bollo aunque con los años me he reconciliado con su corazón de azúcar. Sin embargo el chocolate era especial, mucho mejor que el de la Churrería Santa Lucía (que sí tenía, obviamente, churros) aunque su taza era más pequeña. La calidad superaba a la cantidad y recuerdo comerlo con la cuchara y no beberlo, para prolongar el deleite .

El tiempo transcurrió y en el 2013 cerró Rich, de quien ya me hice eco en su día. Al tiempo han vuelto abrir bajo en nombre de Aramendia y mantienen el producto aunque no la magia.

El pasado domingo cerró Izar.

Izar nunca fue salón de té como Maiz, ni vendía pan como Rich. Era Izar una pastelería pura, con sus pastas, cruasanes, napolitanas, bollos y pasteles. Tenía sus especialidades y repartía tartas de encargo. Allí encargamos las que regalamos por el nacimiento de nuestros hijos y las que disfrutamos cuando hicieron la Primera Comunión. Por allí pasábamos también cuando salíamos del médico con los chavales y donde les regalaban una pastita de chocolate cuando eran pequeños.

Sabíamos lo del cierre desde hacía tiempo y nos aprovisionamos unos días antes. El domingo desayunamos sus últimos cruasanes.


PD: Una pastelería cierra, una estrella se apaga.
PD2: Queda Otaegui, pero nunca fue lo mismo.

martes, 7 de enero de 2020

Calendario enero

Fiel a las buenas costumbres, comencemos el año con el calendario de enero.



PD: A día 7.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Tomasa

Hace años, en Donostia, el día de Santo Tomás se vendían boletos para el sorteo de la cerda que se exhibía en la Plaza de la Constitución. Tengo recuerdo de ello desde que la Plaza no era de la Constitución y tengo también el  recuerdo de pensar qué haría la gente con semejante animal en caso de que les tocara en suerte. No recuerdo sin embargo el año en el que se dejó de hacer como tampoco recuerdo exactamente el porqué.



El caso es que este año, en otra de las plazas de la Parte Vieja, la de la Trinidad, había una zona adornada al estilo de antaño, siendo "antaño" lo que viene a ser a principios del siglo pasado. Estaban no solo los caseros ataviados con las ropas al uso sino que los capones, pavos y demás animales estaban alrededor de ellos sin jaulas y en medio de todo aquello una escultura hiperrealista de una gorrina que se suponía que era una réplica de la primera que se sorteó, "Tomasa". No era ni mucho menos tan grande como la que se exhibe ahora pero estaba igual de quieta que la actual la cual, por cierto, no se despertó en toda la mañana. Lo gracioso era que ahí sí que vendían boletos, también con estilo de imprenta de comienzos del siglo XX, y cogimos uno para guardar de recuerdo. A decir verdad tampoco los vendían sino que los regalaban y tú dabas la voluntad.

Ya de vuelta por la tarde, pasando por delante de la plaza, en una pizarra negra y escrito con tiza vimos escrito nuestro número. Estuvimos dudando si acercarnos a reclamar lo nuestro pero tras un breve debate decidimos dejarlo pasar y continuamos nuestro paseo en silencio; qué íbamos a hacer con aquello en casa.

PD: Reconozco que le estuve buscando un hueco en el salón aunque... o la tele, o la cerda.
PD2: La de la foto es "Ximona" que, según en Diario Vasco, ni se inmutó a pesar de la marabunta de gente y se echó una siesta de las que no se recuerdan desde principios del siglo pasado.
PD3: Feliz 28 de diciembre (¡Cómo íbamos a dejar pasar la oportunidad de tener una escultura porcina en casa! ¡Fuera la tele!).

martes, 17 de diciembre de 2019

Gorbea (14.820 dm.)

El sábado 7 de diciembre, aprovechando el puente con nuestros amigos de Bilbao, ascendimos al Gorbea (14.820 dm.).

Es el Gorbea un monte que se presta a la charla, más bien a grandes momentos de charla, diría yo. El camino desde Pagomakurre es largo y el ascenso es suave en su mayor parte. Hay un par de momentos donde la senda se torna silenciosa y acompasada, y el corazón y los pulmones pugnan duramente por ser los más rápidos. Con todo, no es más que un largo paseo por el monte; bonito paseo, todo sea dicho.



El único problema del camino al Gorbea es adecuar el paso con la gran cantidad de gente que ha tenido la misma idea que tú y que pulula por la zona. Están aquellos que te adelantan pero se quedan a pocos metros por delante de ti y cuya charla a viva voz te situa mentalmente en un sábado de fiesta de tu ya lejana juventud. Están también los que sueltan a sus fieras, las cuales chillan aún más inmisericordemente que los primeros pero con un registro agudo en los límites de lo audible; que pena, un poco más y no habría problema (para nosotros, no así para los perros). Y es así, que la ruta al Gorbea carece del más mínimo atisbo de vida salvaje (más allá de la mencionada) y las aves rehusan posarse en las inmediaciones del camino.Sin embargo, y a pesar de todos esos males, el Gorbea es un monte al que hay que ir al menos una vez en la vida.

PD: Aunque yo ya llevo dos.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Noticias de Indamendi

Guardo buenos recuerdos del día que ascendimos a Indamendi (4.600 dm.): la recomendación de Pilar, el tardío roscón de reyes, el suave ascenso por sus laderas, las vistas desde la cima, el frontón del pueblo,... Tal vez haya algún otro no tan agradable pero, bueno, eso forma parte de la épica de la montaña.



Los muchachos reciben una carta con el membrete de una agrupación de montaña de Elgoibar, Morkaiko mendizale elkartea. Es la nota que dejamos hace casi un año en aquel buzón pero con el sello de la agrupación en su dorso. La recibimos con la misma alegría que aquel trozo de haya del Sastarri, como recibimos siempre esas sencillas notas.

PD: Y ya ha llovido desde aquella.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Kalamua (7.700 dm.)

Aprovechamos el puente de diciembre para conocer algo más la geografía vizcaína. Dispusimos nuestro campo base en la localidad de Berriz, cercana a la sierra de Anboto, aunque no fuera ese nuestro objetivo. Y así, el viernes, 6 de diciembre, calentamos nuestras piernas y comprobamos rótulas y caderas ascendiendo con nuestros amigos de Bilbao a Kalamua (7.700 dm.).

Realizamos el ascenso clásico desde el alto de Ixua y fuimos ganando altura mientras disfrutábamos de una vista clara sobre el monte Oiz. El día se presentaba fresco y claro y la ruta era cómoda y se prestaba a la charla y el disfrute. Siendo día de fiesta nos cruzamos con multitud de gente: corredores, excursionistas, domingueros (en el amplio sentido del término siendo viernes) y algún que otro montañero.

Las vistas desde la cima recompensan con creces el escaso esfuerzo. Con el día claro ya no solo era el panorama hacia el interior de Vizcaya, detenido por las moles de Anboto, sino que, mirando al norte, veíamos a nuestros pies las suaves colinas que descendían hacia el mar y la inexistente frontera entre las dos provincias vecinas. Seguimos un tiempo disfrutando de la panorámica y reconocimos las Peñas de Aia, Jaizkibel e incluso el Larrun.

Dejamos la nota en el buzón y reposamos un rato unos metros más abajo antes de descender por el mismo camino. Comimos en las mesas de Usartza y nos dirigimos a la Villa de Markina para completar el día.



PD: De las cimas que se veían en la mesa de orientación hicimos casi pleno en las que estaban al este y suspendimos estrepitosamente en las del sur y oeste.
PD2: Tenemos que ir más a Vizcaya.