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miércoles, 19 de septiembre de 2018

De prácticas

Hoy cumplo cincuenta años.



PD: Y sigo aprendiendo.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Cuarentena

Se termina mi cuarentena. En unos pocos días dejaré esta década para volver a comenzar de cero.

Me da que voy a entrar en una época de mi vida donde las reglas de las matemáticas y la gramática van a dejar de cumplirse. El otro día, hojeando unas revistas (en realidad paseando por la web), leí que los cincuenta eran los nuevos cuarenta. Creo recordar que hace tiempo también leí que los cuarenta eran los nuevos treinta. Si aplicamos la teoría de conjuntos podríamos pensar que los cincuenta serán de nuevo los treinta pero lo dudo mucho. De la misma forma, llegar a la cincuentena te hace entrar en un periodo de reflexiones. Habida cuenta que de flexiones ando escaso, ese prefijo "re-", denotando repetición, también me hace dudar de la validez de todas las acepciones de la RAE.

Apuraré estos últimos días de cuarentena pensando de forma positiva: no peino canas, me puedo ver los dos lados del cuerpo (en un espejo suficientemente ancho) y la punta de los pies si miro hacia abajo (el hecho de calzar un 45 no viene al caso), en la báscula aún quedan dígitos por encima de mi peso y todavía hay algo en mi casa en lo que soy el mejor.

Así pues, afronto lo que viene de cara, bien acompañado y dispuesto, y prometo estar al tanto por si en algún sitio veo que los sesenta son los nuevos cincuenta.

PD: Si la presbicia lo permite.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Recuperando el tiempo perdido

Ya tenemos reloj nuevo en la cocina.


PD: Lo que viene a ser comer contra reloj.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Calendario septiembre

Se acerca el día.


PD:  Inexorablemente.
PD2: Tic tac.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Calendario agosto

Pi, pi, pi pi pi, pi.... Aquí Norte peninsular llamando al verano. ¿Me recibe? Cambio.

Pi, pi, pi pi pi, pi.... Aquí Norte peninsular llamando al verano. ¿Me recibe? Cambio.




PD: Nada, no hay respuesta.

lunes, 30 de julio de 2018

Farruco

En el restaurante de un pueblo de la montaña asturiana cercano a Oviedo, un camarero conversa con un cliente mientras dos paisanos alargan su vino en la barra.

_Ayer vinieron dos de Oviedo en taxi y les cobraron 25€.
_¿Veinticinco? ¡Qué barbaridad!
_Ya, entre que era de noche y fin de semana se la clavaron. Les di el número de Kenny y ya les dije que para otra que le llamaran a él, que les saldría por unos 12€.

En esas les interrumpe uno de los parroquianos y dice, farruco:

_¡A mí no me cobran 25€ ni aunque llegue a casa a las cinco la mañana!

A lo que su compañero replica:

_¡Anda, ho! ¡Tú a las cinco la mañana no tienes 25€!



PD: Ye ciertu.

lunes, 23 de julio de 2018

Ecos de Valdeón (Excursión a Cable)

Llevamos un par de días en Valdeón y vamos acostumbrando las piernas al desnivel. Primero recorremos distancias con poca diferencia de altura para después reducir el recorrido aumentando la cota. A la vuelta de una de esas excursiones nos encontramos llegando al Hostal a nuestros amigos de Granada, Juan Carlos, Esther y Pablo. Son viejos conocidos de otros años y en su día ya compartimos alguna salida. Charlamos distendidamente, con la tranquilidad que da la vida sin prisas, y nos vamos poniendo al día. Durante la cena preparan su primera ruta. Pedro, nuestro anfitrión, comenta la del valle de Cable y decidimos hacerla juntos: para nosotros es una clásica y ejerceremos de guías.

Por la mañana, tras unas dudas sobre si iniciar el recorrido desde Posada, optamos por reducir la distancia acercando los coches hasta Porciles. Falta poco para el mediodía cuando comenzamos a desempolvar la pista.


Por el camino nos vamos deteniendo en flores, setas, plantas,... y nuestro Maestro, Juan Carlos, ejerce su labor didáctica ante la atenta mirada de niños y mayores.


Llegamos al cruce que divide la pista y se dirige al valle de Cable; comenzamos a ascender. Al poco me doy cuenta de que lo hemos tomado algo antes y atajamos monte a través para enlazar la ruta correcta. En ello estamos cuando, de pronto, aparecen decenas de buitres asomando tras una loma. Juan Carlos saca el teleobjetivo y comienza a disparar mientras Aimar mira asombrado la cantidad de aves que van apareciendo. Tras el primer grupo habrá otro, y otro, y otro más, hasta perder la cuenta de la cantidad de rapaces que nos han sobrevolado.

La ruta no tiene pérdida y transita por el bosque en contínua y cómoda ascensión. Saliendo de la arboleda comienza a empinarse y alargamos el grupo. Cada cierto tiempo nos vamos reorganizando y, en una de esas, encontramos el fósil que vemos cada año. Está un poco más desgastado que la última vez, quizás porque alguien se lo haya intentado llevar. No hemos sido nosotros (más por falta de herramientas que por ganas).


Falta poco para llegar al final de la excursión y aminoramos el paso escuchando las cascadas que van apareciendo; nos acercamos a disfrutarlas.


Llegamos a las campas que hay junto a los meandros del río y nos acomodamos para comer. Los muchachos, más atentos a las ranas que a la comida, corretean por la zona saltando de una orilla a la otra remedando a los batracios y apoyándose en piedras de dudosa estabilidad.

La tarde avanza mientras localizamos rutas y peñas en los mapas de papel de Juan Carlos y rememoramos aventuras y desventuras pasadas por la zona.

PD: Y trazamos una ruta para cerrar una circular.
PD2: Seguimos sin saber el origen del nombre del Valle.