www.flickr.com

miércoles, 10 de febrero de 2016

Avances en métodos de adelgazamiento (IV): Expresiones.

La lengua de Cervantes está llena de buenos consejos para adelgazar. Así, si los sigues, sin comerlo ni beberlo, lo habrás conseguido.

PD: Sobre todo sin comerlo.
PD2: Y de beber, agüita fresca.

martes, 9 de febrero de 2016

Cuento con moraleja.

A Sir Anthony Ashley-Cooper, séptimo conde de Shaftesbury, se le fundió una bombilla en la salita azul de invitados. Resuelto como era, procedió a subirse a una escalera para cambiarla él mismo.

Cayó de cabeza y se mató.

 Moraleja: Es función del millonario dar labor al operario.

 A varias potencias de diez de la fortuna de Sir Anthony, y vista la fuga de agua de la cisterna de nuestro inodoro, me encomiendo a San Eloy para que supervise mi buena labor.


PD: Y ya, si eso, le saneo la instalación, señora.
PD2: San Eloy, patrono de los fontaneros.

lunes, 8 de febrero de 2016

Cine clásico.

A la mayoría de vosotros os sonará la imagen de una película muda en blanco y negro en la que un cohete impacta contra el ojo de una luna de cartón piedra. El cohete es gigantesco y desproporcionado, y la luna se queja, molesta; no se lo reprocho. Esa película se titula "Le voyage dans la Lune" (Viaje a la Luna", en español), data de 1902 y su autor es Georges Méliès.

Sí, seguro que os suena pero ¿cuántos de vosotros la habéis visto? Nosotros, sí. Dura unos 8 minutos y se proyectaba frente al Ayuntamiento de Donostia, estas navidades, en la carpa que La Caixa tenía montada con una exposición dedicada a su autor.



Este francés de acentos puñeteros fue todo un personaje durante los comienzos del cine. Su vida estuvo llena de altibajos; de imaginación desbordante, creando nuevas técnicas; de magia y fantasía. De hecho, monta la primera sala de cine en un teatro dedicado a las actuaciones de magia. Sustituye así los espectáculos en vivo por las imágenes grabadas pero, sobre todo, se introduce en el mundo de los feriantes. Un mundo, el de éstos, ya desaparecido pero que, por aquel entonces, era la vanguardia del entretenimiento del país (y me refiero a la Francia anterior a la Primera Guerra Mundial). Son ellos los que llevarán sus películas de pueblo en pueblo, y los que enseñen a la gente el nuevo lenguaje visual. Sin embargo, su triunfo será su ocaso, y visto el éxito económico del nuevo arte, la proyección itinerante será prohibida, a favor de un nuevo negocio más fácilmente controlable por el estado.

La película y su biografía las podéis encontrar en la red. Son retazos de una historia que nos lleva hasta donde estamos ahora y que vale la pena leer.


PD: Si la veis, atentos a detalles que, hoy en día, se siguen empleando en las películas.

domingo, 7 de febrero de 2016

Calendario febrero.

Como tenemos un día más del habitual, me permito retrasarme uno... dos... tres...


PD: ...seis ... siete días. Perdón.

lunes, 25 de enero de 2016

Fidelidad castrense.

La última fila de tambores de la s.f.g., se mantiene fiel a su cita.


PD: Cada vez que me pongo esos ceñidos pantalones "napoleónicos" y esa ajustada casaca, entiendo el porqué del épico valor de los soldados franceses; no hay quien se agache.

domingo, 24 de enero de 2016

Bienvenidos a Astiz.

Buscábamos un sitio donde dejar el coche, y lo encontramos en el desvío a las cuevas de Mendukilo.  Había una campa nevada cerca y nos pareció un buen lugar para volar el nuevo juguete del Olentzero. Estábamos solos, pero no por mucho tiempo. El resto de vehículos con niños ávidos de nieve nos vieron a un lado de la carretera y se detuvieron pensando que ese era un buen lugar; así somos los animales gregarios.

Y el caso es que lo era. Enfrente, una cuesta nevada (bastante más pequeña que las de Albi pero apañada) satisfizo las ansias de deslizamiento infantil, vistos los chillidos emitidos. Nosotros, una vez agotadas las baterías, sacamos el txanpero/trineo y ocupamos nuestro lugar en la pendiente. Lástima que la nieve caída no fuera suficiente y yo me manchara más de un color innoble que de blanco.

Era aún temprano cuando nos cansamos de subir y bajar. Enseguida descartamos comer la tortilla francesa y el embutido fríos y sopesamos regresar a casa. Una buena idea de Asier nos llevó a ir a conocer el resto del valle. En su día estuvimos en Oderitz con un muy buen recuerdo; a ver hasta dónde llegábamos hoy.



Y llegamos a Astiz. Aimar ya había estado con el colegio hacía un par de años y decidimos detenernos para dar un paseo.

(parrillas de frigorífico recicladas)


El pueblo es pequeño pero muy bonito. Subimos, bajamos, jugamos un poco con la nieve y regresamos hacia el coche cuando lo vimos: el albergue. Entramos con curiosidad y entonces ...



No hizo falta más para saber que habíamos llegado a nuestro destino. Pregunté, con respuesta afirmativa, por unos huevos fritos con txistorra y nos quedamos a disfrutar de la tarde: comimos pausado, jugamos con los juegos de mesa, tomamos café y helado (cada cual lo suyo) y regresamos a casa con la sensación del deber cumplido y un sitio más en nuestro álbum de recuerdos.

Días después, Imanol me avisó del menú que se escondía en la sala del mirador. Ese día no lo echamos en falta pero me lo guardo para la siguiente.

PD: Y una visita a las cuevas ¿verdad, Imanol?

lunes, 18 de enero de 2016

Adaptándose a las circunstancias.

El sábado, 16 de enero, tras las recientes nevadas, algo dentro de nosotros nos pedía pisar mullido, pero no hierba. Como siempre en estos casos, consultamos con nuestro guía favorito por si conocía la situación de primera mano y decantarnos entre una ruta u otra. Cómo no, nos dio información actualizada y escogimos la ascensión a Txorrotxeta por Frantsez Erreka.

En un principio, con los dos pares de raquetas de que disponemos podríamos apañarnos. Aimar no pesa demasiado y Asier tampoco, amén de que éste último calza un 38 y posee su propia raqueta natural. Sin embargo, una pequeña lesión en el aductor mayor de Aimar ese mismo jueves, nos dejó a Asier y a mí como únicos representantes familiares. Y así, el sábado, temprano, nos encaminamos hacia Lekunberri.

No éramos los primeros, no quedaba ningún cruasán como Dios manda. Únicamente uno con los bordes untados en chocolate duro y unos lacitos de hojaldre nos separaban del ayuno, con lo que los aceptamos a rebañadientes. Sí, no es un error, digo rebañadientes porque el cruasán estaba relleno de una nocilla que nos dejó una dulce sonrisa, y un pegajoso trabajo posterior.

Salimos contentos, sabiendo que el resto de la gente iría hasta las campas de Albi y, previsiblemente, no tendríamos mayor problema en aparcar. No lo tuvimos, pero no donde pensábamos. Justo al comienzo del camino, a la altura del primer desvío hacia los pueblos de Larraul, una patrulla de la Policía Foral impedía el paso. Lo más seguro que el quitanieves estuviera franqueando el camino hasta el Santuario pero, mientras tanto, nadie podía subir. Tras un instante de duda, tomamos el desvío hacia la izquierda y buscamos una campa. Pasamos por Alli antes de encontrarla.



En el maletero llevábamos algunos artilugios para complementar la jornada, y daríamos buen uso de ellos.



A fe que lo hicimos.

PD: Y con broche final.
PD2: Continuará.