www.flickr.com

martes, 5 de mayo de 2015

Por unos montes limpios.

Se acabó eso del "ahí mismo" o "en cualquier sitio". Las fuerzas vivas de la Naturaleza han decidido tomar cartas en el asunto y evitar esa multitud de pañuelos de papel que contaminan nuestros montes. Desde ahora, se habilitarán lugares adecuados para que los excursionistas satisfagan sus necesidades más imperiosas, de manera que todos salgamos ganando en salud e higiene.



PD: Y nada de papel si hay unos tiernos helechos cerca.

lunes, 4 de mayo de 2015

Dolor de parto vs. gonadal (respuestas al debate).

Últimamente se ha venido debatiendo con vehemencia en las redes sociales sobre si un parto es más doloroso que una patada en los testículos. Ante la obviedad de no existir un juez imparcial que sea capaz de dilucidar la pregunta aportando su opinión personal, no cabe otra que sopesar las luces y las sombras de dichas sensaciones, dejando al lector o lectora, la decisión final.

Empecemos aportando un dato que no se ha considerado hasta el momento, el periodo de tiempo. Efectivamente, un varón puede sentir el dolor en sus partes nobles desde la más tierna infancia hasta el fin de sus días. En cambio, una mujer puede sentir los dolores del parto un limitado número de años y un limitado número de veces. También hay que considerar las situaciones que pueden dar lugar al dolor en los hombres. Y hablo de contusiones con el cuadro de una bicicleta; balonazos jugando al fútbol o cualquier otro juego con una pelota (como el divertido "darle al compañero sin más"); las consabidas peleas con golpes bajos (y no me refiero al grupo); o cualquier otro toque con algo más duro que una bola de algodón. Sin embargo, hasta el momento solo se conoce una forma de originar los futuros dolores del parto.

Centrándonos en estas últimas frases, los dolores del parto vienen precedidos de una situación placentera y deseada. Por contra, el dolor en los testículos no suele ser premeditado, a menos que sea uno mismo el que se lo produzca a un semejante y éste se lo estuviera buscando. ¡Qué diablos!

Existe otra diferencia a considerar, la garantía de protección. Así, la embarazada sabe que, durante los próximos nueve meses, no va a sufrir los dolores asociados a su condición, en tanto que un varón, durante ese mismo lapso de tiempo, es propenso en todo momento al equivalente que estamos tratando; y esa incertidumbre también puede producir cierta angustia.

Oigo voces que intentan volver este último argumento en contra del dolor masculino alegando que, si bien lo de la incertidumbre aporta una relativa tranquilidad a la mujer, no es menos cierto que la garantía de que el dolor se va a producir, provoca una ansiedad equivalente. Demos por válida esa aserción, dejando por empatado el argumento y continuemos con el debate.

Hasta ahora, una y otra parte pueden ponderar los argumentos a favor o en contra de su causa. Recordemos que no existe una voz fiable en este asunto y que se está intentando decantar la balanza  aportando detalles que ayuden a hacerlo.

Concluidos los prolegómenos, llegamos al momento mismo del dolor. Y es en ese mismo instante donde se producen las mayores y más claras diferencias entre una y otra situación. Porque el dolor en los testículos, a diferencia del del parto, es un dolor solitario. Nadie está contigo. Ningún ser querido te da la mano y te da ánimos para superar el momento; a lo sumo te ves rodeado de tus compañeros de clase partiéndose de risa. De acuerdo, hay detalles equivalentes, como el estar en una postura ligeramente expuesta y que unos desconocidos con bata estén hurgando en tu interior. Lo entiendo, pero esos desconocidos son gente preparada para ayudarte a superar el trance, en tanto que el que te ha dado la patada lo que está es preparado para darte otra (y puede que no haya superado el trance).

Para terminar, ofreceré un último argumento. En el caso del hombre, quien te está produciendo ese dolor lacerante no va a ser la persona que más vas a querer en el mundo, no va a ser alguien de quien no te puedas separar, ni quien te va a aportar las mayores alegrías de tu vida. Creo que eso compensa cualquier dolor.

PD: Por no hablar de que aún no hay epidural para una patada en los huevos.

domingo, 3 de mayo de 2015

Día de la madre.

Los muchachos se afanan en terminar sus regalos para el día de la madre. Ya no los hacen en el colegio, pero mantienen la costumbre. Unos días antes, salgo a pasear con ellos y les veo inquietos.

_¿Qué pasa, chicos?
_Oye, aita, ¿cuál es el color favorito de la ama?- pregunta Asier.
_Bueno, no sé, puede que el violeta.
_Vale.
_¿Vale, qué?
_La amatista es violeta ¿verdad?

Pienso en la ceguera disfuncional masculina a los colores y le contesto que sí. Violeta, lila, morado... Bah, esos son matices del mismo color, como el verde menta y el verde clorofila. Son verdes, ¿no?

_¿Podemos ir solos a una tienda?
_Mmm, ¿a qué tienda, dónde está y para qué? (jo, tres preguntas en la misma frase; tengo el día controlador).
_Es que el otro día pasamos por una tienda y vimos una amatista que nos gustaba y se la queríamos coger a la ama para el día de la madre.
_¿Y ya sabes lo que vale?
_Cinco euros. Pero queremos ir solos.
_Bueno, vale.

Se ponen a correr por delante de mí y les pierdo de vista al entrar en la tienda. Cuando llego, les veo hablando con la dueña y espero fuera. Al rato salen.



_¿Qué tal os ha ido?
_Muy bien. Le he pedido un colgante con una amatista como los que tiene en el escaparate y me ha dicho si de los de baño de oro. ¡Jo! ¡Son con baño de oro de verdad! Luego le he dicho que a ver cuánto costaba una cadena y me ha dicho que quince euros.
_¿Y?
_Le he dicho que no, que a ver cuánto costaba una correa. Nos ha dicho que por ser nosotros, nos la dejaba gratis. Se la veía muy contenta de hablar con nosotros.
_Tenía dos perros - interrumpe Aimar. Y Asier le ha contado la historia del perro. Dice que estaba muy sola y que los perros le hacen compañía, pero nos han asustado.
_¿Qué historia?
_La del perro que me pisó el dibujo en el monte. Ya sabes.

Recuerdo aquel día; con ocho años, un perro de su tamaño le pisó un dibujo que estaba haciendo tirado en la hierba. Menudo susto se llevó.

Les guardo el paquete y seguimos paseando.



PD: La amatista es violeta, como el cordón. Bueno, igual el cordón es morado.

sábado, 2 de mayo de 2015

Educación en la Naturaleza.

Los paseos por el monte son un buen momento para explicar a los hijos, conceptos que, en la escuela, no se dan o se hacen muy sucintamente. Para esas explicaciones, las hayas son una herramienta inmejorable. Y no me estoy refiriendo a la enseñanza del idioma y los consabidos ejemplos de palabras homófonas con el haya, el aya, halla, Aia, etc... Tampoco hablo del ciclo de la vida: hayuco, pimpollo, árbol, flor, polinización... y vuelta a empezar. No, me refiero al inexorable futuro escrito en sus tiernas hojas y cuya hermosa pelambrera desaparecerá irremediablemente con el tiempo.



Como le ha pasado a la de su padre.

Genética, le dicen.

PD: Aunque si salen a su madre...
PD2: Lo de la polinización va en una lección aparte.

viernes, 1 de mayo de 2015

Calendario Mayo.

1 de Mayo, nuevo calendario y nuevo aniversario de este blog.

Siete años ya.




PD: Y los que le quedan.

martes, 28 de abril de 2015

Rehabilitación en Leitzalarrea.

El sábado, 25 de abril, elegimos la zona de Leitzalarrea para comprobar la correcta rehabilitación de Aimar. Ya conocíamos la ruta de hacía un par de años:  distancia media, ligero desnivel; un bonito paseo.

Como era preciso realizar un chequeo completo, comenzamos redesayunando en Leitza y tachamos el lacito de hojaldre recubierto de chocolate de la lista de tareas.

En Ixkibar calzamos las botas y nos pusimos a caminar. Las hayas nos ofrecían nuestro primer verdor de la primavera y llegamos fácilmente a Aritzaundi.


 Tras rodear el roble con los brazos, continuamos el camino, disfrutando del trinar de los pájaros hasta que unas motos rompieron el encanto. ¿Dije motos? No, eran motosierras; y hachas, y mazas, y un tractor con grúa, y... vamos, todo un espectáculo.

Llegados a  la loma de Urdola, nos detuvimos en la mesa de orientación. A diferencia de la vez anterior, ahora conocíamos, y habíamos ascendido, muchos de los montes que divisábamos en derredor: Ipuliño, Altzegi, Urepel, Mendibil, Eguzkizko Muinoa,...

Bueno, aún nos queda alguno.




Seguimos camino para cerrar el círculo, cruzando por un paso de madera para evitar alambradas que ya no estaban.



 (Los muchachos le buscaron nueva utilidad)


Ya cerca de Izaieta nos fijamos en una pequeña charca al borde del camino. El fondo estaba cubierto de renacuajos, cientos de ellos. También había un par de tritones, pero lo que más nos llamó la atención fue el movimiento espasmódico de los cabezones. Nos acercamos un poco más y vimos lo que la Naturaleza les tiene preparado a los más débiles. Ya nos lo había avisado Josean: "Primero son hervíboros pero luego pasan a la fase carnívora y, si no hay suficiente para todos... al canibalismo". A Aimar le dio un poco de pena, pero a los demás parece que lo que nos dio fue hambre, porque paramos cerca de allí a comer los bocadillos sin ningún problema.

Volvimos al coche satisfechos, con un arco de avellano, unos trozos de haya para hacer un hacha y, lo más importante, con un Aimar completamente recuperado de su operación.

Terminamos en Leitza tomando un café y nos quedamos más tiempo del previsto.

PD: Había organizado un cross por el pueblo y cerraron la carretera hasta las siete.


domingo, 12 de abril de 2015

El astronauta.

En la larga carrera espacial, que culminará con el primer astronauta donostiarra montando una sociedad gastronómica en Marte, Aimar ya va adelantado.



PD: La imagen pretende remedar un apéndice extirpado (inflamado, aunque no reventado).
PD2: La laparoscopia es una técnica 3 en 1. Te da tres cicatrices de las que fardar con una sola operación.
PD3: Todo bien.