www.flickr.com

miércoles, 1 de julio de 2015

Calendario Julio.

¡Por fin! ¡El verano!




PD: ¡Ya lo huelo! ¡Ya lo huelo!
PD2: Mecachis, maldita alergia...

martes, 30 de junio de 2015

Conjunciones.

En español, las conjunciones se clasifican en propias e impropias. En el Universo, las conjunciones son PLANETARIAS.


PD: Toma ya un Venus-Júpiter (en orden de proximidad o de brillo).

domingo, 28 de junio de 2015

Alegoría de la civilización occidental.

Ciudadano estándar del siglo XXI en Europa y E.E.U.U.


PD: Apilados y ordenados; en cómodas rebanadas

martes, 9 de junio de 2015

Las gemelas de Durango.

Asier y Aimar reciben carta desde Vizcaya. En el remite, dos nombres femeninos. Misterio. Curiosidad. Al abrirla, encuentran una nota.


Son Leire y Ainhoa, de ocho años, gemelas de Durango, quienes subieron a Urkiolamendi (Urkiolagirre), el domingo siguiente a nuestra ascensión. Dicen que encontraron su carta y les saludan. Sin embargo, en lugar de devolvernos nuestra nota, envían la suya. Es un cambio respecto a lo habitual, y se agradece. Tal vez nos las encontremos algún día por esos montes y les podamos explicar cómo va esto de los buzones.

Ya tenemos alguna pista para reconocerlas.

PD: O mellizas.

sábado, 6 de junio de 2015

Carta de Aiztondo.

Los muchachos reciben carta desde Donostia; es la nota que dejaron en Aiztondo.

Está escrita por Maite y Javier, quienes la recogieron el domingo pasado, 31 de Mayo, y se la envían con una voz de ánimo: Aupa txapeldunak!


PD: La primera de Aimar con 9 años.

viernes, 5 de junio de 2015

Urkiolagirre (10.080 dm) (Anboto y IV)

Bajamos de Anboto con cuidado. Sin embargo, el calor había secado prácticamente todo el camino y no tuvimos mas que alguna que otra culada y una pequeña, aunque aparatosa, herida sangrante que no precisó de cauterización (ánimo, Ri).

Volvimos a la pista.

Ya era primera hora de la tarde aunque, aun así, había gente que empezaba a subir. El día había quedado espectacular, pero en la cumbre se empezaban a formar nubes. Nosotros continuamos hasta la fuente  Pol-Pol y nos quitamos las mochilas para un largo descanso.



La fuente, de aguas ferruginosas, disparó la imaginación de los muchachos y Aimar se llevó una caliza cubierta de óxido a casa. La magnética atracción del hierro. Por cierto, imaginativo invento para no agacharse para beber.



Tras el descanso, nuestros pasos se encaminaron a la pista de vuelta. Sin embargo, la temperatura agradable, el cielo azul y unas piernas frescas nos animaron a reconsiderarlo y volver pasando por Urkiolagirre (10.080 dm.). Y así, ya puestos, dejábamos una nota en su buzón.

Superamos con éxito la doble loma engañosa (la primera no deja ver la segunda) y nos situamos en lo más alto de un monte que lo tiene todo: un buzón roto, otro en uso, un vértice geodésico y una mesa de orientación nueva o, por lo menos, perfectamente conservada.



Nos despedimos del Anboto y contemplamos la zona de Atxarte con su paisaje duro y agreste.



PD: Hasta la vista, Anboto. Y muchas gracias.

miércoles, 3 de junio de 2015

Excusas y motivos (Anboto III).

Miré el camino que nos quedaba hasta la cima. Era una arista ancha y sin dificultades técnicas. La roca estaba seca y tenía buena adherencia. Sin embargo, el primer tramo ocultaba una pequeña trampa. A la hora de subir, de cara a la montaña, no había ningún problema. Sin embargo, una sensación de vacío te esperaba al bajar. Aimar se acercó despacio.

_Aita, yo también subo.

Y ahí lo supe: Aimar no tenía que subir; nadie subiría hoy.

Todos estuvieron de acuerdo, nos quitamos la mochila, sacamos los bocadillos y nos pusimos a comer. Las chovas piquigualdas empezaron a revolotear a nuestro alrededor esperando su parte cuando un zumbido característico sonó cerca. Asier reconoció a una mariposa colibrí, de la que guarda una curiosa anécdota que ya contaré en su momento.


Hay veces en las que nos damos cuenta de la velocidad de nuestros pensamientos, del desarrollo lógico de nuestras decisiones. Estando allí, junto a ese tramo de roca, supe que Aimar vendría con nosotros aunque no estuviera convencido de ello. También supe que tampoco correría peligro dándole la mano a Ricardo o a mí. Asier ya se sabía apañar solo y cuidaríamos bien del pequeño. Pero no se trataba de eso. No se trataba de hacer una cima, no se trataba de celebrar un centenario, ni se trataba de forjar ningún carácter. No, no de ese modo. Se trataba de demostrar un espíritu, una forma de hacer las cosas. No se deja a nadie de lado, no se fuerza a nadie a hacer lo que no quiere; y Aimar no quería. Su voz decía una cosa pero sus ojos mostraban lo contrario. Cuando se lo dije, le cambió la cara. Y cuando los demás dijeron que tampoco subirían, sonrió. Sé que Asier se quedó algo frustrado, pero estuvo con su hermano y entendió que hacía bien no dejándole de lado y subiendo sin él. Quedamos en volver cuando Aimar estuviera preparado y hacer cumbre todos juntos.

Recogimos las cosas y nos dispusimos para la vuelta. Aún quedaba día que disfrutar.

PD: En el monte, como en la vida, no hay excusas, solo motivos.