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martes, 8 de septiembre de 2020

Calendario septiembre

 Septiembre. Buen mes.



PD: ¡Que comiencen los fastos!

viernes, 21 de agosto de 2020

Crecer y menguar

Descendimos con tranquilidad y Asier y yo nos adelantamos hasta la fuente; teníamos agua. Comimos sin prisas y llenamos todas las cantimploras hasta el borde. Emprendimos el último tramo de la jornada con el cielo llenándose de nubes de dudosas intenciones.

Llegamos a nuestro objetivo rondando las seis de la tarde. Aún era pronto para montar la tienda y decidimos descansar, no sin antes dejar todo organizado por si teníamos que cambiar los planes. 

Y así fue. 

A eso de las siete empezó a llover. Con una maniobra ensayada, montamos en un titá la tienda y nos refugiamos dentro. Sacamos la baraja y nos dispusimos a esperar. 

Una hora estuvo lloviendo, a ratos suave, a ratos con ganas, y a las ocho salimos de nuestro refugio. El calor de la jornada hizo que el suelo y las piedras se secaran pronto y montamos los enseres para la cena. ¡Cómo saben esos macarrones con salchichas, tomate y queso al final de una dura jornada!

Cenamos tranquilos mientras el sol se iba ocultando tras las nubes y las montañas y, rondando las nueve, nos preparamos para dormir.


Organizábamos los enseres para la noche cuando Aimar soltó la noticia:


_Aita, no entro en el saco.

Efectivamente, el saco de Aimar, heredado de su hermano, se le había quedado pequeño y la cabeza le asomaba otro tanto de la capucha. La noche se preveía cálida y no hizo falta siquiera cerrar las cremalleras con lo que el incidente no llegó a más. 


Nos acostamos y conciliamos el sueño rápido. A eso de las tres y media ya tenía un ojo medio abierto. La luna iluminaba a ratos la tienda y me asomé. El cielo estaba muy claro y despejado, y desperté a los demás para ver la lluvia de estrellas. Lejos de la épica que nos venden los telediarios, en veinte minutos, Aimar vio tres estrellas fugaces y yo un par de ellas; los demás, ninguna. Nos dimos por satisfechos y volvimos al sueño.


El resto de la noche fue tranquila y antes de las siete ya estábamos desayunando al fresco de la mañana. Recogimos y emprendimos el camino de vuelta. La lluvia volvió a aparecer para despedirnos y, de paso, estrenar el nuevo chubasquero de Asier.


Es curioso. Nos dimos cuenta de que el chubasquero de Asier se le había quedado pequeño y no caímos en lo del saco de Aimar. Será que nos negamos a creer que los pequeños de la casa también crecen.


PD: Y los mayores, menguamos.

martes, 18 de agosto de 2020

Irumugarrieta (14.310 dm)

 O Hirumugarrieta con hache (otro, porque hay varios), o Intzako dorrea, o Sollazbizkargaña (que ya es mucho decir), el caso es que el pasado lunes, 10 de agosto, día de nuestro tradicional vivac para ver las lágrimas de San Lorenzo decidimos pasar por Aldaon (14.090 dm). Otra cosa es que termináramos por ir al vecino Irumugarrieta, que nos pillaba mejor de paso y ya llegamos algo cansados al cruce.

Las predicciones meteorológicas nos hicieron este año adelantar unos días la expedición. Nubes de tormenta tachonaban el mapa y, ya puestos, mejor adelantar que atrasar. Pasamos sin detenernos por Lekunberri. Este virus nos está haciendo cambiar de costumbres y sustituimos el redesayuno con café y silla por unas napolitanas y cruasanes a pie de pista; no era lo mismo pero hizo el apaño.

Calzadas las botas, y antes de ponernos las mochilas, un chaparrón de gruesas gotas descargó sobre nosotros. Tras unos momentos de duda, nos refugiamos en el coche y esperamos a que amainara; duró poco. Sin ser necesarios los chubasqueros emprendimos ruta hacia Errenaga.

El calor aún era soportable y ya teníamos la piernas entrenadas de unos días que pasamos por nuestro refugio de Picos de Europa con lo que llegamos a nuestro primer objetivo sin detenernos demasiado. Desviamos el trayecto habitual y nos encaminamos hacia Aldaon. Tenía mis dudas sobre el esfuerzo que nos iba a llevar alcanzar la cima y, según ascendíamos, me fui dando cuenta de que con estas mochilas no iba a ser tan sencillo. Llegamos a un collado y nos detuvimos.


Hacia la izquierda, Aldaon, como un objetivo próximo pero lejano; hacia la derecha, Irumugarrieta, con un cartel que marcaba 300m. Intenté tomar una decisión pero primero tenía que tomar aliento así que nos dirigimos hacia Irumugarrieta.

Traspasamos una valla sorteando un mugarri y llegamos a la cima con viento racheado. Las vistas hacia  los pueblos del valle eran impresionantes y vertiginosas. Los muchachos se acercaron con cuidado y depositaron la nota en el buzón.

Aún era temprano y decidimos bajar hacia los refugios de Errenaga para reponer fuerzas. El agua empezaba a escasear y, si la fuente del refugio estaba seca, nuestra noche de estrellas peligraba.

PD: Le tomamos la medida a Aldaon así que será el siguiente.

PD: O el siguiente, o el siguiente del siguiente, o...

viernes, 14 de agosto de 2020

De vacaciones

Tras buscar en internet varias opciones para estas vacaciones, me he dado cuenta de que lo mejor que puedo hacer es irme de Safari.



PD: Así, a lo loco.

Tradición

 Dicen que para los vascos bastan dos veces para convertir algo en tradición sin pasar por costumbre. 



PD: Con éste ya son diez los años.

jueves, 13 de agosto de 2020

Calendario Agosto

 Agosto, tiempo de sol, playa y mascarillas.




PD: Va a ser curioso ver el moreno de la cara al final del verano.

martes, 14 de julio de 2020

Sombra

Sombra, la gata de mi leñera, ha tenido cachorros. La vida es dura para los gatos de pueblo y ya solo uno acompaña a Sombra en sus incursiones. El negro cachorro luce, como ella, un pequeño mechón cano en su pecho y huye en cuanto siente el más mínimo peligro. Cuando corre, apenas roza el suelo hasta que entra en uno de los aliviaderos del muro; aún no le hemos visto entrar; aún no le hemos visto salir.


Un plato ámbar irrompible espera a Sombra a la puerta de casa. Es un plato más antiguo que ella, es un plato más antiguo que yo. La gata come en un silencio que se torna ronroneo cuando los muchachos acarician su lomo y se va sin despedirse a buscar a su cachorro huido .


El paso felino es hipnótico y la perdemos de vista mientras baja la escalera. Un maullido sin contestar llama a la mesa. Dejamos a la familia en la intimidad de la cena infantil y evitamos molestar lo que suponemos la antesala de una noche de sueños con ratones y mariposas.

PD: El cachorro de Sombra se llama "Bichillo" aunque, habiendo como hay, más pelo que gato tal vez le cambiemos el nombre.