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lunes, 23 de enero de 2017

Los últimos serán...

...los últimos, porque la última fila de tambores de la tamborrada de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa mantiene su plantilla fiel e intacta un año más.


Un último detalle para preferir el tambor al barril: superficie y remate lateral. Superficie para mantener café, galleta y azúcar perfectamente accesibles y remate lateral para evitar caídas inesperadas.


PD: Café, galleta y azúcar, cortesía del Club deportivo Amaikak bat de la 31 de agosto.
PD2: Y lo que se agradece ese cafecito caliente a esas horas.

viernes, 20 de enero de 2017

Bagera...!

¡Ya ha empezado la fiesta! 24 horas de acompasados golpeteos melódicos y euforia desatada. Ingleses, franceses, estadounidenses,... todos los extranjeros que visitan nuestra ciudad en estos días, acuden a la llamada y comparten su alegría con nosotros (aunque no entiendan nada).

¿Todos lo celebran? No, todos no, la población hindú huye despavorida ante nuestra Marcha. ¿Será que nuestros uniformes les recuerdan el periodo de ocupación inglesa? ¿Sus oídos son más delicados que los del resto del mundo? Una pequeña búsqueda en la wikipedia disipará vuestras dudas.


PD: Gu ere bai.

martes, 10 de enero de 2017

Ojo con la fruta

Me da que los del Ministerio de Sanidad no se andan con chiquitas y están tomando medidas en eso de la Vigilancia de la salud de los trabajadores. Si te dicen que comas fruta, será mejor que les hagas caso. Te estarán vigilando.


PD: Eso o que Sauron anda cuidándose después de Navidad.

lunes, 2 de enero de 2017

domingo, 1 de enero de 2017

Calendario enero

Mantenemos las buenas costumbres recibiendo el año como se merece, con el nuevo calendario. Aquí os va enero, en el que tengo depositadas nevadas esperanzas fotográficas.


PD: Realizado exclusivamente con imágenes obtenidas durante 2016 e incorporando en la misma zona el año, el mes y los días para dejar más sitio a la foto.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Malentendidos.

¡Feliz día de los inocentes!

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Acabo de recibir un correo con un link a un vídeo y eso me ha hecho ponerme a escribir esta entrada del blog. No era mi intención hacerlo pero es una batallita de este verano, mezcla de vergüenza propia y ajena. Adelanto que no es mi intención criticar a nadie pero alguno si merecería llevarse un tirón de orejas.

A mediados de junio llamaron a casa. Cogió Nieves y preguntaron por mí; eran de TVE. Como no estaba, dejaron el recado y un número para que llamara. Cuando llegué y como aquello sonaba raro, lo dejé pasar, pero el sábado me pillaron en casa. Por resumir, me preguntaron si era yo y si conocía a Sebastián Álvaro. Les comenté que, a cuenta de un amigo común, nos habíamos intercambiado unos correos pero que no podía decir que le conociera; parece que aquello les bastó. Al parecer, habían vuelto a fichar a Sebastián Álvaro para TVE y estaban preparando un documental para este verano. Se organizaba una reunión en Benasque con montañeros de distintas especialidades y eso de ir con los chavales al monte les gustaba para cubrir el tema del "relevo generacional". Nos invitaban a un fin de semana largo (de jueves a domingo) con la estancia en un hotel. Haríamos alguna excursión por la zona con el resto de los invitados y el sábado por la tarde tendríamos la grabación.

Como las fechas nos iban bien, aceptamos y el jueves a media tarde ya estábamos allí. Nos recibió una chica muy maja.

_¿Tú eres Sergio?
_Sí.
_El de los ochomiles, ¿no? Ja, ja, qué gracia, ¿vienes con la familia? Bien, bien, mañana tenemos la excursión organizada. Los niños tienen un montón de actividades en el hotel. Seguro que se lo pasan bien.
_Espera-le dije- pero los niños vienen de excursión también ¿no?
_Bueno, no sé, la ruta creo que es bastante exigente. Van montañeros muy buenos ¿sabes? (usó exactamente esa palabra: "buenos").
_Hombre, no es lo que habíamos comentado.

Se quedó como extrañada. Se apartó a un lado, hizo una llamada y estuvo hablando un rato por teléfono. Cuando colgó, vino donde nosotros y nos dijo que, de acuerdo, que vendría un guía para llevarnos a otra ruta. Lo dijo con el morro torcido pero, en fin, allá cada cual con sus problemas.

La verdad es que nos lo pasamos muy bien. Yo no había estado nunca en el valle y le tenía ganas. Fuimos con un chico que era de la zona y nos estuvo enseñando unos lugares preciosos. Fue una excursión corta pero vimos un montón de posibilidades para hacer en otra ocasión; seguro que volvemos.

El sábado nos citaron para después de comer. Con el tema del maquillaje y todo eso estuve como dos horas. A las cinco ya estaba en el set, con las cámaras y el resto de montañeros. Menudos elementos.

La verdad es que no conocía a casi nadie. Solamente me sonaban los hermanos Pou de las revistas y un tío enjuto y pequeño que me pareció Ueli Steck, pero de los demás no tenía ni idea. Estaban todos fibrosos así que el único que daba el cante era el que suscribe.

La casualidad quiso que las entrevistas empezaran por mí. Y no empezaron bien. Me cogieron en un aparte y me sentaron en una banqueta con un lienzo verde a la espalda. La periodista se sentó frente a mí y comenzó a leer:

_Tenemos aquí a Sergio Fanjul, fotógrafo, que ha acompañado a Sebastián Álvaro en todas sus expediciones a los ochomiles del planeta. Sergio, ¿cómo intentas contagiar tu afición a la montaña a tus hijos? Sabemos por tu blog que ya te han acompañado a algún ochomil. ¿Cómo llevan los niños una actividad tan exigente?

La chica lo leía todo de corrido, sin mirarme. Si lo hubiera hecho habría visto cómo cambiaba mi cara según llegaba a lo de acompañar a Sebastián Álvaro y lo de los ochomiles. Creo que me puse rojo y de todos los colores. Como pude, les expliqué que no sabía si eso estaba bien y les dije lo de la entrada del blog y lo de la broma de los ochomiles (dm.). La mujer no sabía qué hacer. Llamó a alguien y se acercó un hombre. Hablaron entre ellos y me explicaron que había habido alguna confusión en realización. Se disculparon y les pude explicar lo que hacíamos cuando íbamos al monte y todo el asunto del blog. Les pareció muy interesante y rehicieron la entrevista para preguntarme por cosas de la montaña vasca, las tradiciones de los buzones y cosas así.

Como he dicho, hoy he recibido un correo de TVE con un link al vídeo que van a emitir estas vacaciones, supongo que mi dirección estaba en alguna lista de correo. Es el vídeo de las entrevistas de este verano y, no, no salgo yo. No han incluido nada de mi entrevista pero se han colado y salgo en los créditos del final. Con todo, vale la pena. La gente que sale es muy buena (ale, yo también uso el adjetivo) y hablan de la montaña dando su punto de vista. Hay de todo, desde el romántico hasta el que la entiende como un mero reto deportivo.

PD: Tampoco me importa mucho. Ellos se lo pierden.

martes, 27 de diciembre de 2016

Alleko navideño (10.170 dm.).

Llegaba nuestra deseada cita montañera navideña y las conversaciones con nuestro guía favorito iban definiendo fecha y destino. Así, el viernes, 23 de diciembre, tomamos rumbo a Lizarrusti con el objetivo de hacer cumbre en Alleko (10.170 dm.), no sin antes disfrutar de un largo redesayuno en el Koxkor de Lazkao.

Ya habíamos estado en Alleko hacía un par de años pero las rutas con Josean siempre sacan a relucir rincones que a nosotros nos pasan desapercibidos. Buena muestra de ello fueron la cantidad de nidos que  nos descubrió por el camino y que, no por mucho mirar, conseguía diferenciar de un montón de musgo. Añadimos a la cima la visita a una sencilla cueva, al estilo "tripa de la ballena de Pinocho", pero que a Aimar le mantuvo inquieto y emocionado desde el día anterior.

Comenzamos la ascensión desde Lizarrusti por el camino de vuelta de nuestra pasada excursión. Aquel mismo G.R. que había rechazado por su pronunciada pendiente ahora lo íbamos superando entre musgos y hayedos.



Desde la cabeza del grupo un silbido despreocupado iba abriendo camino mientras que, al fondo del pelotón, un acelerado ritmo de tambores retumbaba por el bosque. La última pala hasta la cima no la afrontamos directamente sino que nos desviamos en un zigzag algo más suave y llegamos pasada la una de la mañana al buzón cimero.



Lo que para nosotros sería punto de inflexión, con comida y descenso, no lo iba a ser en esa ocasión. Dejamos la nota en el buzón, descansamos un rato, divisamos las cimas cercanas preparando futuras aventuras y descendimos por la vertiente navarra hacia tierras ignotas.

Caminamos por el hayedo abriendo huella y cruzamos riachuelos no muy caudalosos. Avanzábamos por una pista cuando nos detuvimos. A la derecha, una senda se dibujaba entre las zarzas; era el camino a las cuevas. Ascendimos en fuerte pendiente y dejamos alguna cavidad a la izquierda antes de llegar a nuestro objetivo: Akaitz Txiki 2.

Era buen momento para comer y dimos buena cuenta de tortillas, quesos y cecina (de vaca), y no tan buena de un jamón de york, que paseó y volvió a casa casi intacto ("para enfermos", le dijeron). Terminado el ágape, nos pusimos las frontales y entramos.

La cueva es sencilla. No hay que agacharse ni hacer contorsiones, únicamente algunos movimientos circenses para evitar meter la bota en charcos de agua o de pegajoso yeso. La tripa de la ballena estaba allí, esperándonos, así como estalactitas y el rastro de un río subterráneo ya desaparecido. En el tramo final, el lago reflejaba las consecuencias de la falta de lluvia y mostraba en su superficie embarrada hasta dónde llegaba en épocas mejores.



Comprobamos (inquietos) la profundidad de la oscuridad apagando las frontales y salimos a la luz, felices. Estaríamos en la cueva no más de media hora pero para los niños no hubo más conversación al volver a casa que aquellos treinta minutos asombrosos.

La vuelta por la pista de Lareo fue un largo y delicioso epílogo para charlar y disfrutar de una grata compañía entre amigos.

PD: No vimos a Pinocho.