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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Calendario noviembre

Llega el único capicúa del año.


PD: Los Romanos tenían más (februarius y martius).

miércoles, 30 de octubre de 2019

Popularizando la montaña

Leo la noticia de los 14 ochomiles en 190 días que el nepalí, Nirmal Purja, ha conseguido ascender batiendo el récord de... ¿velocidad? ¿precocidad? Bueno, eso, el récord, el que sea. Es curioso que fuera precisamente él quien realizara la ya famosa fotografía de la cola para ascender el Everest.



Tal vez aquel atasco le retrasó en su carrera y quién sabe si estaríamos hablando de 189 días o incluso de 188. ¡Una locura!
 
El caso es que, una vez terminado el esfuerzo deportivo y organizativo, queda acercar al resto de los mortales las mismas sensaciones de inmediatez en lo referente al mundo ochomilista. Y es Oviedo, capital del Principado de Asturias, quien se ha puesto a la cabeza de semejante reto. Así, desde hoy, ya cuenta con un autobús directo al K2 cada 15 minutos.


 Igualmente, hay otras líneas que te pueden acercar al campo base B1, al campo avanzado C2 así como al Gasherbrum 1, más conocido como Hidden Peak.


Pd: Las líneas comparten parada con el autobús que te lleva al campeonato de F2, con distinto recorrido cada fin de semana. 
Pd2: Desde que Fernando Alonso ya no corre, la línea F1 ha caído en desuso.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Viento sur

Llevaba tiempo esperando el viento sur de primeros de octubre. Es uno de mis hitos del año y disfruto más de su luz característica y de sus nubes peculiares que de ese calor que le acompaña. Acostumbramos a recolectar durante esos días unos buenos puñados de castañas. Otros años no hemos tenido suerte; si el viento sur comienza el lunes, dificilmente llegará el fin de semana sin llover y la cosecha no será la misma; los gusanos enseguida se apuntan a la fiesta.

Pero este año... ¡Ah, este año!

El 12 de octubre madrugamos y nos acercamos a nuestro rincón. Los tres castaños se asoman al camino pero dejan caer sus frutos por la fuerte pendiente, deteniéndose junto al tronco o reposando plácidamente un poco más abajo. Bajamos con cuidado hasta quedar fuera de la vista del sendero y nos ponemos a ello. Nieves y yo descendemos unos metros mientras los chavales empiezan a recoger. Miro hacia arriba y reconozco la misma escena de otros años cuando las botas eran más pequeñas. El mismo pisar para abrir el erizo, la misma mirada concentrada evitando los pinchos, la misma alegría cuando la bolsa se va llenando...

Ya en casa, se otorgaron con gran alborozo los premios a la mayor cantidad de castañas recogidas (en sus modalidades de cantidad y peso), a la castaña más bonita, a la más grande y el accésit a la más redonda.



PD: El castaño de arriba tiene frutos grandes, los dos de abajo pequeños pero más dulces.

PD2: Respetamos a las ardillas y les dejamos lo suyo.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Calendario octubre

Esperando el castañero viento sur.


PD: Dejaremos lo suyo para las ardillas.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Y uno

Y uno una vez más, y van cuatro. Veintiuno, treinta y uno, cuarenta y uno, y cincuenta y uno (obviamente los once no cuentan). Entro de nuevo en una edad insulsa. Y con insulsa quiero decir que los cincuenta (como antes los cuarenta, los treinta, etc.) son edades cuyo número se celebra como el paso de década, donde los amigos te llaman "viejo" (certeza cada vez más evidente) y que se cumple lleno de ilusiones y con cierto vértigo. Los "y uno", no. No los cincuenta y uno.

Ya no es medio siglo; ya te has pasado. Ya nadie te pregunta qué se siente; lo dan por sentado. Ya nadie te dice que aún eres joven; saben que has tenido tiempo para darte cuenta de que no.

Pero no todo es así.

Celebro los cincuenta y uno sabiendo que esta década que recorro no está nada mal, que quienes me rodean son la mejor compañía que uno pueda desear, que las arrugas del rostro se compensan con el avance de la presbicia (sabia esta Naturaleza) y que cuando vuelva a cumplir otro tanto habré superado el ciento uno.

PD: Nos vemos entonces.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Calendario septiembre

Bueno, comienza la vuelta.


PD: Y ya, si eso, vamos viendo.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pardarri (13.960 dm.)

Ya habíamos pasado por todas las situaciones climáticas posibles en nuestra tradicional cita con la lluvia de estrellas de San Lorenzo así que, pudiendo elegir, pospusimos la fecha. Cierto que no tendríamos lluvia de estrellas pero tampoco de agua. Lo que no sabíamos era que sin lluvia no nos íbamos a quedar.

Las previsiones para los días once y doce de agosto eran agoreras. El mapa de nubes no cambiaba y, ya con todo preparado, retrasamos unos días nuestra excursión para aprovechar la ventana de buen tiempo del viernes dieciséis. Aprovecharíamos la jornada para coronar Pardarri (13.960 dm.); siempre acampamos a sus pies y nunca lo habíamos ascendido. Era el momento.

Llegamos a Lekunberri y nos detuvimos para el tradicional redesayuno. Se notaban las fechas de agosto porque, aunque no era tarde, el Ogiberri lucía sus baldas con unos exiguos restos de hojaldres y galletas; ni rastro de cruasanes. Los lacitos de hojaldre, con y sin chocolate, cumplieron su función y nos acercamos a Guardetxe.

Que los chavales han crecido es algo obvio. Las mochilas no parecen pesarles como antes y nos adentramos en Aralar a paso vivo. La ruta, por conocida, se va haciendo más corta pero seguimos parando donde siempre lo hacemos y disfrutamos de unos bollos con chocolate fundido como si fuera la primera vez. Llegamos sin novedad a Errenaga y nos comimos unos bocadillos tempraneros. Llenamos las cantimploras para el resto de la jornada y nos dispusimos para la ascensión.

En una cena reciente, nuestro guía favorito nos dio un esbozo del camino a seguir. Hay muchas formas de subir a Pardarri y la que nos indicó nos pareció la mejor. Así, iniciamos el ascenso buscando la senda por las lomas herbosas plagadas de caballos (nunca vimos tantos como este año) y, tras superar una de ellas, intuimos la ruta por la ladera este.

La huella se desdibuja a ratos pero el objetivo es claro. La cima de Putreaitz está mejor indicada que cualquiera de las de Aralar y no tuvimos ninguna duda de que íbamos por buen camino.


(Para cuando hice la foto, unos veinte buitres ya habían alzado el vuelo)

La pendiente es fuerte pero tampoco excesivamente prolongada. El peso de las mochilas añadía cierta épica y llegamos a Putreaitz punta sin llegar a coronarla. Pardarri se nos ofrecía a la vista y el calor apretaba. Descendimos el collado antes del repecho final y me adelanté para poder ir haciendo la foto al buzón. Me acercaba tranquilo cuando apareció una nube inesperada y la consabida lluvia.



Una densa nube de insectos me rodeó. Eran negros, pequeños y no zumbaban. No podía ver lo que eran y me alejé dando manotazos, quitándome la gorra y tapándome la cara con el pañuelo. Se acabó la épica y comenzó un baile absurdo al estilo de... Cuando me recompuse me di cuenta de que eran hormigas voladoras. La nube se disipó cuando los demás llegaron a la cima y pude ver su cara de incredulidad ante mi reciente danza frenética. Apenas empezaba a explicarme cuando la lluvia volvió y nos envolvió a todos. Nieves, en un alarde de valentía, dejó la nota en el buzón y descendimos dando brincos pero no de alegría. Aún nos quitábamos hormigas de las mochilas cuando enlazamos el camino de Alotza.

Disfrutamos de la cálida tarde de agosto, de unas partidas de cartas y de una cena de macarrones con salchichas antes de montar la tienda y disfrutar de la puesta de sol. Rondaban las diez y media cuando nos acostamos y dormimos tranquilos con la luna llena iluminando el interior de nuestro refugio.

PD: Esta vez casi sobraban los sacos.