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domingo, 27 de julio de 2014

Homenaje.

Tres preguntas que tal vez me quieras hacer:

1.- ¿De verdad que vas a estar el resto de julio sin hacer ninguna entrada más en el blog?
     _No.
2.-¿Te estás refiriendo a esta porquería de entrada?
     _Sí.
3.-¿Serás capaz?
     _Seré.

Pd: Un pequeño homenaje.

miércoles, 9 de julio de 2014

La cámara.

Estaba claro que no iba a ser posible esperar tanto. Cada vez que salíamos a hacer fotos, Aimar pedía que le dejara una cámara. Tengo un par de ellas que ya no uso. Una porque está estropeada y no vale la pena arreglarla; y otra que, si le da por encender, se merienda las pilas en veinte minutos. Para Asier fue un regalo de Primera Comunión pero el padrino de Aimar se iba a tener que buscar otro regalo.

Hacía tiempo que no buscaba una cámara de ese precio. Es un ejercicio interesante de marcas, características, colores, regalos paralelos (¡hasta unas gafas de buceo!),... pero yo buscaba algo en concreto, luminosidad. El resto era lo de menos, y lo encontré. Me acerqué un viernes con Asier a recogerla en la tienda y la estrenamos con unos selfies para que fueran las primeras imágenes que se encontrara Aimar al encenderla.

Cuando abrió la caja, el flechazo fue instantáneo. Había cargado la batería y decidí no decirle nada en un par de días, a ver qué hacía. El chaval iba con su cámara a todas partes, vagaba por casa con ella en la mano, salían de compras al mercado,... hasta que un sábado decidimos pasar las fotos al ordenador. No me encontré lo que me esperaba.

(Escena marítima: una de las primeras obras de Aimar)

En la tarjeta de memoria había unas veinte fotos e infinidad de vídeos. Uno de los primeros era un plano secuencia de diez minutos donde iba describiendo su habitación, el salón, una vista desde el balcón de "la calle donde vivo". Seguía la grabación presentándose a sí mismo reflejado en el espejo, preguntando algo a su madre, grabándonos a su hermano y a mí, describiendo sus juguetes... El caso es que durante todo ese tiempo estuvo por la casa sin que nos diéramos cuenta y, para más inri, el resultado era excelente. Lo abracé y le dí un beso.

Me las prometía muy felices, pero creo me ha salido uno de vídeo.

PD: Habrá que apechugar.
PD2: Edité y guardé el vídeo para el futuro.
PD3: No me lo pidáis, es muy personal.

lunes, 7 de julio de 2014

Un día de pesca.

Diariamente me llegan al correo electrónico multitud de ofertas de páginas a las que me he ido suscribiendo y de las que no me termino de borrar. El motivo no lo sé, pero ahí están, pasando por delante de mis ojos sin que les haga el menor caso. Hasta que hace cosa de un mes, una me llamó la atención. Era una clase de pesca. Hora y media con un monitor que prometía enseñar nudos, cebos, zonas, mareas, ... Ellos ponían las cañas y, para rematar, la edad mínima eran ocho años. Sin dudarlo, cogí dos bonos.

Aimar lleva tiempo queriendo ir a pescar. Nieves sí que sabe algo de cebos y guarradas de esas; yo, a qué extremo va el anzuelo. Tenemos una vieja caña, pero es de unos tres metros, pesa un quintal y está más adaptada a la pesca del bonito que a un día de asueto con niños. Era una buena oportunidad.

Una vez cogidos los bonos, era necesario hablar con ellos y escoger un día, un horario y un lugar de entre los que proponían. Miramos las previsiones del tiempo para los primeros días de vacaciones pero no eran demasiado halagüeñas. Lo consultamos y nos comentaron que, si el tiempo era muy malo, la cita se suspendía, así que seguimos adelante.

El día de pesca amaneció despejado. Cerca del mediodía, en las escaleras del Aquarium, les esperaba Igor con una camiseta naranja. Únicamente se presentaron Asier y Aimar, y Nieves fue con ellos. Subieron hasta la esquina del mirador, donde antes el ayuntamiento nos dejaba correr delante de las olas en días de temporal, y durante hora y media hablaron de cebos, de anzuelos, de nudos, de cañas,... A ellos les dejó unas de fibra de carbono de 2,10 m., muy ligeras y manejables; algo menos para Aimar, aunque se las apañó bien. Igor les contó que llevaba enganchado a la pesca desde pequeño y demostró una paciencia acorde con su afición.

Tras infinidad de lanzamientos infructuosos, donde recogían el sedal con el cebo comido, el primero en pescar fue Asier. Sacó una hermosa kabuxa que aguantó pacientemente la curiosidad infantil antes de ser devuelta al agua.



Poco más tarde, también picaron en la caña de Aimar. La altura hasta el agua era considerable, de unos quince metros, pero aguantó firme mientras recogía el carrete y la pieza subía poco a poco. Cuando llegó arriba, una cabrita pendía de su anzuelo.


PD: Que piquen el primer día es como ganar un premio de fotografía la primera vez que te presentas a un concurso, luego no hay manera de desengancharse.

sábado, 5 de julio de 2014

Noche de San Juan y fiabilidad en internet.

Dicen que hay que tener cuidado con los libros de medicina porque puedes morirte por culpa de una errata; yo suelo añadir al lote los de setas. Sin llegar a tales extremos, la pasada noche de San Juan estábamos cenando pronto para ir a ver las hogueras, cuando nos entró la duda de la hora a la que empezaban. Nieves consultó en google y leyó el primer resultado del buscador:

_Dice que a las ocho y media encienden la hoguera de Sagüés y que a las diez hay danzas.
_¿Seguro?
_Sí, sí. Eso pone.

No era lo habitual, suele ser a las diez, cuando cae la noche. El resultado me desconcertó y seguimos buscando.

_Mira el siguiente.
_Lo mismo.
_¿Y los demás?
_Espera... Todos igual.

Los diarios, la página de Donosti Kultura, etc., todos daban el mismo horario, así que despotricamos brevemente sobre los responsables y nos organizamos para salir cuanto antes. Ya habían dado las ocho y media cuando terminábamos la cena engullendo como patos. Nos vestimos y, a menos cuarto, estábamos comprando un helado en Argitan. Las costumbres no hay que perderlas, aunque el helado fuera casi un sorbete, fundido y chorreante.

Caminábamos por la Zurriola extrañados por la poca gente que veíamos. Cierto que había llovido, pero no parecía motivo suficiente, sobre todo para la escasez de chavalería. Superado el cubo pequeño, y ya con visibilidad directa hacia Sagüés, nos chocó no ver la hoguera. ¿Se habría apagado? No, no había humo. ¿No la habrían podido encender? Difícil, cuatro gotas de agua no pueden con un buen chorro de gasolina. ¿Suspendido, pospuesto,...? La noche era fresca pero agradable y seguimos adelante.

Cuando llegamos ya eran las nueve y cuarto, y un grupo bailaba alrededor de árbol plantado al efecto. La pila de leña estaba intacta y nos sentamos a esperar contemplando la puesta de sol. A las diez, como siempre, encendieron la hoguera.


Lo pasamos bien y regresamos a casa apestando a humo (y no precisamente de leña de encina), también como siempre. Durante el camino, volví pensando dos cosas. Una, que probablemente la página de Donosti Kultura hubiera puesto los horarios cambiados y el resto de páginas consultadas no hubiera hecho más que extender la errata; y dos, que quién nos mandaba a nosotros consultar algo que no ha cambiado en cuarenta y cinco años (que yo sepa).

También queda otra, que el error fuera aposta para que fuera más gente a ver las danzas.

PD: Aunque visto el número de asistentes, solo funcionó con nosotros.

martes, 1 de julio de 2014

Calendario julio.

Con varios planes en marcha, entradas del blog sin terminar, rutas de vacaciones sin definir, empieza julio.


PD: Iremos por partes (que diría Jack "el destripador").

sábado, 28 de junio de 2014

Hitos históricos.

Posiblemente no se celebrará, pero el veinticinco de junio de dos mil ciento catorce se cumplirán cien años del primer día que Asier salió a comprar el pan; él solo. Será lunes.


Son de esas cosas de las que te das cuenta un día, de repente. Puede ser por un gesto, por una contestación, tal vez por esa camisa nueva que le han regalado. Él no lo pide, pero sientes que está preparado; seguramente desde hace mucho más de lo que piensas.

Dejaré claro para los que hayáis empezado a pensar frases que empiezan por "Pues yo a su edad...", "Yo cuando tenía diez años..." o "A mí, mi madre...", que los tiempos han cambiado y se oye cada cosa por la calle que... En resumen, que el problema (si lo hay) no es de los hijos, sino de los padres; en este caso, del que suscribe y de Nieves.

Cerrado el paréntesis exculpatorio, desde hacía unos días que lo comentábamos y el chaval se mostraba resuelto a ello. El martes fue el día elegido. Salió de casa con el dinero (algo más que el justo), bajó por las escaleras, saludó hacia la ventana y salió disparado hacia la panadería. El resto, hasta la vuelta, es un relato suyo.

Salí corriendo, bajé por las escaleras del mercado y fui a la panadería. La panadera me preguntó por la ama y por Aimar, y le dije que estaban en casa, que hoy iba yo a por el pan. Me preguntó si lo de siempre y yo le dije que no, que solo la barra ancha. Le pagué y me despedí. Y luego fui corriendo a casa.

Pd: Posiblemente haya tardado yo más en escribir su relato (y tú en leerlo) que él en hacerlo.

viernes, 20 de junio de 2014

Rumorología.

Durante la pasada fiesta de fin de curso, Asier tenía dos actuaciones con sus compañeros. Una, la "oficial", y otra con la Bertsolaritza de este año que hicieron en el Teatro Príncipe. Entre una y otra, se acercó hasta donde estábamos sentados.

_Me han dicho que he ganado el concurso de fotografía. ¿Nos vamos a quedar a los premios?
_¿Y quién te lo ha dicho?
_Una niña de la otra gela.
_¿Y a ti te lo ha dicho la andereño?
_No.
_Vale, luego lo hablamos.

Este año, el colegio había organizado un concurso de fotografía sobre el parque de Cristina-Enea. Un viernes, al volver de clase, los muchachos cogieron las cámaras que les llevó Nieves y se pusieron a ello. Aimar no consiguió hacerlas porque la suya no terminó de funcionar (esa cámara prestada hay que jubilarla pero ya) pero Asier pidió permiso y se fue por su cuenta a ver qué sacaba.

Ya en casa, pasamos las fotos al ordenador para seleccionarlas: Pato, pato, pollo, pato, gaviota, flor, flor, árbol, pato, patito, patos,....

_¡Espera, aita!

No hacía falta ver más. En el monitor, una familia de patos (monoparental) era la elegida. Asier no tenía duda. Yo tampoco.


Volviendo al tema. Se suponía que el director del colegio avisaría a los ganadores para que estuvieran en la entrega de premios; y no habíamos recibido respuesta. Es un viejo truco de los concursos. Para que los afortunados acudan al evento y todo quede bonito, se les avisa con tiempo. Así, si vas a ver si has ganado y no te han llamado... mejor que te ahorres la desilusión.

La ceremonia era a las ocho y media, por lo que decidimos evitarnos la espera y, de paso, el mal trago. Sin embargo, el lunes por la mañana, una compañera de Aimar se acercó y les comentó que había oído el nombre de Asier el sábado, con lo de las fotos. No eran rumores, había ganado.

PD: Un diploma y 30 euros en un vale para gastar en Decartón, que ya tienen destino. Entre otras cosas, una pelota para su hermano.